Punto y seguido

¿Quién es Hezbolá y por qué Alemania lo ilegaliza?

Un irání sostiene una bandera de su país y de Hezbolá durante los actos de celebración del 41 aniversario de la Revolución Islámica, en Teherán. REUTERS
Un irání sostiene una bandera de su país y de Hezbolá durante los actos de celebración del 41 aniversario de la Revolución Islámica, en Teherán. REUTERS

El gobierno de Angela Merkel acaba de declarar a Hezbolá como "organización "terrorista", prohibiendo sus actividades en el suelo germano por cometer "numerosos ataques y secuestros en todo el mundo", y "llamar a la destrucción del estado de Israel", y le coloca en la misma categoría que Al Qaeda. Así, Alemania se une a EEUU, Israel, Liga Árabe, los Países Bajos y Reino Unido, mientras se distancia del resto de los países europeos, China y Rusia que le siguen considerando un partido político legal. El propio Líbano ha criticado esta decisión.

Berlín durante años se negaba a dar este paso, alegando la importancia del diálogo con todas las fuerzas políticas relevantes del país del cedro.

Puesto que Hezbolá no ha cometido ningún atentado "terrorista" en los años, ¿a qué se debe la repentina y arriesgada decisión de Alemania?

Detrás de la medida

  1. EEUU e Israel criticaban a Berlín de no hacer lo suficiente para contrarrestar la influencia de Irán en Oriente Próximo. El mayo pasado, Mike Pompeo le pidió a la Canciller prohibir al grupo chiita (¡y de paso, aumentar el gasto militar del país!). ¿Esta no es una injerencia en la política exterior de un estado "soberano"? ¡Sí, lo es! Pero lo graves es que este estado se ha dejado someter. Pasan 75 años de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, pero EEUU aún tiene en este país unos 52.000 efectivos (y Reino Unido, otros 3.000). Entre 36 países donde EEUU posee bases militares Alemania se destaca por ser la principal. En Japón, otro estado derrotado en aquella guerra, el Pentágono cuenta con 19 bases. Por lo que:
    a) Berlín puede tener la misma "independencia" en sus políticas que Bagdad o Kabul ocupados por EEUU, o sea, nada, y
    b) No esperen que Washington se retire de los territorios conquistados en la ex Yugoslavia, Iraq, Afganistán, Siria, Libia, Sudan o Yemen: de estos siete, seis son "musulmanes" para la satisfacción de Israel, y tres, un día fueron poderosos países árabes, hoy borrados del mapa.
  2. Aplicar la política de "máxima presión contra Irán" de EEUU, Israel y Arabia Saudí.
  3. Recibir el apoyo (al menos) moral de las organizaciones judías, que le han criticado a Berlín por no haber salido del acuerdo nuclear con Irán.
  4. Impedir actos programados por Hezbolá para el Día de Al Quds, nombre árabe para Jerusalén, que se celebra al final del Ramadán y este año cae en 22 de mayo. Este día fue propuesto por Jomeini en 1979 en denuncia al control israelí sobre Jerusalén. Paso seguido será prohibir este día por "antisraelí".
  5. Tirar a Hezbolá como un pañuelo después de usarlo: cuando el Estado Islámico cometía barbarie en Siria, sobre todo contra las minorías religiosas, Hezbolá protegía la frontera del Líbano, uno de los pocos países de la región donde los cristianos están a salvo. Si piensan que los "yihadistas" han desaparecido, están más que equivocados.
  6. Castigar a Hezbolá por respaldar al gobierno de Bashar al-Asad. El grupo chiita ha sido objetivo de continuos ataques israelíes en Siria. El último, el 22 de abril sin dejar víctimas, ya que Tel Aviv y Hezbolá-que han ampliado el radio de sus acciones a otros países de la zona-, tienen en estos momentos un pacto no firmado de "atacar, pero no matar". Por lo que, Israel le avisa antes de bombardear sus posiciones para que aleje a sus hombres del objetivo. Así hizo al atacar la sede de la prensa de Hezbolá con drones en Beirut en la madrugada el 28 de agosto de 2019. ¿Las razones? 1) Tel Aviv prefiere un grupo gestionado por la República Islámica (que tras la derrota en la guerra con Iraq en 1988 abandonó la idea de "eliminar Israel del mapa"), a enfrente a un montón de pequeños grupos armados; 2) Hezbolá también se contuvo cuando Israel asesinó en un ataque a seis militantes del grupo y varios oficiales iraníes cerca de los Altos en enero del 2015; 3) Tel Aviv tiene un miedo real al arsenal de cohetes de Hezbulá que a pesar de no ser "inteligentes" si caen como una lluvia de aeronaves sobre Israel algunos lograrán romper la Cúpula de Hierro; el grupo chiita tampoco ha olvidado la última incursión del estado judío contra el Líbano en 2006, cuando arrasó las zonas civiles, mató a cerca de 1200 libaneses y provocó la huida de un millón de personas de sus hogares. Murieron también 165 israelíes y otros 350 000 tuvieron que abandonar sus casas. Aun así, ambos se están preparando para una gran guerra.
  7. Forzar a que otros países europeos hagan lo mismo. No le será fácil conseguir el sí de Emmanuel Macron, cuyos protegidos en el Líbano, los maronitas, acaban de formar gobierno con Hezbolá y Amal, otro partido chita.

