El asesino era Ferreras: la novela negra de España

Antonio García Ferreras, presentador de 'Al Rojo Vivo', en La Sexta. Atresmedia
Antonio García Ferreras, presentador de 'Al Rojo Vivo', en La Sexta. / Atresmedia

Sinopsis de una novela, negra y más bien clásica

Después de que el franquismo convenciera a los españoles de que tenían que transitar "de la ley a la ley", es decir, con rey, y tras hacer una ley electoral que garantizaba un bipartidismo conservador, la crisis de 2008, añadida a las trapacerías de políticos y reyes trastocaron los renglones del guión. La gente se echó a las calles de España gritando a su manera "que se vayan todos". De ese descontento nació después un partido cuya fe resultaba un problema. Igual que el Papa Francisco, como dijo el bardo, es una contrariedad para la derecha porque sí cree en Dios, Podemos era un problema para el bipartidismo porque sí cree en la democracia. Además, esa gente impertinente no pedía dinero a los bancos, era republicana y quería meter en vereda a corruptos y poderosos. Cuando las encuestas apuntaron que podían gobernar en España, los residuos del franquismo en la política, la policía, la judicatura y los medios se pusieron en marcha para "matar" a sus dirigentes. Los dos grandes partidos, que ya habían recurrido a los GAL y a la guerra sucia, resucitaron a algunas de aquellas figuras para orquestar la operación. Se gesta una noche política de San Valentín. Les ayuda un periodista que pasa por ser de izquierdas. Así la ejecución es más convincente. Pero alguien estaba escuchando...

Planteamiento (y entonces vuelve El diablo cojuelo y levanta los tejados)

El Diablo Cojuelo es una obra de la picaresca española del siglo XVII. Junto a La vida del Buscón de Quevedo, el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán, el anónimo Lazarillo de Tormes o el cervantino Rinconete y Cortadillo retratan un Reino que era un Estado pero no era un pueblo, es decir, un país enreveseado que tenía una administración que exigía pero le faltaba una ciudadanía que reclamara. Sobrevivir era un oficio.

En la sátira de Vélez de Guevara, un demonio travieso y algo estropeado, con un pie rengo, es liberado por un estudiante de la redoma que le encarcelaba. A cambio, el agradecido diablillo le enseña Madrid tal cual es. Para que vea la verdad del mundo. Con sus poderes va a levantar los tejados de la ciudad para que el estudiante sepa de qué habla la gente en la intimidad, cuando cree que nadie ajeno les escucha.

Todos los dioses incluidos en el catecismo de la democracia española son un fraude y los trofeos oficiales de la Inmaculada Transición son, del primero al último, baratijas falsificadas.

Los audios del diablo Villarejo, un comisario de moral cojitranca y con el alma lisiada, ha levantado los tejados de la democracia española. El Señor escribe recto con renglones torcidos y en las calles de Madrid han aparecido pintadas en la Gran Vía que dicen: si Dios ha muerto, ¿todo está permitido?


Porque todos los dioses incluidos en el catecismo de la democracia española son un fraude y los trofeos oficiales de la Inmaculada Transición son, del primero al último, baratijas falsificadas compradas en el Todo a cien de una intelectualidad que se alquila y que es tirando a cobardica. Empezando por el Rey Emérito, un piernas con menos escrúpulos que cualquier pícaro con hambre de dos semanas, siguiendo por buena parte de los emblemáticos jueces que abrevan inconstitucionalidad en los alrededores del Consejo General del Poder Judicial, acompañándose de condecoradísimos comisarios más delincuentes que policías y de periodistas premiados que mienten mas que escriben. Todo financiado por empresarios que solo saben hacer negocios en la cercanía de la corte. Y para que nadie dude, el fraude es bendecido por curas que impiden que se sepa la caritativa verdad de lo que hizo y permitió su institución con los niños que confiaron en su bondad. Marca España. Vuelvan pronto.

