Ángeles Flórez, 80 años de militancia socialista: no es no

12 Oct 2016
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Me escribe Ángeles Flórez, más conocida por Maricuela, militante desde los 17 años de las Juventudes Socialistas Unificadas y con ya casi 98 muy lúcidos en su azarosa existencia. Nos conocimos hace tres o cuatro y charlamos largo y tendido sobre su vida. Hace unos días fue protagonista de una de las intervenciones más llamativas y emotivas de la asamblea que celebró el PSOE de Gijón: “Les dije que iba a hacer 98 años -cuenta Maricuela- y que me dieran el regalo del no, no y no. Me da miedo lo que está pasando porque es mi lucha. Me veo en una situación en la que se está derrotando al PSOE, que es mi vida y cuyo razón de ser es la defensa del obrero. Si Rajoy tiene la mayoría, que sea con los suyos, pero no con el PSOE”.

De Maricuela, como se la conoce desde que participó en una montaje teatral en su adolescencia republicana, leí hace tiempo sus memorias, relatadas con la sencillez de quien solo pretende dejar anotada una detallada sucesión de recuerdos: desde la Revolución de Asturias, en la que mataron a su hermano, hasta los años de prisión en la cárcel de mujeres de Saturrarán -de la que salió pesando 40 kilos-, pasando por la Guerra Civil y sus vínculos con “Los fugaos”, entre ellos su marido Chano (Graciano Rozada Vallina), con el que finalmente se reuniría en Francia para hacer allí juntos una nueva vida.

Ángeles cuenta también el trágico final de quien pudo ser su primer novio, que no lo fue porque la madre del chico se oponía a esa relación. Quintín, que así se llamaba, abandonó el barco en el que podía haber salido de Gijón con Belarmino Tomás, presidente del Consejo Soberano de Asturias y León, en las horas previas a la ocupación de la ciudad por las tropas franquistas el 21 de octubre de 1937. Lo hizo con el solo objeto de buscar a Maricuela y a su hermana Argentina, que trabajaban en un hospital de la ciudad próximo al puerto. Esa decisión comportó su detención, encarcelamiento y posterior ejecución un año más tarde.

Fue el 24 de mayo de 2009 cuando una hermana de Quintín Serrano le contó a Maricuela las circunstancias por las que fue detenido. Ángeles Flórez glosa con estas palabras el final del capítulo correspondiente a ese pasaje de su vida: “Quintín, no estás muerto. Estás en mi corazón. Un corazón de diecisiete años”. Habían pasado más de setenta cuando expresó ese sentimiento.


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