Puntadas sin hilo

Les pido perdón

A los parados que desesperadamente buscan trabajo.

A los suicidas.

A los desahuciados de sus viviendas.

A los engañados con las acciones preferentes.

A los médicos y personal sanitario que luchan por una sanidad pública.

A los maestros despedidos.

A todos los heterodoxos del mundo por no haberme integrado en sus posiciones.

A todos los disidentes de lo que sea.

A los hinchapelotas.

A los niños y niñas separados por sexos en sus colegios.

A los jueces honestos por haber dudado de ellos.

A los golpeados por la policía.

A los torturados.

A los comerciantes que han tenido que cerrar.

A todos los desesperados de la tierra.

A quienes han hecho cola en el INEM.

O en los comedores sociales de caridad.

A los que no cobran prestación alguna.

A los mendigos.

A los represaliados políticos.

A todas las víctimas de lo que sea.

A los que no han engañado.

A los que han cumplido su palabra.

A los negros expulsados de las cabalgatas.

A las mujeres maltratadas.

A los apóstatas.

A los descreídos.

A los que no han podido pagar sus deudas.

A los que dudan.

A los realmente solidarios.

A los generosos.

A los arrepentidos de su intransigencia.

A los antimilitaristas.

A los que no adulteran las informaciones.

A las personas humildes ajenas a toda soberbia.

A quienes no han podido estudiar.

A los emigrantes.

A los inmigrantes.

A los sin papeles que trabajan en ‘lo que pueden’.

A todos los que han perdido su trabajo o viven en la angustia de perderlo.u

A los inconformistas.

A los antisistema.

A los ácratas.

A los anarquistas.

A los perdedores.

A los enfermos.

A los que no se pueden valer por sí mismos.

A los pensionistas.

A las viudas de ridículas pensiones.

A los que a pesar de todo no desfallecen.

A las familias que se han visto obligadas a reducir la compra de comida tanto en calidad como en cantidad a causa de la crisis.

A todos ellos les pido perdón por no haberles ayudado.

Y odio a sus contrapartes.