Poner al mismo nivel Al Qaeda (al que Israel ayuda en Siria) y Hezbolá es desconocer a ambas formaciones, sus orígenes y sus objetivos.

¿Es Hezbolá una organización terrorista?

La "excepcionalidad" de EEUU hace que la señora Merkel emplee dos varas de medir en la cuestión del terrorismo que ha sido durante décadas un elemento fundamental en la política exterior de la superpotencia. Atentar contra la vida de los dirigentes de los estados molestos, secuestro, tortura, levantar cárceles ilegales y clandestinas por medio mundo, matar a millones de personas (desde Vietnam y Corea hasta Iraq, Afganistán, Yemen, Sudán, Libia, Yugoslavia….), después de someterles en un estado de terror indescriptible, es inherente al imperialismo. El 8 de marzo de 1985, al CIA hizo estallar un coche con 200 kilos de dinamita para asesinar al jeque Mohammad Hussein Fadlallah, acusándole de ser un líder de Hezbolá. Dejó unas 360 víctimas entre muertos y heridos, incluido niños. Además, el propio EEUU ha reconocido ser fundador de Al Qaeda, el principal grupo terrorista internacional de los últimos siglos.

En cuanto a Israel, y más allá de los normalizados "crímenes de guerra" contra los civiles palestinos, la última y según la ONU en marzo del 2019 durante la represión de las Marchas del Retorno cuando asesinó a 189 palestinos, entre ellas 35 niños, hay dos casos poco conocidos: el embajador de EEUU en el Líbano entre 1978–1981 John Guenther Dean dijo haber sido objeto de un intento de asesinato el 27 de agosto de 1980 ¡por Israel que no Hezbolá!, debido a su amistad con Yaser Arafat e intentar negociar con Irán la liberación de los rehenes estadounidenses en la Embajada en Teherán; Dean desconocía el pacto entre Reagan y Jomeini de no liberarlos hasta después de las elecciones presidenciales de noviembre del 1980 para así abortar la reelección de Jimmy Carter.

El propio Israel reconoció la autoría del atentado de bandera falsa llamada «Operación Susannah» del verano de 1954: Incendió la biblioteca de la Oficina de Información de los EEUU en El Cairo, y colocó bombas en un teatro propiedad de un ciudadano británico, echando la culpa a la Hermandad Musulmana, y con dos objetivos: provocando un estado de guerra y mantener la presencia militar británica en el Canal de Suez y dar pretexto al presidente Nasser para perseguir a esta organización y así provocar una guerra civil. En 2010, el Mossad hizo otra de las suyas: mató a Mahmud al Mabhuh, un líder de Hamas, en un hotel Dubái.