Los audios de Villarejo, que nadie sabe por qué surgen ahora más allá de por algún tipo de venganza, rebozan en el fango de la cochiquera a la Ministra de Defensa del PP y Secretaria General del partido más corrupto de Europa, Dolores de Cospedal; al pícaro sinvergüenza Villarejo, útil tanto a Rubalcaba como a Rajoy y Fernández Díaz; al mandamás del grupo Planeta y a Tres Media Mauricio Casals de las Santísimas Tinieblas; al inmoral infiltrado García Ferreras; y, no lo olvidemos, a José Luis Olivera, ex Comisario jefe de la UDEF, la Unidad de Delitos Fiscales y Económicos y en ese momento Director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado. Que dice en el audio: "Que tampoco es muy costoso el meterle una cuenta a Pablo Iglesias de hace 5 años. ¿Eh? y luego que expliquen.". "Eso te lo hacemos con el rabo", tercia Villarejo para hacer salivar a Ferreras. Los responsables de perseguir delitos. Ana Terradillos, tan fina ella, aderezaría en otra reunión con Villarejo donde se habla de pasta con un elegante "ahí estaban todos comiendo pollas", ella que estaba ahí, reconocía siempre que se "sacara tajada".  Edificantes diálogos propios de gente del Renacimiento.

Pensábamos que la tragedia de España no era una tragedia sino un esperpento. Pero es una comedia negra bufa donde los que matan son los de siempre y los muertos los pone el mismo bando.

Más allá del romanticismo de las expresiones, lo real es que el ex jefe de la lucha contra la corrupción económica en el Reino de España y máximo responsable de luchar contra el crimen organizado dice que le pueden inventar una cuenta de hace 5 años al Secretario General de Podemos. Y que allá vea luego Pablo Iglesias cómo lo explica.  Es decir, propone un delito. ¿Lo investigaría la policía? Villarejo decía de Olivera que era muy amigo del PP y que le había hecho durante esos años todo tipo de favores. ¿Dónde estaría el Partido Popular si no llevaran cuarenta años recibiendo favores policiales, judiciales y empresariales? Por hacer esas preguntas, el solitario mánager de la novela de Vázquez Montalbán terminaba tan mal. Pensábamos que la tragedia de España no era una tragedia sino un esperpento. Pero es una comedia negra bufa donde los que matan son los de siempre y los muertos los pone el mismo bando.

Entre estos contertulios, gente tan respetada en el Reino de España y amigos de tanta gente bien, vemos que cabía inventar pruebas siempre que fuera contra la gente de Podemos. Aún más: su estructura mediática estaba pensada para, cuando hiciera falta, matar a la gente de Podemos. Todavía no ha ido la policía a detener a ninguno de los comensales. Cuando se jubiló Olivera le buscaron trabajo en la Federación Española de Fútbol. Otro sitio inmaculado.

Han salido periodistas respetables a quitarle hierro al asunto. Confunden el tiro. Ferreras es amigo de sus amigos. Claro. Un asesino no lo es menos porque ayude a su vecina a subir la compra. Los comandantes de los campos de concentración también acariciaban en su casa las trenzas rubias de sus hijas y Al Capone cuidaba de su gente y les cocinaba espagueti vestido con un simpático mandil. Pero si no hueles a quemado o no ves la metralleta es porque no quieres.  Ya lo dijo Aristóteles: ¿eres más amigo de Platón o de la verdad?

Cuando en un incendio hay varios focos, se sabe que el fuego es intencionado.

Nudo (de cómo conspirar para evitar que Podemos gane las elecciones)

Los Underwood de la comunicación hispana hacen trampas a las cartas. La pareja de Ferreras, la también periodista Ana Pastor, además de trabajar en La Sexta tiene una empresa que se dedica presuntamente a chequear mentiras en los medios. No news, fake news.  Mal asunto, porque se ha demostrado que es compinche de su compañero también en las mentiras. Cuando salió el primer audio de Villerejo con Ferreras, salió a defender la honorabilidad del pillado y dijo que la decisión de publicar la falsa información de la cuenta en las Granadinas  se explicaba por el "contexto". Mentía, claro. Ferreras sabía que la noticia era mentira, pero quiso darla. Porque había llegado el momento. Porque quedaba un mes para las elecciones. Por si no fuera bastante, oíamos también decir a Ferreras cómo había dispuesto poner en marcha la operación "Matar a Monedero". Para ello  recogió una noticia del periódico socialista El Plural -o, lo que es más probable, se la mandaron ellos-, que lo había recogido a su vez de un digital de la extrema derecha. ¿Dónde está el contexto? En otro corte la claridad es aún mayor: tranquilo Inda, que aunque lo de la cuenta en Granadinas no se lo cree ni el más imbécil, voy a contactarte en directo. Pero a ver si hacéis mejor las cosas, que esto canta mucho. Pero te cubro. Así de impune. Cuando en un incendio hay varios focos se sabe que el fuego es intencionado.

