Opinion · Dominio público

¡Viva el Orgullo!

Simon Manley

Embajador del Reino Unido en España

Hoy, las calles de Madrid y Londres van a ser una fiesta. Mi ciudad natal y la ciudad en la que vivo desde hace casi cinco años van a celebrar sendas manifestaciones por el día del Orgullo en las que se conmemoran los avances en los derechos de las personas Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (LGBT), al tiempo que se recuerda que aún queda mucho por hacer para normalizar su situación dentro de la sociedad.

Quiero felicitar a los madrileños por el 40 aniversario de la primera manifestación, un cumpleaños que también celebramos en la Embajada británica con este vídeo y una tarta arcoíris. Por supuesto, os animo a que un año acudáis a la manifestación en Londres y disfrutéis también de su fantástico ambiente festivo.

Apenas unos miles de personas acudieron a la marcha en Madrid en 1978, mientras que más de un millón inundaron sus calles el año pasado, cuando se convirtió en la capital mundial del Orgullo. Tuve el honor de decir unas palabras desde el escenario en la ceremonia de clausura, de escuchar el espectacular concierto Love is Great del British Council en Plaza de España, con Fleur East entre otros artistas, y pude desfilar junto a otros colegas británicos.

Nuestros dos países, España y el Reino Unido, han cambiado enormemente en estas décadas, y creo que ambos podemos presumir de estar a la vanguardia en la lucha por la igualdad LGTB. Con momentos históricos, como cuando el Reino Unido aprobó la adopción por parejas del mismo sexo en 2002, o cuando España abrió la puerta a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2004 –en mi país llegó en 2013.

El Parlamento británico tiene la mayor proporción de diputados abiertamente gais, lesbianas y bisexuales del mundo: 45 de ellos -algunos en el Gobierno incluidos- se declaran LGTB. Hay modelos magníficos: la jefa de la Policía Metropolitana de Londres, Cressida Dick, es la primera mujer en ocupar el cargo y también la oficial de Policía lesbiana de más alto rango. Cuando me incorporé al cuerpo diplomático, no era posible incorporarse en caso de ser abiertamente gay; hoy, en cambio, muchos de nuestros ministros consejeros son abiertamente gais, y también nuestro secretario de Estado para Europa.

Pero no hay que ser complacientes. Sabemos que las personas LGTB siguen afrontando barreras significativas para participar libremente en la vida pública. Una encuesta a la comunidad LGTB publicada por el Gobierno británico esta semana, la más amplia en el mundo, con 108.000 encuestados, mostraba datos preocupantes: más de dos tercios evita ir de la mano de su pareja por la calle por miedo a una reacción negativa; al menos dos de cada cinco ha sufrido un incidente por ser LGTB, y 9 de cada 10 de los incidentes más graves no son denunciados porque las víctimas piensan que es algo que “pasa todo el rato”.

No vamos a permitirlo. Ni el acoso en las escuelas, ni la discriminación en el trabajo, ni los delitos de odio, ni los insultos en las redes sociales. Por eso esta semana el Gobierno británico ha lanzado un plan de acción, con medidas para prohibir las aborrecibles terapias de conversión, que increíblemente siguen existiendo; mejorar la respuesta policial a los delitos de odio; apoyar a los alumnos y estudiantes LGTB para mejorar la diversidad y la tolerancia en la educación, con programas contra el acoso escolar; y nombrar un asesor nacional en salud LGTB que se centrará en reducir las desigualdades o dificultades que afrontan las personas LGTB en la atención sanitaria. También se va a reformar la ley de Reconocimiento de Género para facilitar y agilizar el cambio de género en los certificados de nacimiento a las personas trans.

Como ha dicho la primera ministra británica, Theresa May, nadie debería tener que ocultar quién es, ni a quién ama. Cualquier persona debería sentirse segura y feliz por ser quien es, sin temor ni miedo a ser juzgado por ello. Tenemos un lema que me encanta: Love is Great!