Merkel, por la misma regla, debería también cerrar la embajada de Arabia Saudi por ser su príncipe heredero, o sea, el futuro rey, un asesino. Poner la etiqueta "terrorista" es demasiado arbitrario.

¿Qué es el Hezbolá?

«Partido de Dios» el único "partido" nombrado en el Corán, nació en la teocracia chiita de Irán en 1979. Inicialmente estaba compuesto por miles de pequeños grupos equipados con palos y puños, que con el grito de "Hezb faghat Hezbolá, rahbar faghat Ruhola"(Partido sólo Hezbolá, Caudillo sólo Ruhola, el nombre de pila de Jomeini), llevando curiosamente "camisas negras", atacaban a los activistas de izquierda e incendian las sedes de los partidos veteranos que regresaban de la clandestinidad y del exilio (como el Partido comunista Tudeh, los Fedayines del pueblo, los Muyahedines, los seguidores del Dr. Mossadeq, o el Partido Demócrata de Kurdistán), y las nuevas formaciones que pensaron que la caída de la dictadura del Sha era sinónimo de libertad y justicia social. Una vez eliminados todos los partidos políticos en 1983, la teocracia creó partidos con distintos nombres para dar una imagen de pluralidad, y los integrantes de Hezbolá se integraron en el seno de los Guardianes Islámicos.

Ahora bien, en la fundación del Partido de Dios en el Líbano, los ayatolás tuvieron en cuenta 1) las singularidades de su propia teocracia en la que el presidente debe ser cristiano maronita, el primer ministro musulmán suní y el presidente del Parlamento chií, siendo el chiismo una de las 17 confesiones legales, 2) la contundente presencia de Francia, Israel, y los países sunnitas. Aquí, no podía imponer el velo ni resucitar la lapidación, la ley de Talión o prohibir a otros partidos. Por lo que, se adaptó a la realidad libanesa incluso aceptó la solución de dos estados, lo cual es reconocer el estado israelí.

La misión del grupo asignado por Jomeini fue 1) luchar contra Israel; dada la capacidad militar de Israel, muy superior a Irán, la República Islámica necesita persuadirle desde las fronteras de Siria y el Líbano; 2) desmantelar la OLP (expulsada de Siria por Háfez al-Ásad) y refugiada en el Líbano), dominada por "los comunistas y nacionalistas" quienes no pensaban instalar una República Islámica Palestina; 3) potenciar el factor religioso en el escenario políticos libanés, en detrimento de la lucha contra los opresores de todos los credos. A partir de ahora, el escenario del conflicto se dividirá entre judíos, chiitas y sunnitas: en 1985, Asad pacta con el grupo chiita libanés Amal para que desalojara a los leales a Yaser Arafat de los campos de refugiados Sabra y Chatila (aun sin haberse recuperado de la matanza de los Falange e Israel), Ein el-Hilwa y Burj el Barajneh de Beirut. Amal someterá a los campos a un asedio de seis meses, donde morirán cientos de personas de hambre, enfermedades, heridas. Los enfrentamientos entre Amal, Hizbolá, Siria y la OLP continuarán hasta 1988, dejando miles de muertos, en su mayoría los más pobres e indefensos de la sociedad del Líbano: los refugiados palestinos.

Tras el fin de la guerra civil libanés en 1990, Hezbolá se centró en la participación en la vida política, acercándose a los grupos cristianos para debilitar a los sunnitas. Aunque en 2000, Hezbolá logró expulsar a Israel del Líbano, los políticos derechistas y en su mayoría religiosos, fueron incapaces de traducirlo en una mejora en la vida de esta sufrida nación.

La estrategia de Irán ha sido más efectiva en el Líbano (y en Iraq) que Arabia Saudita o EEUU. Además de crear una organización armada más poderosa que el propio ejército libanés, ha invertido no solo en los políticos sino también en las capas más desfavorecidas chiitas, creando una red de dependencia vital entre el grupo y sus benefactores, mientras los saudíes tiran a la papelera miles de millones de dólares comprando la fidelidad de los políticos sunnitas.

