Opinion · Puntadas sin hilo

Diario de un votante del PSOE

 

La diferencia entre Rajoy y Zapatero es que el dubitativo Rajoy, si gana, podría agotar la legislatura sin nombrar Gobierno, y el no dubitativo Zapatero no anunciará que no se presenta hasta la víspera de la jornada electoral. Capaces son.

La cosa está cruda. Tan cruda que me parece que no les voy a votar. Salvo que, masoquista que es uno, mañana nombren a Rubalcaba o a Carme Chacón como candidato. Y aún así, leería con cuidado su programa electoral y si juran que no lo cambiarán. Les votaría si hicieran un acercamiento a IU, a pesar de que IU vive un poco en el Reino de la utopía.

Lo peor va a ser la noche electoral del próximo 2012. Vapuleados ya en las autonómicas y municipales de mayo, esa noche estará llena de tristezas, lágrimas y aplausos y nada de reconocimiento de errores. “Empecinados en el desastre”, podría ser el eslogan de la campaña. Imagino que esa noche dimitirán todos, pero todos, aunque no haya nadie para sustituirles, tanto impidieron que la cantera aflorara.

Se habla de que Zapatero se va a meter a cartujo, ya saben, cavar y descavar tu tumba, si bien él la llevará ya hecha y plegable. Y por las noches en la celda, antes de los maitines, los más negros recuerdos le reconcomerán porque sabe que aquéllos que fueron sus fieles ni en la eternidad le perdonarán el experimento con gaseosa sin gas de la, según ellos, felonía de haber abandonado sus principios y esencias.

¿Y qué será de Leire Pajín, Trinidad Jiménez, Blanco y demás? Cumplidos sus sueños de ser ministros, terminarán en una multinacional, que esperemos no sea la multinacional del rencor y el odio. Transición hacia su olvido, que se llama.

Me quedé pachucho este fin de semana cuando vi las caras de resignación y sumisión a Zapatero que mostraban todos en el Comité Federal para designación de candidatos. Ni una voz discordante, ni una voz alzada, Aceptando el suicidio colectivo. Yo no quiero ser de este PSOE. Tengo la sensación de que si el PSOE saliera mañana a bolsa, no venderían muchas acciones, creo yo. Me parece que voy a empezar a creer en el Reino de lo Imposible de Izquierda Unida.  Me siento como una rata.