Alerta de spoilers

Lo primero de todo, vamos a no ser snobs y expliquemos lo que es un spoiler.

ALERTA, SPOILERS

Un spoiler es una información relevante que arruina (to spoil)  la sorpresa sobre algo que va a ocurrir en algún tipo de narración, bien sea cine, televisión, literatura o lo que anuncian los cebos de los programas del corazón. Digo algo relevante porque anticipar que el único personaje que no es de la pandilla de Scooby-Doo es en realidad el monstruo mediante un complejo mecanismo de poleas y una máscara con pintura fluorescente no es exactamente arruinarte la sorpresa.

FIN DEL SPOILER

Lo normal es usar advertencias como las que yo he colocado por si alguien no quiere desperdiciar neuronas con un conocimiento tan inútil como ese. Pero hay gente que no es tan considerada. Seres abyectos, viles, maléficos, abominables como…

 

Sí, bueno, Homer también, pero me refería a

 

¡¡¡AMPARO BARÓ!!!

cliquen aquí si quieren conocer un spoilerazo de El internado

No sigo la serie, así que a lo mejor es algo que se veía venir o la pobre señora se le fue la olla pensando que hablaba para un medio sin mucho impacto social. En cualquier caso, ¿cuál es el valor de la sorpresa en estos días de Internet?

Ninguno. En primer lugar, porque conseguir evitar toda la información que puede dar pistas sobre una serie es casi imposible a poco que uno se sumerja diariamente en Internet. Es imposible no saber qué actor no ha llegado a un acuerdo en su renovación, qué programa va a ser cancelado o qué actriz cambia una serie por otra, con las habituales consecuencias para su personaje. Y si lo consigues, seguro que te encuentras a Amaparo Baró por la calle y te lo cuenta.

En el fondo, saber si alguien muere o si otro alguien es finalmente pariente secreto de un tercero es un hecho que no cambiará y que nos caerá por sorpresa, independientemente de que lo sepamos antes o después. Pero el spoiler lo abarata, lo mismo que cuando entramos en un museo y nos vamos directamente a la tienda de recuerdos y nos compramos una postal del cuadro más famoso de la colección. Será bonita, pero le falta: contexto, presencia, puesta en escena, marco, textura…

Los spoilers ejemplifican ese deseo de estar por poder decir que se ha ido, despreciando todo lo interesante que hay en el camino hasta llegar a ese punto. Sin disfrutar tampoco del momento del descubrimiento. «Ah, ¿esto es la capilla sixtina? Pues parece más grande en la tele. Venga, vámonos, que nos cierran el Louvre. Ya verás cuando contemos en Wisconsin que hemos hecho la ruta de Robert Langdon. ¡Y en menos tiempo que él!».

Claro que quién soy yo para criticar, si miro cuadros renacentistas en Google Images.