Van más de veinte denuncias archivadas de Podemos. Por mi cuenta debo de tener más de quince querellas archivadas. En la operación "Matar a Monedero" da igual que todas las acusaciones fuera metidas finalmente por los jueces en el cajón por no haber caso (a veces con enfado, permitiéndose sus señorías comentarios improcedentes, como si les molestara que no nos pudieran empapelar porque sería muy evidente que estarían prevaricando). Lo importante siempre es el recorrido mediático. Para "matarme", Ferreras sacó la información fake en Al Rojo Vivo, lo dieron los informativos de La Sexta, lo volvió a discutir Mamen Mendizabal en Más Vale Tarde y se convirtió en un caso en el que enredó el Ministro de Hacienda Cristobal Montoro –que tarde o temprano saldrá también en algún audio-, la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, Dolores de Cospedal, Pablo Casado o el lanzador de aceitunas y estupideces Teodoro García Egea. Lo mejor de cada casa.

¿Monedero? Culpable. Que lo ha dicho el telediario. Vamos a golpearle también con su currículum, colaboraron desde El país. Y El Mundo sacaba en portada que me habían depositado millones de Venezuela en bancos que nunca aparecían. Y me caían un puñado de denuncias de asociaciones de policías por decir en un libro sobre la Transición años antes -años antes- que en Euskadi los cuerpos y fuerzas de seguridad habían distribuido droga. Hasta la parte más deseada por el sistema de Podemos me preguntaba todos los días: ¿cuándo dimites? Feijóo, desde su Galicia de narcos y presidiarios, dijo que cuando dimití de la Ejecutiva de Podemos era porque iba a darse un acercamiento entre los morados y el PSOE. Al ser yo "antisistema y radical", mi salida era una apuesta por la moderación. "Un hijo de puta menos", brindaron los mafiosos. Pero nos fusilaron mal.

García Ferreras no solo sigue en su atalaya en La sexta, sino que la Academia de Televisión y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual le ha nominado como "mejor presentador de informativos del año".

Desenlace (¿Qué haces cuando tu democracia está podrida?)

La democracia española está podrida. Y la señal más evidente de que está podrida, además de la evasión penal del Emérito, es que García Ferreras no solo sigue en su atalaya en La sexta, sino que la Academia de Televisión y de las Ciencias y las Artes del Audiovisual le ha nominado como "mejor presentador de informativos del año" (el otro es Vicente Vallés y en las redes sugerían que por qué no incorporar en la terna también a Villarejo). En la misma estela que deja la luz de la luna, el PP no ha expulsado a Dolores de Cospedal del partido y Eduardo Inda sigue pisando todos los platós, tanto de Atresmedia como de Mediaset. Como la mejor defensa es un buen ataque, La Asociación de la Prensa de Madrid (APM), sumándose al comunicado de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), no solo no le ha retirado el carnet a Inda, Pastor y Ferreras, sino que ha sacado un comunicado diciendo que lo que perjudica al periodismo en España son los de Podemos quejándose de los mafiosos como Ferreras. Esta asociación de periodistas de raza dice, para reírse de los que pagan la cuota, que los audios de Villarejo son "supuestos audios". Vamos, como decir que lo que perjudicaba a Sudáfrica eran los malditos negros quejándose públicamente del apartheid y que las pruebas que presentaban de asesinatos las asociaciones de derechos humanos eran "supuestas". En El director, David Jiménez, efímero director de El Mundo, escribe que una parte sustancial de los periodistas de referencia en España estaban a sueldo de grandes empresas. Profesionales. La famiglia.

Podemos podía haber ganado las elecciones en 2016 y la democracia española activó las cloacas para impedirlo. Hoy se demuestra, gracias a los audios publicados por Crónica Libre, que Dolores de Cospedal pidió pruebas falsas contra Podemos a un policía inmoral. La misma que se reunió en la noble quinta planta de Génova con su marido, López del Hierro, y el pirata Villarejo. La que era Secretaria General cuando destruyeron los discos duros del PP o contrataron a matones para robarle información al tesorero Bárcenas. La que maniobró para sacar de la investigación de la Kitchen a los inspectores de policía decentes. El juez García Castellón, el mismo que liberó de la cárcel a Ignacio González, desimputó a Cospedal. Con nosotros anda más entretenido.

Sabemos que Olivares, el ex jefe de la UDEF y máximo responsable contra las organizaciones criminales estaba en esa conspiración criminal, y también que a día de hoy somos unos cuantos de Podemos los que estamos imputados por informes de la UDEF. Blanco y en botella.

