La física Merkel

04 Jun 2011
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EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA

Angela Merkel, además de canciller de Alemania es física, o sea, que tiene ciertas habilidades propias de su oficio básico. Una de ellas es hacer las cuentas bien hechas de lo que supone el abandono de la energía nuclear, o sea, del origen actual de la cuarta parte de la electricidad que necesita su país. Dice que el futuro pasa por las energías renovables y el aumento de eficiencia, lo cual, así dicho, lo suscribe cualquiera.

Pero, lamentablemente, hay que hacer esas cuentas. Resulta que Alemania ya ha recorrido casi todo ese futuro, porque en los últimos años ha aumentado espectacularmente la eficiencia eléctrica, ha optimizado la distribución y ha llevado las fuentes renovables casi al límite de lo exigido por la estabilidad de la red. Se puede hacer más, incluso mucho más, pero las noches de cada día (muchos de ellos nublados) y el capricho del viento seguirán siendo inevitables.

Merkel sabe, pero además lo sabe muy bien, que Alemania tendrá que volver a echar mano del carbón de la cuenca del Rhur y aumentar la delicada dependencia del gas ruso. O sea, que el apagón nuclear que preconiza y quizá ordene lo va a hacer a costa de contaminar más y perder mucha soberanía nacional. Seguro que sufre escalofríos al recordar el corte de suministro de gas ordenado por Putin hace dos inviernos.

¿Por qué toma Angela Merkel esa decisión política en contra de sus cálculos como física? Por el supuesto rédito electoral de congraciarse con el movimiento antinuclear. Ahí está el éxito del comisario europeo, correligionario y paisano suyo, cuando enarboló el espantajo del Apocalipsis ante el accidente de Fukushima, al que no se le ha podido adjudicar ninguna víctima en una catástrofe que produjo cerca de treinta mil muertos. Merkel supone que el miedo histérico en que han sumido a la población alemana (¿alguien piensa que es ajena a ello la crisis del pepino?) le proporcionará ventajas electorales. Puede ser, pero debería pensar que dentro de unas pocas décadas, Alemania puede verse comprando centrales nucleares chinas llave en mano.

Recomendaría a Merkel rememorar a una ilustre colega suya, Lise Meitner. Fue muchas cosas loables como antinazi, pacifista y descubridora del mecanismo de la fisión nuclear. La ideología progresista de Meitner la llevaría a desaprobar muchas actuaciones de la conservadora Merkel, pero lo haría con suavidad; lo que la encresparía de la canciller sería su falta de rigor como física.


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