Opinion · Otras miradas

Patriotas indignos y teopolítica de masas

Javier López Astilleros

Documentalista y analista político

Decía Margarita Robles, tras el anuncio de retirada de la fragata Méndez Núñez, que “la misión no estaba prevista”, y que por eso abandonaban la zona. Pedro Sánchez prefiere enviar a los marineros a votar por correo a Bombay, antes que participar en las guerras psicológicas persas. Es cierto que nuestro país no es determinante en el concierto militar internacional, pero tiene un pasado y una importancia cultural formidable. La Méndez de Núñez iba a dar la vuelta al mundo con el portaaviones Abraham Lincolnacompañados por cruceros, destructores y submarinos nucleares, pero finalmente la fragata no se presta a los juegos de unos lunáticos llamados Bolton y Pompeo, jaleados por AIPAC y el fanatismo evangélico.

El valor psicológico de la situación es fundamental. Todo golpe de efecto sobrenatural necesita de una sugestión previa. Se genera una expectativa convenientemente publicada, y más tarde, una vez que la masa asume la posibilidad de conflicto, la guerra es inminente.

Es evidente que la Armada de esta caótica Roma no necesita a nuestra fragata, salvo por su valor simbólico. Pero los mandos de nuestro país están al tanto de que cruzar el rubicón iranio de Ormuz, no es lo mismo que tomar por unos pocos años Bagdad. No tienen legitimidad moral para atacar a ningún país, ni para interferir en otras zonas del mundo, o sancionar a empresas extranjeras con intereses allí. El tirano global ha transmutado las libertades en un espectáculo de masas. La sumisión acrítica a sus designios es hoy intolerable.

Hay algo de curioso en todo esto. Dos gobiernos socialistas han sido los protagonistas de este encantamiento oriental. Desde la marcha de Irak, hasta la retirada de la fragata, España ha manifestado la disensión interna entre la UE y el imperium tenebrarum. Pero no es del todo adecuado establecer paralelismos entre estos dos casos. El objetivo es tomar Persia. Los jinetes del apocalipsis han colocado sus manos sobre la mortecina luz de una bola mágica.  Están dispuestos a descabezar las emanaciones de la shi’a en el creciente fértil, para regocijo evangélico-salafista, y castigar a un país rebelde al desorden internacional.

Hoy más que nunca la teopolítica es esencial para entender las pretensiones de auténticos fanáticos de la sharia judeoevangélica, con la complacencia de multitud de Estados de nueva creación, dirigidos por familias con escasa dignidad.

Es evidente que comparar el poder militar de ambos es como creer que una ventisca y un tornado son lo mismo, pero hay diferencias entre la prodigiosa capacidad destructiva de una nación desmotivada, y otra la capacidad de movilización de millones de militares preparados para el martirio.

La pregunta es: ¿Merece tanto odio el país persa?

Todo este proceso recuerda a las guerras iraquíes. Un embargo duradero, un gobierno en aprietos y acosado por la subida de precios, y una economía arrasada. Una vez que han dejado a la víctima en estado de debilidad e indefensión, la gloriosa aviación comienza a bombardear sistemáticamente puntos estratégicos. Pero la Jerusalén terrenal no vale tanto. Ni tan siquiera Israel, pequeño país que cuenta con cientos de bombas nucleares. El sionismo internacional siempre ha presionado para intervenir en Oriente Próximo. Y aquí tenemos los resultados.

“Cuando pienso en ti, presidente electo Trump, me acuerdo de otro gran líder israelí elegido por Dios hace miles de años. La nación fue esclavizada durante décadas, la infraestructura de la nación estaba en ruinas, y Dios elevó a un líder poderoso para renovarla. Y ese hombre elegido, ni era un político, ni tampoco un sacerdote. En su lugar, Dios eligió a un constructor que se llamaba Nehemías. Y el primer paso para rehacer la nación fue la construcción de un gran muro. Dios instruyó a Nehemías para construir un muro alrededor de Jerusalén, y proteger a sus enemigos de un ataque. Como ves, Dios no está en contra de los muros”, dijo el popular predicador evangélico Thomas Jeffress durante el discurso de bienvenida (2017) dirigido a Trump.

Hay muchas lecturas sobre Nehemías. El personaje bíblico fue copero del rey persa Artajerjes I y obtuvo su permiso para reconstruir las murallas de Jerusalén. Y también su dinero. La protección amurallada de la Nueva Jerusalén americana en su frontera con México, y la profilaxis de la Jerusalén ancestral de la brutalidad del Islam, es una certera correspondencia entre el pasaje bíblico y la situación actual.

Respecto a nuestro país, una vez más vemos a los palmeros preocuparse por la imagen de España, a pesar de que la retirada de la fragata está en plena sintonía con algo parecido a la política exterior europea.

Pero los corifeos de la Alianza Atlántica han pedido la comparecencia del gobierno. ¡Qué indignos son con tal de sacar unas tajadas, y que sumisión e inhumanidad!. Dicen que “juegan con el prestigio de España”. Este es su patriotismo. No consideran que la reputación del país ya está comprometida por la brutal desigualdad de rentas, los sueldos miserables, y el asunto territorial. Pero nuestro país está del lado de la UE.

Los dirigentes de la derecha internacional ven un formidable enemigo en “el islam”, cuando no hay ningún proyecto supranacional califal a la vista, salvo la tomadura de pelo evangelicosalafista. No es casual que Abascal desee levantar muros en Ceuta, como si no existieran ya. Hace falta ser mal intencionado. La ultraderecha internacional está perfectamente coordinada, y las vetas teopolíticas asoman allá por donde pasan.