La “Ruta de la Seda” ruso-iraní conectará Mumbai con Helsinki

Vladimir Putin aterrizaba el 1 de noviembre en Teherán para ultimar con el presidente Rohani los detalles del mega proyecto “Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur” (NSTC, en sus siglas en inglés). La ambiciosa iniciativa dirigida por Rusia, Irán e India que se gestó en el año 2000, revolucionará el transporte mundial de mercancías, uniendo los mercados del sur de Asia con Europa a través de Irán y Rusia, conectando el Mar Caspio con el Océano Indico.

La inauguración de esta red multimodal de 7.200 km de largo -que incluye rutas por mar, carretera y ferrocarril-, podrá reducir drásticamente los costes y el tiempo del trasporte de mercancía, y está prevista para 2020.  Este proyecto cuyo objetivo declarado es repartir los productos de los once países participantes por Asia y Europa, pretende contribuir a la diversificación de las economías de los países participantes, pero también dar estabilidad a Oriente Medio y el Cáucaso y descongestionar el Canal de Suez, tendrá un gran impacto político a nivel mundial ya que cambiará el equilibrio de las fuerzas en la región. Por ejemplo:

Para Irán, que se convierte así en el centro del Corredor, significará un gran triunfo frente a las amenazas de EEUU de imponerle nuevas sanciones; mayor acercamiento a Rusia como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU; mayor posibilidad de integrarse en la Unión Económica Eurasiática, así como posibilidad de conectarse con el sur del Cáucaso y con Europa a través del Mar Negro.

Para Rusia se trata del cumplir de uno de sus sueños: acceder a las aguas del Golfo Pérsico. Es una cuestión anecdótica, pues uno de los motivos del apoyo de EEUU y sus aliados a los grupos teocráticos-anticomunistas en Afganistán e Irán (países con frontera con la URSS) en 1978 fue justamente impedir que las fuerzas de izquierdas en dichos países tomaran el poder y facilitaran el acceso de la Unión Soviética a este estratégico golfo. Por eso la “Doctrina Carter”  declaró el Golfo Pérsico zona de interés estratégico para EEUU, en cuya defensa, si fuese necesario, usaría la fuerza militar.

Y lo que Moscú no consiguió como Estado socialista hoy lo logra como capitalista compartiendo intereses con la República Islámica de Irán. El Corredor, además de romper las sanciones y los embargos impuestos por Occidente, le regala a Moscú una posición clave en la India, pero sobre todo en Irán. Lukoil, por ejemplo, está trabajando en los yacimientos petrolíferos del Caspio, además de invertir en el oleoducto que conectará el campo petrolífero iraní de Neka en el Caspio con el puerto también iraní de Jask en el Golfo Pérsico.

Así, Rusia consolida su posición en Irán frente a la futura competencia de China que trazará su Nueva Ruta de la Seda (NRS) por éste país. Kremlin es consciente de que en un entorno volátil como el Oriente Próximo, su vecino sur es el único Estado cuyas estructuras de poder se han quedado casi intactas desde hace 2.500 años, y que la participación de Irán en cualquier proyecto duradero es imprescindible para su éxito.

Por otro lado, Putin también utilizará el Corredor para el desarrollo de regiones como la república de Daguestán «Tierra de montañas», que (junto con Tatarstán) es una de las canteras del “yihadismo” en Rusia. Ha conseguido que Azerbaiyán, otro integrante del proyecto, comparta el agua del río Samur con los campesinos daguestaníes, mejorando la economía de la región. La inclusión de Azerbaiyán en NSTC por parte de Teherán y Moscú (que podían comerciar directamente a través del Mar Caspio), se debe a un contundente motivo político: neutralizar las actividades de la OTAN e Israel en éste país, y también romper el poder casi exclusivo de los azeríes sobre la navegación del Caspio. A cambio le han ofrecido dos ventajas: aparcar el proyecto ferroviario que iba a conectar a  su enemigo Armenia con Irán, y poder tener un acceso directo al Golfo Pérsico.

* Para India, que ha sido excluida de la NRS China, este Corredor le enlazará con Europa, Asia Central y Cáucaso, aumentando su expansión comercial. Podrá recibir materias primas de Irán, exportar sus productos agrícolas a Rusia, y hacerse con una parte del mercado ruso que actualmente está ocupado por las empresas chinas.


*A China también le favorece la iniciativa porque actuará de contrapeso a las redes de transporte y alianzas económicas controladas por EEUU en Asia.

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El NSTC ruso-iraní y la NRS China son respuestas a las asociaciones promovidas por Occidente,  como el proyecto del Corredor de Transporte Ferroviario Eurasiático (TRACECA) que pretendía unir el puerto de Rotterdam en Países Bajos con el puerto chino Lianyún-ka-áng en el mar Amarillo, o el de GUAM que acoge a Georgia, Ucrania, Azerbaiyán, y Moldavia; ambos excluyen a Rusia e Irán.

Sin embargo, el gran Corredor de Transporte Internacional Norte-Sur se enfrenta a tres principales problemas:

  1. A diferencia de la NRS que abarca a 57 países y está financiada por el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura fundado por 31 países, el NSTC no cuenta con una fuente de financiación. Dificultad que los promotores intentan solucionar sobre la marcha.
  2. No cuenta con una agencia centralizada y ágil para organizar el proyecto y resolver los problemas que surgen durante su ejecución.
  3. Y lo más importante: que los 11 estados que lo forman deberán buscar maneras de desafiar los intentos de sabotaje de los países que se verán perjudicados por esta nueva fórmula de cooperación geopolítica, que planea cambiar el orden establecido en la región.