Opinion · La revuelta de las neuronas

La solidaridad empieza en el vagón

aveEn los momentos duros, en las situaciones cruciales, desgarradoras, no aparecen los recortadores, los fondos de inversión, las grandes empresas, la idea de competitividad y el individualismo. Al contrario, es cuando se destaca la solidaridad, el vínculo por lo común y los servicios públicos que son de tod@s y para tod@s. Mientras los bomberos deciden suspender una huelga para acudir al rescate, el gobierno lo primero que hace es enviar un frío fax, además equivocado haciendo referencia a las víctimas de un terremoto. Nos guste o no, las tragedias no suelen tener lugar al margen de las decisiones políticas que se toman, de ahí que en parte, la pertinente pregunta que todo el mundo nos hacemos sea, ¿por qué?

El diario ABC se apresuró a interpretar el accidente, y ofrecer una respuesta en clave de atentado antes de verificar nada, cuando las informaciones del Ministerio de Interior ya indicaban la nula relación con un acto terrorista. Algunos en un principio hemos empezado a preguntarnos si la retribución variable por la puntualidad tenía algo que ver, pero según informa el Sindicato de Maquinistas, se desmiente esa posibilidad de una presión añadida. Todo parece apuntar al sistema de frenada instalado en los últimos kilómetros poco antes de llegar a la estación de Santiago. Como ya se ha comentado, los trenes de alta velocidad cuentan con un sistema llamado ERTMS que de forma inteligente actúa incluso cuando el conductor quiere hacer lo contrario, es decir, si detecta que se va demasiado rápido se frena de todas todas.

Desde mi ignorancia me entero que durante el tramo previo a la entrada a la ciudad se utiliza el sistema AFSA, un modelo más antiguo de frenada que se limita a  avisar, pero no tiene la capacidad de frenar por sí solo cuando circula a menos de 200km/h. Según ADIF, en un tramo urbano no tiene sentido colocar el sistema ERTMS porque lógicamente la velocidad no puede ser como en un tramo en campo abierto. El AVE sí que cuenta con ese sistema en cualquier tramo, sea del tipo que sea, pero en cualquier caso, la seguridad está precisamente pensada para prever lo que se sale de la lógica. Aunque algunas voces sindicales alertan de que en el recientemente inaugurado AVE Alicante, no todos los tramos cuentan con este sistema de frenado. La empresa encargada del sistema de señalización y seguridad, Thales, confirma que el sistema ERTMS se instaló hasta el km 80, pero desconoce las razones por las cuales no se aplicó hasta la misma estación de Santiago. No sabemos si una de esas razones pudiera guardar relación con  medidas similares a las presentadas en un informe de ADIF, donde se proponía ahorrar 3840 millones de euros en el AVE gallego.

Pero existe además un factor que no se ha destacado tanto y que de confirmarse, debería poner en tela de juicio no solo el sistema de frenada, sino la posibilidad de utilizar un mismo tipo de tren para distintas vías y velocidades. Al parecer en Francia, un requisito básico para que un tren pueda considerarse de alta velocidad, depende del tipo de vagones que use. Solo en el caso de contar con los llamados vagones solidarios, aquellos que no se separan ni se desprenden nunca para evitar que acaben saliendo disparados en caso de accidente, puede considerarse ser un TGV -Ave francés-, al contrario está prohibido. Los vagones tienen que ser de acero y no de aluminio como parece son los del ALVIA y del AVE, un material que pesa menos pero corta más. No soy ningún experto en el tema, pero todo parece apuntar a que los vagones del tren ALVIA no son de este tipo solidario y los del AVE sí –espero-. El ALVIA supera los 200km/h por lo que debería cumplir esas condiciones.

Por supuesto que hay que esclarecer el papel del conductor y el motivo por el cual toma una curva pensada para 80km/h a 190 km/h, pero más allá del factor humano, lo cierto es que se podría evitar su influencia si se contara con el sistema de frenado adecuado al margen de la decisión del conductor. Política también es decidir poner el acento en una causa o en otra. La curva es especialmente complicada, algo que ya se destacó el mismo día de la inauguración del tramo por la brusquedad sentida entre el pasaje. Pero se pueden dar más razones, como la obsesión por llevar el tren de alta velocidad a todas partes, ya no solo por la ridícula decisión de situar su construcción como prioridad independientemente de la realidad social de este país, sino además, por insistir en llevarlo ahí donde la orografía se lo discute, se lo pone más que complicado y hay que meterlo con calzador. La ciudadanía tenemos derecho a saber y a cuestionar las respuestas que nos ofrecen las autoridades, no únicamente por sanidad democrática, también porque tenemos bastantes antecedentes en engaños y ocultamientos en situaciones similares. Recordemos que la tragedia del metro de Valencia también comenzó con una baliza, con la insuficiencia del sistema de frenado y recordemos que nada de esto tenía que ver con la política. 7 años después parece que algo sí tenía que ver.

Cada acto, cada decisión, es siempre política, empecemos en este caso preguntando por el principio, ¿Están los vagones del ALVIA separados o son del mismo tipo solidario como en el AVE? ¿Es el material adecuado el de sus vagones? Dependiendo de las respuestas podría surgir otra pregunta ¿Entonces, por qué es legal que ese tren con esos vagones pueda circular a tanta velocidad?