Trabajar cansa

El Financial Times arrasa en los bares

"Yo no he seducido al editor del Financial Times, sólo le he explicado al consejo editorial nuestro plan de ajuste con todo detalle." -Elena Salgado, Vicepresidenta Económica- 

              

Esta mañana bajé al quiosco a primera hora, y ya no quedaban ejemplares del Financial Times (FT). Corrí al bar donde desayuno, y tuve que tomarme cuatro cafés leyendo el Marca hasta que por fin quedó libre el FT. Eso sí, llegó a mis manos grasiento de churros y mutilado por sucesivos lectores que habían recortado noticias de su interés. Y es que desde que el diario económico británico tiene sillón propio en el Consejo de Ministros, somos muchos los que consultamos el oráculo financiero cada mañana, para verlas venir. 

El presidente de la Asociación de la Prensa, González Urbaneja, señalaba anteayer que los periódicos están "en una grave crisis sin rumbo ni destino". No todos, por lo que vemos. La llamada "Biblia" de los businessmen del planeta puede sacar pecho: no sólo orienta las decisiones de los inversores, y es capaz de desestabilizar países con sus editoriales. Además, consigue que todo un gobierno hecho y derecho acuda cada mañana a sus páginas para ver si lo está haciendo bien, y recibir el visto bueno o un pescozón. Y el más difícil todavía: el Financial Times logra que todos los medios hablen de él, que reproduzcan sus editoriales y conviertan sus titulares en titulares, sus noticias en noticias. 

Yo no discuto que el FT sea un periódico histórico, serio y prestigioso. Pero cuando lo llaman la Biblia de los financieros, ya comprenderán que no estamos hablando precisamente del Mundo Obrero. Aunque el FT no es tan ultra como el Wall Street Journal, y ha apoyado a los laboristas, chorrea neoliberalismo en cada página, es el órgano informativo del capitalismo planetario, y con crisis o sin ella sigue apostando por las mismas recetas de siempre: más mercado y menos Estado (salvo si hay que rescatar el sector financiero, claro). 

Que toda una vicepresidenta española visite la redacción para contar sus planes es una buena imagen del estado de cosas actual, de cómo el pensamiento dominante no se ha movido una pizca, de quién sigue mandando en el patio. Yo ya me he rendido, perdón, me he suscrito.