Sombreros de colores

Puerta abierta a la privatización de la sanidad inglesa

La polémica ley de reforma de la sanidad pública en Reino Unido, que abre la puerta al sector privado, entrará en vigor en Semana Santa, tras varios meses de debate en el Parlamento británico.

Después de más de mil enmiendas, la Cámara de los Lores votó  a favor de la Ley de sanidad y atención social, y después los Comunes rechazaron una propuesta de la oposición laborista para retrasar su aprobación. El Partido Laborista ha prometido seguir luchando contra la reforma y revocar los cambios si vuelven al poder en las elecciones de 2015.

La ley ha causado una gran polémica en Reino Unido porque reforma radicalmente la estructura del Servicio Nacional de Salud (NHS), muy querido por los británicos.

Desde que el ministro de Sanidad, Andrew Lansley, planteó la reforma del NHS hace 14 meses, ha suscitado la oposiciónde la profesión médica, sindicatos, oposición laborista y gran parte de la opinión pública según las encuestas, pero finalmente ha quedado aprobada con el apoyo de los conservadores y los liberaldemócratas, socios en el Gobierno de coalición. (aunque los liberaldemócratas más críticos con la ley, se abstuvieron posteriormente a que las bases del partido se opusieran al texto).

La ley plantea eliminar las fundaciones que hasta ahora gestionaban el presupuesto sanitario y traspasa esos poderes a los médicos de cabecera en los ambulatorios, quienes podrían delegar esta responsabilidad, si así lo prefirieran, a empresas subcontratadas. Además, se autorizará a que instalaciones del NHS sean utilizadas por el sector privado -lo que, según muchos profesionales sanitarios, aumentará las listas de espera en detrimento de los pacientes sin recursos-, mientras se abrirá el acceso a nuevas compañías proveedoras de productos y servicios.

El modelo que inspira la reforma parece ser el americano,  que sin mantiene  a un amplio porcentaje de su población sin cobertura sanitaria alguna. En la ley británica, triunfan los intereses de los grandes lobbies relacionados con la salud como negocio: compañías farmacéuticas, grandes aseguradoras privadas, tecnológicas que monopolizan los polígonos de la salud, o consultoras privadas.

Siete de cada 10 médicos de hospitales británicos rechazan el proyecto de reformas del Gobierno al NHS.  El principal temor de esos profesionales radica en que los cambios podrían originar el desmantelamiento de la asistencia sanitaria y la seguridad social con su posible privatización. También mostraron temores por la ampliación prevista de la competencia entre los proveedores de salud y la elección para los pacientes.

Los sindicatos y principalmente agrupaciones de profesionales se oponen a las privatizaciones del sistema sanitario y a la transferencia pronosticada de la gestión del presupuesto de salud a consorcios de médicos.

El Colegio de enfermeras sentenció que la ley era "profundamente defectuosa" .

Los laboristas advirtieron que los cambios conducirán a la fragmentación y mercantilización del NHS, además de amenazar su espíritu y propósito.