10 Mar 2010

¿En qué se parecen Ana Rosa, Francino y Anómalo?

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Me dan ganas de dejar el post así, en el título, a ver quién acierta. Aunque no lo tendrían muy difícil cuando el próximo lunes escuchen en Hoy por hoy a Pedro Blanco, vean a Lucía Riaño compartir mesita con Joaquín Prat Jr. y Maxim Huerta y entren aquí y no se encuentren gran cosa. Bien, es posible que en este último caso no noten gran diferencia, pero de todas maneras ya habrán averiguado cuál es el mínimo común múltiplo: ¡nos vamos de vacaciones! Si es que los grandes comunicadores somos así.

No teman, que no se quedarán sin agudos comentarios sobre el mundo televisivo en las próximas semanas, sino que más bien serán más espaciados. Soy un enfermo, así que no duden que una de las primeras cosas que haré cuando llegue a Alemania y Austria será encender un televisor. Me han dicho que hacen una serie sobre un perro policía que es la monda. Y espero que en Antena 3 tengan el detalle de colgar rapidito el programa de Mariñas y la Patiño para que pueda verlo antes de que lo quiten de emisión.

Mientras esperan con impaciencia mis próximas e intermitentes apariciones por el ciberespacio, les dejo en buena compañía. No duden en pasarse por los siguientes saloncitos, que en algunos invitan a horchata y en otros hay mirindas:

  • - Bob Pop TV. Este rajao también acabará yéndose de vacaciones, pero mientras tanto seguirá con algunas de las observaciones más agudas sobre toda la televisión que ve. Y ve mucha. Os recomiendo también a Roberto Enríquez en la contra de Público (sí, también en papel).
  • - El guionista hastiado. Televisión desde dentro y una parada casi obligatoria para la profesión. Pueden usar su blog como portal para acceder a otras bitácoras de guionistas como Ángela Armero, Chico Santamano, Pianista en un burdel y un largo etcétera de tipos interesantes.
  • - Espoiler. Aunque le estoy empezando a perder el gusto a Casciari, le mantengo el respeto. El histórico del blog contiene recomendaciones de grandes series. Es buen momento para tirar de deuvedé.
  • - La tele que me parió. Si sólo tienen tiempo para mirar un blog al día, ignoren todas las sugerencias anteriores y… miren Mi televisión y otros animales, claro. Pero sepan que el mejor es este otro. No hay noticias chorras, sino comentarios sinceros y acertados de una persona a la que le gusta de verdad la tele.
  • Y un poquito de spam del bonico para acabar: Superegos no finaliza temporada hasta agosto y también haré esporádicas apariciones por Anomalario para uqe no me echen de menos tampoco allí.

Y estén atentos, que a la que se despisten, paso lista por sorpresa.

PS Ya pueden votar  esta humilde bitácora como su favorita en los premios 20 blogs. Y nos echamos unas risas.

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4 Mar 2010

Emisiones innecesarias

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Todos los que os hayáis confundido por el título, que sepáis que el blog de sexo está aquí. Los demás, al lío.

La chica de ayer. Mantengo lo que dije la semana pasada. Si la adaptación española consiste en poner una alfombra de la Falange en el despacho del mafioso, podían haberse limitado a hacer un doblaje “creativo”. Como cuando El príncipe de Bel-Air hablaba de Jesús Gil. Por lo demás, hasta ahora hay un seguidismo total respecto a la serie inglesa, con la ventaja que tiene ésta de ser la original. Y Philip Gleinster.

Perdidos en la tribu. Primero que  no hacía falta poner “Perdidos” en el título. Es tele, no Internet. No vais a engañar a Google para que lleguen a vosotros los fans de Lost. Por lo demás, mientras veía el programa sólo era capaz de pensar en dos cosas: matar al niño de una de las familias y en Los dioses deben estar locos. ¿Hacía falta molestar a una tribu indígena para putear a unos cuantos españoles? ¿No bastaba soltarlos en el Carrefur un sábado a principios de mes? Me atemoriza pensar en la reacción del colectivo de antropólogos. Estamos en peligro, amigos.


RTVE responde. Pero responde, responde, ¿eh? En plan: “no, es que…” o “lo que pasa es que no entiendes nada” o “eso no tienes huevos a decírmelo en la calle”. Para el que no sepa de qué hablo, se trata del programa de la defensora de RTVE. “¿De la defensora del espectador?”, pregunta una señora bajita al fondo. “No”, responde un Anómalo desde la primera fila. Porque Elena Sánchez ha demostrado ser un cortafuegos frente a las críticas de los consumidores de la corporación pública en lugar de ser su representante.