Sabemos por el Congreso que el piadoso Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz montó una policía mafiosa que llamaron patriótica (Franco también llamó a su traición Alzamiento Nacional) para inventar pruebas contra los adversarios políticos. Sabemos igualmente por los audios que Antonio García Ferreras, un hombre de confianza de alguien que aparece en muchas tramas corruptas, Florentino Pérez, dirigió una cadena, La Sexta, para que pareciera de izquierdas y así poder "matar" a la gente que quisieran con la credibilidad de ser un medio progresista. Sabemos que Olivares, el ex jefe de la UDEF y máximo responsable contra las organizaciones criminales estaba en esa conspiración criminal, y también que a día de hoy somos unos cuantos de Podemos los que estamos imputados por informes de la UDEF. Blanco y en botella.

Entre las víctimas desveladas por las grabaciones está  Pablo Iglesias, al que le inventaron una falsa cuenta en las Granadinas con un falso pago de Nicolás Maduro de 220.000 dólares. A un mes de las elecciones. Y yo mismo, al que le inventaron un caso de malversación a Hacienda, con denuncia de Miguel Bernard, de Manos Limpias, que terminó en la cárcel por extorsionador.  Escuchando los audios de Ferreras está claro: tenían que construirme un caso. Sabían que no tenía recorrido judicial, pero iban a construirle un recorrido mediático. Con la única intención de hacer daño.  Iglesias y yo éramos en ese momento las dos personas más conocidas de Podemos. Faltaron trescientos mil votos para ganar al PSOE. Y sobraron todos esos ataques donde colaboraron políticos corruptos, empresarios corruptos, policías corruptos, periodistas corruptos y jueces corruptos.

Una conclusión es evidente: igual que hace un siglo y medio se peleó para que el sufragio universal se autorizara y la división de poderes fuera real, hoy toca luchar para que los medios de comunicación sean plurales, libres y objetivos. Sin educación mediática, se pierde la condición de ciudadanos y volvemos a la de súbditos.

Una conclusión es evidente: igual que hace un siglo y medio se peleó para que el sufragio universal se autorizara y la división de poderes fuera real, hoy toca luchar para que los medios de comunicación sean plurales, libres y objetivos, porque de lo contrario, como han demostrado los audios de Villarejo y la realidad política de España, no vamos a llegar muy lejos. Porque una parte de la judicatura está podrida, una parte de la política está podrida, una parte de la policía está podrida, una parte de los empresarios está podrida y una parte, nada pequeña, de los medios de comunicación está podrida. Y como se ha repetido estos días, sin educación mediática, se pierde la condición de ciudadanos y volvemos a la de súbditos.

Epílogo (El 15M pendiente de los medios de comunicación en España o sillas vacías con García Ferreras)

Yago Álvarez, periodista económico, ha decidido, en deliberación con su medio El Salto, no sentarse más con García Ferreras en Al Rojo Vivo. Había empezado a colaborar en la tertulia e incluso se había comprado dos camisas que no hacían moiré, que es esa distorsión que hace la ropa con rayas en la tele. Las ha puesto en venta. Ha sido el único periodista que ha tomado esa decisión. No la de vender camisas, sino la de no sentarse con mafiosos. ¿Tenían que hacer lo mismo los demás periodistas -y politólogos- que se consideren decentes? ¿Puedes dormir con la conciencia tranquila estando en la misma mesa con Ferreras, con Terradillos, con Inda? Se ha abierto un caluroso debate con resultados sorprendentes, donde parece que la única perjudicada es la izquierda y los medios alternativos que han perdido suscriptores. Ha generado muchas opiniones que un periodista claramente identificado con la izquierda como es Antonio Maestre ha decidido dejar su medio alternativo, La Marea, para continuar acudiendo al programa de Ferreras y no perjudicar a sus compañeros. Ha batido un récord de bloqueos en las redes y sus seguidores, que le han mostrado siempre un reverencial y ganado respeto han sido muy críticos con la decisión. ¿Cuál es la posición correcta?

