Opinion · Posos de anarquía

Los cerdos vuelan

Luis Giménez San Miguel nos regaló la semana pasada una serie de artículos de lectura más que recomendable y, posteriormente, reflexión profunda obligada. El primero de ellos hacía referencia a la reunión de economistas críticos de los países de la UE en peor situación económica, los insultantemente llamados PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España, por sus siglas en inglés).  Entre las principales conclusiones del encuentro destacaba una por encima del resto: la solución a esta maldita crisis estafa pasa por una respuesta social de la periferia europea. De ahí vendrá después la respuesta política que, inevitablemente, habrá de consumar el cambio.

El segundo de los regalos de Giménez San Miguel venía en forma de descubrimiento de lo que la generalidad de los medios no acostumbra a informar (por qué será, pregúntense). Se trataba de otro encuentro, el de representantes de diferentes partidos de izquierda europeos, la izquierda alternativa para unos, radical para otros y casi la única y verdadera izquierda para muchos más. Sin duda una muy buena noticia, pues estas manifestaciones de cooperación, de hermandad entre diferentes representantes de pueblos europeos es una de las llaves que pueden frenar a tiempo el desmantelamiento que la derecha, ebria de neoliberalismo, está realizando del Estado de Bienestar.

El último de los artículos es, en realidad, una entrevista a María Bolari, diputada en Grecia por Syriza. Bolari habla de las políticas radicales planteadas por Syriza, sobre todo en lo que a la condonación de la deuda se refiere. Y es cierto, otros hablan sencillamente de mutualizar la deuda entre todos los Estados miembro, como de hecho se está haciendo a nivel nacional  entre los ciudadanos con la de los bancos en países como España. Sin embargo, por poner un ‘pero’ al caso de éxito que supone Syriza, habría que apuntar sus vacilaciones respecto a Europa Sí/Europa No. A medida que ha ido viendo como las posibilidades de llegar al poder se hacían más sólidas, más turbia se ha visto su posición al respecto.

Coincidiendo con lo que pasaba esos días en España, aquí en Londres se producía otro encuentro entre diferentes pensadores, economistas y sociólogos de los PIGS. Lo hacía en el Birkbeck Institute de la Universidad de Londres y las conclusiones eran muy similares: la salida de la crisis para quienes realmente la están padeciendo, esto es, las clases media y baja, camina por la izquierda pero precisa de una solidaridad internacional sin precedentes, de una movilización social coordinada por todo el sur de Europa. Algunas voces, como el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, ya tiene en mente organizar para 2013 un Foro Social del Sur de Europa con el objetivo de impulsar esta colaboración internacional en busca de un frente electoral capaz de derrocar el neoliberalismo, tanto en su forma de partidos de derecha como socialistas, que en sus pasados gobiernos han hecho méritos sobrados para ser acreedores del título de defensores de la especulación.

Esta cooperación internacional de la izquierda, de la verdadera izquierda, acompañando a los movimientos sociales que han surgido, es la prueba irrefutable de que los PIGS, es decir, los cerdos, vuelan. Y más vale que así sea, pues al otro lado encontramos fenómenos como Amanecer Dorado en Grecia. La periodista de The Guardian Maria Margaronis explicó durante su charla en el Birkbeck Institute cómo el partido nazi había ido ganando apoyo, si bien ahora comenzaba su estrategia de amedrentar a quienes previamente le apoyaron en las urnas. Margaronis relató cómo quienes contaban con una segunda vivienda y, por la pobreza galopante resultaba estar okupada, llamaba a las autoridades y éstas le decían que no podían hacer nada, se han de seguir los cauces legales con orden de desalojo y demás. Entonces, el propietario llamaba a Amanecer Dorado y esa misma mañana aparecía un grupo de encapuchados en el apartamento y lo dejaba limpio, entendiendo por limpio sin okupas, que eran expulsados a palos. El relato era estremecedor, como lo era la brutalidad contra inmigrantes que también despliegan los nazis. Y entonces, una mujer griega del público que acababa de llegar de Atenas sobrecogió a la sala: “la policía griega está colaborando activamente con Amenecer Dorado”.

No hace falta continuar con el relato. Antes las alternativas de un futuro no democrático a manos de populismos nazis o de dictaduras democráticas como las que ejercen a hoy en día los partidos de derecha al dictado de Merkel y el FMI, sólo queda una opción: que los cerdos vuelen. Y volarán.