Está claro que parte de su trabajo consiste en explicar a los espectadores la diferencia entre fallos en la gestión del servicio público y necesidades y limitaciones del medio. Pero no veo la utilidad a que cada queja de los usuarios se vea respondida por una excusa, a cada cual menos convincente. Admiro a Fran Llorente por su integridad como informador y por la dignidad con la que sobrelleva ser una versión alopécica de Milhouse; pero justificar la publicidad de la cadena insertada en los Telediarios no cuela. ¿Que hay que informar sobre lo que hace TVE? Perfecto, hagan un formato diario de Cartelera o un programa ad hoc que incluya una sección para la defensora. No malgasten los minutos en los que pretendo enterarme de cómo está el mundo para enseñarme las tortillas que se triscaron los participantes de Tengo una pregunta para usted.

El reportaje sobre cómo se hacen los informativos me pareció de excursión con niños de primaria: “por aquí pasamos corriendo para llegar a tiempo al estudio”. ¿Queda mucha gente sin saber que a los presentadores les maquillan? ¿No preferimos conocer los filtros de información, los criterios en la selección de noticias y cómo hace Ana Blanco para evitar el paso del tiempo?

La culpa es mía, por verme antes los programas de Charlie Brooker. Sí, Elena Sánchez, ya he dicho que la culpa es mía, anula el siguiente programa.

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25 Mar 2010

Facebook mató a la estrella de la crítica

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El corazón me da un vuelco cuando leo que las redes sociales están acabando con los críticos de televisión. Y es que mi gata me ha saltado a la espalda cuando estaba distraído con el fin de reclamar el conjunto de alimentos que minutos antes yo llamaba ingenuamente mi almuerzo. Porque lo de los críticos me tira de un pie, que yo no conozco a ninguno.

La profecía de la muerte de la profesión de crítico es la consecuencia de un aquelarre profesional celebrado estos días en Los Ángeles: El futuro de la televisión. Conste que me leí la información porque pensé que iba sobre la bruja Lola y Aramis Fuster. Malditos periodistas, siempre con sus titulares para que piquemos.

La tesis que manejan es que nadie hará caso a los críticos cuando puede encontrar opiniones sobre programas y series emitidas por sus amigos en comunidades como Facebook o MySpace. “Los tradicionales críticos de televisión pasarán a un segundo plano”, augura Sibyl Goldman, vicepresidenta del área de espectáculos de Yahoo! Se dice que los citados profesionales del ponerverdismo están dando palmas con las orejas: ¡por fin una mejora de su consideración social!

Ya me parece sospechoso que predigan el fin de los críticos sus enemigos más acérrimos. Es como si llega Sauron y dice: “los tradicionales hobbits que destruyen anillos únicos pasarán a un segundo plano”. Que te lo puedes creer o no, pero no negarás que la fuente es interesada.

La función de la crítica siempre ha sido discutible. Ahora que se nos vienen encima nuevos canales, nuevas pantallas e infinidad de contenidos, encuentro útil que alguien se dedique a escarbar y comentar sus hallazgos, para bien o para mal. En esto, la función de los amiguetes es la misma que la de un señor que cobra por ver la tele (o por ir al cine, o por leer libros). Lo único que a este se le supone la ventaja de la dedicación, que le permite ver mucho y poder comparar. A cambio, tendremos que ver a qué cabecera facturan a la hora de valorar su juicio sobre algunos productos concretos.

Pero, sobre todo, los críticos tienen una ventaja sobre las redes sociales y la opinión de los amigos. Y es que podemos elegir a los críticos que leemos; no como los amigos.

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20 Mar 2010

Sagas familiares

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Estos días estoy acoj atemorizadísimo cada vez que suena el teléfono. La mitad de las veces es mi padre para echarme la bronca:

- ¡No hay quien ponga la tele! Están todo el rato con lo mismo. ¡Qué vergüenza, de verdad! ¡Por qué no ponen nada decente?

- Padre, tienes más de treinta canales en el cable…

- ¡Y ponen en todos lo mismo!

Y me cuelga.

Mira que me cuesta creer que en TCM salga Ana Rosa. Aunque lo mismo sale Nacho Abad en algún cine negro de Fritz Lang, ahora que lo pienso. Pero no seré yo quien le lleve la contraria a esta fuerza de la Naturaleza.

