‘Libération’ homenajea a Sarkozy

Opinión

El diario Libération ha dedicado su portada de este lunes a Bernard Arnault el día después de que François Hollande anunciara un recorte de 30.000 millones de euros en una entrevista a la cadena TF1.

A primera vista puede parecer que los editores del diario progresista han sufrido una enajenación mental. Pero para entender mejor esta elección hay que saber primero quién es Arnault.

El multimillonario francés es el presidente de la casa de lujo Louis Vuitton Moët Hennessy y la semana pasada estuvo en el centro de todas las críticas cuando se filtró que había  solicitado la nacionalidad belga para escapar a la subida de impuestos propuesta por Hollande a las grandes fortunas.

El socialista pretende imponer un gravamen del 75% a las rentas superiores al millón de euros y a Arnault la medida le tocaría de pleno.

Hollande trató de defender de esta manera el aumento de impuestos que anunció ayer con el objetivo de corregir el déficit. Era una de sus propuestas electorales estrella y sigue dispuesto a cumplirla.

Sabiendo quién es Arnault puede comenzar a entenderse mejor lo que quiere decir Libération. La frase elegida para acompañar a la imagen -“lárgate rico gilipollas”- también tiene mucho más sentido del que parece.

Arnault es íntimo amigo del expresidente Nicolas Sarkozy y es el mejor ejemplo de esa élite de la que se rodeó el político conservador durante todo su mandato.

Por otra parte, Sarkozy fue quien empleó esa frase en 2008 -aunque con un matiz importante- durante la jornada inaugural del Salón de la Agricultura. El expresidente espetó entonces un “casse-toi pauvre con” a un ganadero que se negó a darle la mano.

http://www.youtube.com/watch?v=axDyUNWyuw8

La frase -“lárgate pobre gilipollas”- fue entonces interpretada como una muestra más del elitismo de Sarkozy. Vale la pena recordar que el exmandatario celebró su victoria en las elecciones de 2007 con una cena en un restaurante de ultra lujo en París rodeado de los empresarios más influyentes.

En contraste con la de Libération está hoy también la portada de Le Figaro, que muestra una imagen del presidente seguida de la frase: “20.000* millones, Hollande presenta su factura fiscal”.

La primera del diario conservador no deja de tener mala leche. Es la primera subida de impuestos generalizada del presidente, algo que, viniendo además de un socialista, habrá sido recibido por los lectores de Le Figaro como algo que era de esperar. De ahí lo de la factura fiscal.

La cuestión aquí es que, más allá de que la apuesta de Libération puede considerarse muy original, quizá carezca de un poco de crítica: Hollande se erigió a sí mismo -y fue visto en toda Europa tras ganar las elecciones de mayo- como el líder de la revuelta contra la austeridad que predica Angela Merkel.

La perspectiva económica francesa, tal y como indican hoy los datos del Banco de Francia, no parece nada positiva y Hollande, como han hecho los otros neogobernantes, no ha tenido más remedio que subir las tasas para cumplir con los objetivos de déficit.

Eso sí, hay modos y modos. Y el impuesto a las grandes fortunas, esas que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, dice que no existen, es mantener sus promesas.

 

* 20.000 en impuestos a familias y empresas y otros 10.000 en reducción del gasto de los ministerios