Otras miradas

¿Por qué los neonazis sí pueden desfilar por Madrid y las feministas no?

Vaya por delante que he abogado desde hace meses porque este marzo la movilización feminista, tan necesaria o más que nunca, fuera más imaginativa que concurrida. Lo más inteligente, dadas las circunstancias, es, sin duda, reivindicar sin ponernos en peligro ni a nosotras ni a los nuestros. Sin embargo, esto no está reñido con que crea que el ataque al 8M 2021 esté siendo furibundo, desproporcionado, brutal y sintomático del momento reaccionario que estamos viviendo.

¿Por qué una concentración controlada feminista les parece más peligrosa que una manifestación de partidarios de la División Azul, del toreo, de la hostelería, de la dimisión de Pedro Sánchez o incluso de negacionistas?

Acto de homenaje a los caídos de la División Azul.
Acto de homenaje a los caídos de la División Azul.

El 15 de febrero un grupo de neonazis desfiló por Madrid. De propina, soltaron consignas antisemitas que estudia la fiscalía. El portavoz adjunto de Vox en la Asamblea de Madrid, Íñigo Henríquez de Luna, exmano derecha de Esperanza Aguirre y diputado por el PP hasta hace unos meses, declaró que la manifestación fue "legítima", "nosotros respetamos el derecho a la manifestación". Sobre los ataques a los judíos añadió:  "ni entramos ni salimos en ese tipo de cosas".

Manifestación negacionista en Madrid, el pasado 16 de agosto. EFE
Manifestación negacionista en Madrid, el pasado 16 de agosto. EFE

Los negacionistas han marchado por Madrid al menos tres veces:  el 16 de agosto (2.500/3000 personas, según la policía), el 5 de septiembre (unas 500), el 23 de enero (550), en muchos casos sin mascarilla ni distancia de seguridad y con varios detenidos, en plenas subidas de las olas de la pandemia.

Vecinos del madrileño barrio de Salamanca participan en una protesta contra el Gobierno por su gestión en la crisis del coronavirus. Rodrigo Jiménez/ EFE
Vecinos del madrileño barrio de Salamanca participan en una protesta contra el Gobierno por su gestión en la crisis del coronavirus. Rodrigo Jiménez/ EFE

Pidiendo la dimisión de Pedro Sánchez recojo las de Núñez de Balboa en mayo (durante el confinamiento), la del 27 de junio recorriendo la Castellana o la del 12 de septiembre, desfilando de Sol a Colón, a la que acudieron, según fuentes policiales, más de 3.000 personas.

Concentración en los alrededores de la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, a favor de la tauromaquia.
Concentración en los alrededores de la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, a favor de la tauromaquia.

Pero ha habido muchas más:  a favor de la hostelería, del toreo, de la sanidad pública... Las del toreo se celebraron simultáneamente el 21 de junio en más de 30 ciudades. A favor de la sanidad pública en Madrid, la más multitudinario fue la del 29 de noviembre, con mucho personal sanitario entre sus 10.000 manifestantes que mantuvieron pulcramente las distancias.

Si con estos datos no queda claro que lo que tienen quienes critican las concentraciones  que propone la Coordinadora 8M (respetando las distancias de seguridad y las medidas sanitarias) es simple y llanamente animadversión al movimiento feminista, pensemos en otras concentraciones humanas defendidas por los mismos que criminalizan el 8M 2021.

No consigo comprender por qué creen que 500 mujeres manteniendo su distancia de seguridad al aire libre pueden contagiarse más que los 4.368 espectadores del concierto de Rafael en el Wizink center, donde se siguen organizando conciertos y encuentros deportivos con público.

Tampoco comprendo porqué se ataca al movimiento feminista preventivamente. Las críticas a las manifestaciones ya empezaron el lunes cuando la rueda de prensa para anunciar en qué van a consistir las movilizaciones de este año no se hizo hasta el jueves y nunca anunciaron que fueran a ser manifestaciones.

En resumen, que la prevención lógica ante cualquier congregación en estos momentos no tiene nada que ver con las declaraciones anti8M que hemos tenido que escuchar estos días. Y luego dirán que son feministas.

P.D.1:  la Coordinadora 8M reúne a más de 50 asociaciones feministas de toda la comunidad de Madrid que llevan una media de 6 meses organizando este día.

P.D.2:  Creo que Fernando Simón no estuvo del todo afortunado comparando el peligro de estas movilizaciones con el que correrían los costaleros que llevan un paso de semana santa. El problema no son los costaleros o no solo. Hoy en la Ser, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, le afeaba la comparativa. Señor presidente, el meollo es que si sacan a la Macarena, por ejemplo, se pueden juntar a su paso cientos de miles de personas, como usted bien sabe. En la  madrugá sevillana yo he creído que podía asfixiarme entre los fervientes seguidores de las grandes vírgenes o de los grandes cristos. Los que entienden de Semana Santa te recomiendan que no te pongas la mano en el pecho antes de que llegue el paso porque cuando llegue y hasta que se vaya no podrás sacarla de donde la hayas puesto.