En cualquier caso, le recomendé que viera Águila Roja, con lo que ha sido uno de los cinco millones de españoles que se tragaron el estreno de ayer. Hoy he llamado a casa para recabar información sobre el impacto. Primero hablé con mi abuela, el público objetivo de La 1:

- Hola, soy yo.

- ¡Hombre, milagro que llamas! ¿Quieres merendar?

- Abuela, son las once de la mañana. ¡Y estamos hablando por teléfono!

- Bueno, bueno, ahora te preparo unas galletinas para que lleves luego.

- Er… vale. Que te llamaba para que me hicieras la crítica de la serie que estrenaron ayer en La 1.

- Ay, hijo, yo no veo La 1.

- ¿?

- Es que dan sólo programas para viejos.

Nota mental: no comentar esto cuando hable con mis padres. Dejé la conversación con la abuela antes de que me obligara a llevarme un bizcocho que estaba haciendo y llamé a los autores de mis días:

- Hola, soy yo.

- Yo también -con estos diálogos nos ahorramos en la familia las pruebas de paternidad.

- Ah, hola, madre. ¿No está padre?

- Creo que está hablando con tu hermano por el otro teléfono, que ayer perdió no sé qué equipo y está indignadísimo -mi hermano es el que carga con las culpas de la sección de deportes.

- Llamaba para saber qué os había parecido la serie que os recomendé.

- Ah, muy bien, muy intrigante. Me gustaron mucho los decorados. Y los actores. Muy bien, muy bien. Bueno, ¡no me dormí!

He ahí la prueba definitiva de que Águila Roja va a ser un éxito arrollador.

Aproveché también para recomendarles Doctor Mateo, que se estrena el domingo en Antena 3 y mañana en la web. Pero de esto haré otro post luego, que se lo merece.

Y que necesito recuperarme de esta inmersión familiar.

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10 Mar 2010

Monegal sí que sabe lo que hicisteis

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Si critico series y programas y no páginas web es porque trabajo en Internet y no en la televisión, lo cual es un contrasentido. Los seguidores de un medio audiovisual a lo mejor pasan de algo tan anticuado como leer (en un soporte tan moderno con la Red; otro contrasentido). Pero cualquiera hace crítica de la tele desde la propia tele; por muy inhumanos que seamos, los críticos seguimos siendo personas.

Casi todos.

Por ejemplo, Ferrán Monegal es un monstruo. Crítico de referencia desde su columna en El periódico de Catalunya (¡prensa escrita! ¡Figúrense!), hace cinco años que se puso el mando por montera y se lanzó a crear TeleMonegal. El único programa de crítica de televisión de la televisión española. Eso sí es amazing y no los cachos de carne de Fama.

El repaso que cada martes por la noche lleva a cabo desde Barcelona Televisió está pidiendo a gritos su espacio en Internet, porque el sistema audiovisual necesita a Monegal casi tanto como Telecinco necesita a Efrén. En YouTube tenéis algunas piezas sueltas. Están en catalán, pero se entiende mucho mejor que un capítulo de Perdidos, así que no me vengan con remilgos.


En TeleMonegal hay imágenes de otras cadenas (¡incluida Telecinco!), pero, cómo ellos mismos recalcan, no es un zapping, sino un espacio de análisis. Hay momentos graciosos, pero no es un programa de humor, como Sé lo que hicisteis…, que podría ser el referente más cercano en una cadena de ámbito nacional. Le dan caña a la gente o subrayan sus aciertos y no es… bien, no es algo que se haga a menudo en la televisión actual.

Porque para preguntar por ciertos conflictos audiovisuales a ciertos empresarios hay que tener coj valor (más que yo en este preciso instante, para que se hagan una idea). Lo mismo que para espetarle a Juan Luis Cebrián a la cara que Callejeros es un programa basurero. O que para charlar con Paqui Peña sin que se te escape la risa.

Las entrevistas de Monegal son las mejores que he visto en mucho tiempo. Porque no son un ejercicio de peloteo y promoción del invitado. De hecho, cuando dice algo elogioso de su entrevistado, suele advertirle que es un masaje previo al sopapo dialéctico que está a punto de endosarle. Las preguntas más interesantes suelen ser las incómodas, algo que una televisión dominada por agentes y representantes parece haber olvidado.

Al que no soporto es al Papitu, ya me perdonarán los que sepan de qué estoy hablando. Será que lo de hacer humor y crítica a la vez es una tontería.

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