Otras miradas

Aprovechar la escalada de precios de la energía para la apuesta por las renovables

Montse Melià

Periodista

Fotografía fechada el 26 de enero de 2022 de bombas en un campo petrolero de Inglewood en Los Ángeles, California, EE.UU.- EFE

La invasión de Ucrania por parte del ejército ruso y el conflicto bélico que ha desatado nos llevará, casi seguro, a una nueva crisis energética en el conjunto de Europa, además de una inflación que todavía no se sabe hasta donde llegará, probablemente dependerá del curso y la duración del conflicto armado. Todo el mundo sabe que un incremento del precio del petróleo, y del gas, repercute en todos los productos y, por tanto, genera inflación. Sobre todo si los salarios no crecen en la misma dimensión, algo bastante probable.

El caso español, y catalán, tiene algunas peculiaridades como el hecho de que no dependemos tanto del gas ruso pero sí dependemos del petróleo que no para de incrementar su precio.

En España, el gobierno de Mariano Rajoy puso freno al uso de las renovables por parte de los particulares y pequeñas empresas o cooperativas como Som Energia, por poner un ejemplo. De esta forma tenían tiempo los grandes productores de energía, básicamente Endesa e Iberdrola, de ponerse al día en la producción vía renovables para poder seguir copando el mercado, como quieren seguir haciendo. A cambio todos conocemos cómo los grandes partidos se cobran este tipo de favores con las famosas "puertas giratorias".

De esta forma se da la paradoja de que siendo uno de los países que tiene más sol de Europa, no seamos uno de los que tiene más paneles solares, como tienen por ejemplo en Alemania, con muchas menos horas de sol que nosotros. En Catalunya también hay menos que en otras comunidades autónomas, sea dicho de paso.

Ahora, la UE se lamenta de la dependencia energética de Rusia. Cierto es que en Europa hay una gran escasez de materias primas para producir energía, pero deberían haberse dado cuenta de que no convenía nada depender de un único país productor para mantener un estado del bienestar al que los ciudadanos de este continente no queremos renunciar. Ahora se plantean ir reduciendo esta dependencia y la alternativa, en gran parte, es comprar el gas de Estados Unidos, que sale más caro que el ruso. Está claro que de lo que no se trata es de suprimir una dependencia por otra y que lo que debe hacerse es probablemente diversificar el origen de las fuentes de energía e iniciar de una vez el gran salto adelante en la energía limpia y renovable.

Hay que apostar mucho más por las renovables y a mayor escala, no tenemos alternativa. ¿Por qué no incrementar el apoyo público de administraciones estatales, autonómicas y locales a la instalación de paneles y otros generadores de estas energías? Como también debe apoyarse más la investigación en este campo. Seguro que existen otras fuentes de energía que nos podrían dar frutos, como las mareas, las olas, etc. También se genera energía al pisar el suelo. Hay experimentos en este sentido en Barcelona donde pisando el suelo se genera energía para el alumbrado. Nadie dice que esto pueda dar frutos de un día para otro, pero si no se empieza a hacer a una escalera algo importante muchos esfuerzos no servirán para nada. O si, para que los grandes productores nos sigan exprimiendo con sus precios abusivos.

Justamente es en la fijación de los precios de los productos energéticos en los que se produce otro abuso que pagan el conjunto de los ciudadanos. El precio de la luz se fija junto con el del gas, que siempre es más alto. Incluso algunas energéticas vaciaron algunos embalses hace unos meses y esto contribuyó a aumentar el precio de la electricidad. En cualquier caso el precio empezó a subir hace ya bastantes meses sin que, de momento, se vea una luz al final de este túnel alcista. Y el precio de la gasolina lo fijan los productores atendiendo a las cotizaciones internacionales y al boletín petrolero de la UE. Todos estos productos tienen un precio regulado por los mayoristas en los Presupuestos del Estado y soportan una fuerte carga de impuestos estatales con franja autonómica, aparte del IVA. Margen para que el Estado pueda actuar lo hay. Y la Generalitat, y la UE.

Volviendo a las renovables, en Catalunya tenemos un gran debate para la instalación de molinos de viento en la zona del Ebro y en el Empordà, que son justamente los lugares donde hace más viento. Mucha gente de estos territorios se queja porque dicen que nadie les ha consultado y que siempre les toca a ellos hacerse cargo de lo que otros no quieren. Especialmente en el sur. Allí tienen la petroquímica, las centrales nucleares, molinos de viento a raudales, etc. Tienen razón de quejarse y deberían poder poner condiciones a la asunción de todos estos inconvenientes. Lo que ocurre es que no hay mucha alternativa. Debemos ser capaces de generar cada vez más energía de fuentes renovables y también de las no contaminantes, que de hecho es algo distinta.

¿En el futuro deberíamos poder abastecer por ejemplo el alumbrado público de pequeñas poblaciones, y por qué no de las grandes? Deberíamos tener gran parte de las azoteas de las casas ocupadas por paneles solares. Nuestros vehículos públicos colectivos deberían funcionar con estas energías. Probablemente, existen muchas más posibilidades para la utilización de fuentes de energía alternativas, éste es un camino que debe explorarse.

Nuestras administraciones tienen un reto importante a realizar en este sentido. La Unión Europea es la primera que debe cuestionar, y mejorar, el sistema de fijación de los precios de la energía que en teoría están liberalizados, pero que en la práctica protegen sólo a las grandes empresas para que lo sigan siendo y se olviden de las necesidades de sus ciudadanos.