Llama la atención que algunas fuerzas políticas de izquierda, precisamente las más beneficiadas del montaje contra Podemos, no han puesto siquiera un tuit afeando la conducta mafiosa Ferreras o de la "empotrada" en el Programa de Ana Rosa Quintana, Ana Terradillos (empotrados eran los periodistas autorizados por los norteamericanos para acompañar a las tropas en la invasión de Irak. Supongan el precio). Quizá piensan los que han guardado silencio que si reconocen que ese periodismo es de cloacas igual no les inviten más o, incluso, les puedan hacer lo que hicieron contra Podemos. Ellos verán. Porque si tienen posibilidades de gobernar les harán lo mismo. Que le pregunten a Joan Baldoví de qué le ha servido su amabilidad con Ferreras, incluida su colaboración en su día en los ataques a Podemos, cuando La Sexta fue parte de la cacería contra Mónica Oltra. Pedro Sánchez, receptor también de amenazas de Ferreras por mandato de Maurici Casals apenas se ha atrevido a mencionar a los poderes ocultos a los que les molesta el Gobierno. Si no das nombres, es como si no dijeras nada.

Imaginemos que al día siguiente de saberse que García Ferreras es un cloaquero, una parte importante de los tertulianos habituales no hubiera asistido al programa. Es bastante probable que la dirección de La Sexta hubiera adelantado una decisión que, tarde o temprano tendrá que tomar: despedir al periodista mentiroso que pone en duda la credibilidad de toda la cadena. Aún más, que pone en cuestión la credibilidad de todo el grupo Planeta, con enormes intereses en América Latina y que no puede desoír que los Presidentes de México, Chile, Argentina, Bolivia y Colombia han protestado por la campaña sucia contra Podemos. Trama negra donde su canal, A Tres Media, ha desempeñado un papel fundamental. ¿Cómo actuará con el grupo Planeta el Presidente mexicano López Obrador, después de referirse un par de veces a la ignominia cometida contra Podemos en La Sexta y referirse en concreto a Ferreras? ¿No queda bajo sospecha todo lo que haga en México y en los demás países un grupo que permite que en España se cometan delitos? Se puede pensar que pedirle decencia al Grupo Planeta es, como decía Valle Inclán en Luces de Bohemia, pretenderle los cuatro dialectos del griego a un centurión de los municipales. Pero si les afecta al bolsillo entrarán en razones.

¿O no han tenido que opinar todos estos años todos los periodistas, incluidos los decentes, sobre Venezuela, cuando no era sino otra trama?

Los periodistas –y politólogos- que van a las tertulias lo hacen por diferentes razones. La principal, por dinero, es decir, como un trabajo y a cambio de un sueldo. Por dinero baila el oso y por dinero también se puede intentar desempeñar dignamente la profesión. Aunque dadas las penosas circunstancias no es sencillo. ¿O no han tenido que opinar todos estos años todos los periodistas, incluidos los decentes, sobre Venezuela, cuando no era sino otra trama? También se acude por notoriedad, influencia y poder. Estar en las televisiones te hace famoso y tus argumentos parecen tener más peso (y también sube tu cotización). Algunos van a las tertulias para terciar en los asuntos públicos desde un compromiso político (lo que vale tanto para los de izquierdas como para los de derechas e incluso para los fascistas, aunque sabemos por la historia que el fascismo y el dinero van de la mano).

Los que van por dinero y lo necesitan -o lo idolatran- nunca van a dimitir aunque Ferreras o Ana Terradillos puedan ser unos presuntos delincuentes. Los que buscan aparecer en televisión para tener relevancia, no es fácil que tampoco lo hagan. Es una variante del argumento profesional. Los que van a luchar contra Podemos (hemos visto a periodistas del PSOE defender a Ferreras y atacar a Podemos), menos. Los que deciden estar en los medios como una forma de lucha para que se escuchen algunos argumentos tampoco van a encontrar razones para marcharse. Saben que están en territorio enemigo y que, incluso, pueden ser la cuota que haga pensar que la tertulia es plural. Ellos piensan que están claros en por qué acuden. Solo se darían de baja al final -como ha ocurrido- los que están en los medios desde un enorme compromiso con la democracia, el periodismo o la transformación social, y les pesa más, sobre todo por su círculo de reconocimiento, sentarse con un corrupto que lo que puedan ayudar desde la tertulia. Por tanto, pretender que se tienen que dar de baja de las tertulias los periodistas y politólogos es ingenuo. ¿No habría que pedir antes que fuera la ciudadania la que apagase las tertulias y se suscribiera a La Base, Pandemia Digital, En la frontera, Carne Cruda o cualquiera de los programas políticos decentes que existen?