La guerra contra Siria, se convirtió en una trampa para los involucrados, incluido Hezbolá:

  • Se desintegró el Eje de Resistencia contra Israel, formado por Irán, Siria, el grupo chiita y Hamas. Pues, la organización sunnita palestina, vinculada a Turquía y Qatar participa en el bando de los enemigos del presidente Asad.
  • Al contrario de las guerras con Israel que suelen durar unos días o semanas, la de Siria lleva nueva años y le quedan unos cuantos más. Hezbolá ni siquiera podrá cosechar en el Líbano el fruto de sus "heroicidades" en Siria.
  • Ha perdido a cientos de hombres, entre ellos Mostafa Badr al-Din, jefe de operaciones militares, asesinado en mayo del 2016 en Damasco.
  • Que Asad siga en Damasco no significa haber ganado la guerra: el país está ocupado por las tropas extranjeras, y una veintena de bases militares de EEUU. Han muerto cientos de miles de personas, cerca de 10 millones ha perdido su hogar, y el país es un montón de escombros.
  • Su participación en la guerra siria en favor de un Asad "alauita ¿chiita?" y en contra de los "sunnitas", ha sido utilizado en su contra: sus enemigos le presentan, no como un partido patriótico-nacional de resistencia, sino un grupo religioso y "mata a los sunnitas" sirios.
  • Por otro lado, la dependencia del Partido de Dios a Irán choca con su pertenencia "étnica" al mundo árabe y cuestiona su lealtad por los nacionalismo árabes.

Israel ha conseguido impedir la creación de un estado palestino, mantener el bloqueo sobre Gaza, ocupar más tierras palestinas, estrangular aún más a Irán, enviar a Turquía al matadero kurdos (siendo Israel el único país que apoya un estado kurdo, con el fin de romper los países donde viven), mientras el propio Líbano está en un profundo coma político. El uno de mayo, cientos de libaneses se manifestaron en contra de los gobiernos "teocráticos" incompetentes y corruptos, que han convertido el Líbano en un estado fallido, tutelado por potencias extranjeras, un barril de pólvora.

El general estadounidense Wesley Clark, reveló en 2007que el Pentágono tenía el plan de "desmembrar a 7 países en 5 años: Iraq, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y e Irán". ¡Hoy sólo faltan El Líbano e Irán! En 2016, EEUU amplió su embajada en Beirut hasta 16 kilómetros, convirtiendo la capital libanesa en otro gran centro de operaciones del Pentágono, al igual que hizo con su sede diplomática en el colonizado Iraq: en 42 hectáreas y un costo de 700 millones de dólares, cuya misión no es expedir visado a los iraquíes, que por orden de Trump ni pueden pisar el suelo de EEUU.

Reconocer la realidad es imprescindible para diseñar una estrategia viable y certero.

¡Fuera la "Alianza de las religiones"!

Desde el julio de 2015, y tras meses sin el servicio de recogida de basura, acumulada en las calles, miles de libaneses empezaron una protesta contra el régimen, que continua hasta hoy. Al no conseguir el cese del ministro de Medio Ambiente, pasaron a corear "¡Revolución, Revolución!", exigiendo la dimisión del gobierno de los religiosos y la disolución del parlamento, a cuyos miembros llamaron "mafiosos, inútiles". Ya antes de la pandemia COVID19, la mitad del Líbano vivía por debajo del umbral de pobreza y cerca del 60% de los jóvenes del país estaba desempleado. El Partido Comunista libanés propone acabar con el sistema confesional primitivo y tribal del país que divide a los ciudadanos por su credo.

La derecha islámica, judía y cristiana ha desmantelado la lucha por el progreso en la zona, y ha conseguido fragmentar a los trabajadores enfrentándoles por su bandera religiosa o étnica de árabe, persa, turca, palestina, kurda, judía, etc. Oriente Próximo necesita promover los lazos de solidaridad entre sus pueblos y un movimiento anti militarista -tristemente ausente de las agendas políticas-, para lograr victoria sobre las potencia invasoras y los regímenes de derecha que se benefician de las guerras.