World Press Photo Fake

Hemos visto a Pablo Casado en un campo, con la mirada perdida en los inexpresivos ojos de unas ovejas sin carnet. Fijo que se ha vuelto con un máster en agronomía.No hay que olvidar que un día se comió un plato de lentejas y venía con un reconocimiento como experto en leguminosas. A Pablo Casado cada 6 de enero le toca invariablemente en el roscón de Reyes un título de repostero, de experto en masas o de nivelador de agua de azahar. Que siempre hay hueco en el despacho para otro reconocimiento.

También le hemos visto con unas ovejas descarriadas en plan buen pastor. Seguro que le ha contado al ganadero el chiste del tipo ese que le dice que le regale una si le desvela cuántas ovejas hay negras y cuántas blancas y termina llevándose como recompensa al perro. Pero que nadie lo dude: ya le están enmarcando un título en biología por la Universidad de Yale, eso sí, en la sede que tiene los fines de semana en las afueras de Alpedrete.

También ha puesto las manos así como pidiendo comprensión al mundo, juntando las yemas de los dedos, haciendo al tiempo microyoga y explicando algo muy relevante, al lado de unas macetas y unas botellas de agua de plástico y unos cuadros en inglés, por lo que le habrán dado una licenciatura en ecología industrial por la Sorbona, que está en París, porque cuando estudias en la Sorbona en las afueras de Madrid te ahorras el francés que es un idioma de hijos de puta y rojos que hicieron la Revolución Francesa que se lo ha soplado Rosa Díez, a la que a su ves se se lo ha mandado en un vídeo uno que estuvo en el PSOE, luego en UPYD, luego en Ciudadanos, luego en el PP y ahora está en VOX echando concursos de a ver quién mea más largo con Hermann Tertsch en la calle Almirante de Madrid, por la noche, cuando no se les va la mano a donde no se le debe ir nunca a un caballero español ni siquiera cuando está borracho.

Pablo Casado, que es un máster en fotografía él mismo, se ha hecho una foto enfrente de un espejo, a ver si detrás había otro espejo y así su imagen se multiplicaba hasta el infinito, con los puños infinitos crispados sobre la infinita encimera y la cara de dolor multiplicada a ese sitio inacabable entre dos azogues donde Casado puede guardar hasta dos metros de sí mismo y de la inteligencia.

Al que se le ocurrió hacer una imagen tan falsa y preparada como las de las mesas de trabajo de Abascal o la de la idiota paseante semidesnuda detrás de un mentiroso sin escrúpulos, le debió parecer que todavía le podía colar una más a Casado y le dijo: vamos a hacerla en blanco y negro para que parezca que estás de luto. Los ecologistas le han dado un grito: ¡Irresponsable, cierra el maldito grifo!

Para convencer a Casado de que hiciera el ridículo, le dijo que con la foto le deba un reconocimiento del World Press Phot Fake y  un curso de fake views por Minessota, que es el mismo que le dieron a Rajoy cuando se hizo la foto en el campo de alcachofas o a Díaz Cañete, Comisario de agricultura, cuando se subió a un tractor y no movió un dedo por el campo aunque todavía no salían a protestar.

Qué tiempo de imágenes. Qué lástima que ahora que hay tanto experto y todo el mundo tiene un móvil, resulta que no está dispuesta a aparecerse ninguna virgen. Con lo bien que quedaría Carlos Herrera contando en la COPE cómo se le apareció una virgen a uno que había hecho cola desde las dos de la madrugada del día anterior para hacerse con el Iphon 23 que logró la foto.

De las exposiciones de fotos, por lo general uno salía más solidario con el mundo y sus gentes. Aunque es verdad que he conocido de cerca a izquierdistas a los que le gustaban los pobres solamente en las exposiciones de Salgado.

De las exposiciones de fotos de los periódicos, salimos con el odio dispuesto a morder en el cuello al que vemos diferente. A no ser que tenga un máster en vampiro por la Universidad de Oxford, y entonces, le brindaremos nuestro cuello para que muerda.