Hay otra pregunta pendiente que se ha esgrimido para justificar la asistencia Al Rojo Vivo pese a lo que se sabe de Ferreras: ¿no asistió Podemos a cualquier aquelarre en sus inicios, incluidos programas y cadenas de dudosa moralidad democrática? Podría argumentarse que en ese momento, ir a los medios era como ir a Sierra Maestra, que España estaba dentro de un proceso de cambio político y que esa guerra había que darla. El 15M sería quien autorizara a dar esa pelea con todas las armas al alcance. Pero si ese es el argumento, podría perfectamente afirmarse hoy que todo lo que tiene que construir Yolanda Díaz autorizaría igualmente a ir a cualquier vertedero mediático. Las comparaciones siempre son forzadas -y es verdad que Podemos podía haber ganado las elecciones en España-pero no hay una lectura, salvo a posteriori, que permita afirmar si montarse en el tren alemán que llevó a Finlandia a Lenin es una traición o clarividencia revolucionaria que determinó el triunfo de la Revolución de Octubre.

El problema por tanto no es ir o no ir a las tertulias televisivas, aun a sabiendas de que prácticamente todas están podridas: la de Ana Rosa Quintana y Ana Terradillos, la de Susana Griso, la de Ferreras, la de Risto Mejide o cualquier otra que tenga lugar en los platós del duopolio Antena 3/ Telecinco. El problema es ir y que no te juegues todos los días que no te vuelvan a invitar. Es verdad que cuando está el elefante en la habitación con las mentiras de García Ferreras o de Inda pintadas en el lomo, hay que tener cuajo para estar ahí sentado, pero nadie le puede pedir a ningún periodista o politólogo la altura moral demostrada por El Salto y Yago Álvarez (que se merecen unas cuantas suscripciones por su coraje). Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.

Como en una suerte de justicia poética, la misma semana que aparecían los audios, el Gobierno de coalición decidía aprobar un impuesto especial a las eléctricas y a los banco. Cuando quisieron matarnos era precisamente para impedir que estas cosas pasaran. Han perdido. Sabemos y se debe afirmar que nos han fusilado, pero que nos han fusilado mal.

Le decía a Pablo Iglesias en La Base con motivo de los audios -audios que no me han contado nada que no supiera y sufriera en estos años-, que volvería a hacerlo. Que volvería a estar en el 15M y volvería a montar Podemos con las compañeras y compañeros y volvería a desangrarme para que la democracia en España sea un poco más una realidad. Lo contrario es entregarles la victoria.

Porque tampoco hemos vendido la sonrisa

Como en una suerte de justicia poética, la misma semana que aparecían los audios de la conspiración, el Gobierno de coalición decidía aprobar un impuesto especial a las eléctricas y a los bancos. No es la revolución, pero trae un poco de justicia fiscal en España. También ha aprobado el Parlamento una Ley de Memoria Histórica que, aunque le quedan flecos, es un salto hace unos años impensable en el país de los 115.000 desaparecidos, Lorca incluido y Mauthausen olvidado.

Cuando quisieron matarnos era precisamente para impedir que estas cosas pasaran. Han perdido. Sabemos y se debe afirmar que nos han fusilado, pero nos han fusilado mal. Tan mal que aquí seguimos. Hacer política es un deporte de alto riesgo. Pese a todo, puedo decir que no me arrepiento de nada de lo que hemos hecho. Porque ahí están los logros del gobierno de coalición, es verdad que muy lejos de lo soñado, pero son logros reales.  Y junto a esos avances, ahí están las decenas de miles de militantes de Podemos y los millones de votantes de Unidas Podemos que saben que están en el lugar correcto de la historia. Sin exagerar la épica y sin pretender olvidar que siempre se avanza en virtud de la correlación de fuerzas. Por eso son aún mas valiosas todas esas personas que todos los días se esfuerzan para estar en el espacio político más virtuoso para el cambio de España (sobre todo hacia afuera, que hacia adentro tiene mucha tarea pendiente). Militantes, votantes, simpatizantes que no han sufrido menos que los líderes de Podemos los ataques y las mentiras -siempre pienso en esas pequeñas ciudades y pueblos- pero que han aguantado. Y eso vale también para la gente que se ha alejado pero que también da la cara. Frente a esa trama sucia que atentó contra la democracia, no contra Podemos. En esa pelea de ocho años han crecido nuestras convicciones y nuestra conciencia. Y por eso también nuestras certezas. Y encima, lo que más debe de molestarles, sin perder la alegría. Porque tampoco hemos vendido la sonrisa.