Puntadas sin hilo

España y la irracionalidad

¿Pueden ustedes explicarme, por favor, cómo cuadra que el mismo día en que todo un pueblo se manifiesta contra la desaparición de la empresa Fagor se conozca que los grandes bancos han tenido un beneficio del 80%? ¿Pueden explicarme, por favor, cómo es posible que un 25% de la población raye en la pobreza y 30 familias posean el 50% de la riqueza nacional? ¿Y que haya seis millones de parados y se salga de la crisis con 400.000 empresas desaparecidas o quebradas, entre ellas varias de las más relevantes?

España es una mezcla de humillación e irracionalidad. Ni el más audaz novelista imaginaría la realidad española.

Históricamente ya estábamos de acuerdo en que la época de los llamados Reyes Católicos había sido atroz en cuanto a venganzas, sangre y violencia para conformar España, rasgos no precisamente deseables ni racionales.

Pero es que después fue peor: colonizamos en fe y genocidio América y todo lo que pillamos, no participamos en la Ilustración, el revulsivo de la Revolución Francesa que cambió el mundo nos fue ajeno, fuimos paladines de la Contrarreforma religiosa, nos gobernó el monarquismo más absoluto, las fuerzas oscuras se impusieron, vivimos de glorias caducadas, la dictadura sangrienta y militar nos humilló. Nuestro pasado es un desastre.

Y actualmente la irracionalidad permanece y se ha hecho crónica. Vivimos en la irracionalidad de una Constitución que hace aguas, y la irracionalidad y el empecinamiento nos impiden actualizarla. Vivimos la irracionalidad de Catalunya como agravio y represión, sin posibilidad de diálogo racional, la irracionalidad de obligar a alguien a ser lo que no quiere ser. La irracionalidad de no amparar a las víctimas del terrorismo y quedarnos en las palabras, como lo es no amparar a quienes yacen en las cunetas. La irracionalidad de que desahucien a la gente de sus casas. Que estafen a los viejos, que les recorten las pensiones. Es irracional que un Gobierno mienta reiteradamente y nos callemos. Es irracional el guirigay político de la Oposición. Que haya niños, y mayores, que pasan hambre, y algunos hijos de puta lo nieguen. Es irracional la caridad de los comedores sociales. Es irracional que los bancos sigan siendo de los mismos. Que la religión, que es lo contrario de la racionalidad, se enseñoree de nuestra educación y dinero. Es irracional un príncipe con barba (y sin barba), es irracional que políticamente todo tenga que acabar en un juzgado, es irracional una justicia tan tardía, es irracional que haya 10.000 aforados a quienes no los pueden juzgar tribunales ordinarios como a los demás ciudadanos, que el Parlamento sea un puesto de verbena y que los diputados la víspera de un puente salgan a la carrera como si huyeran de lo que han votado ese día y todos y no porque vayan a perder el tren, que nuestro futuro sea continuar siendo un país de camareros y albañiles, es irracional que los pobres sean de derechas, es irracional que nos espíen y espiemos, que las policías apaleen a los ciudadanos, es irracional esta democracia de corrupciones, que los sindicatos, según parece, se lo hayan llevado crudo en Andalucía, es irracional Europa, es irracional el mundo, solo somos racionales nosotros en nuestras almas y deseos. Es irracional la cordura. Pero, especialísimamente, es irracional el sufrimiento al que sin causa son sometidos los españoles. Es irracional que todo valga.