Puntadas sin hilo

El dinosaurio Rajoy

¿A ustedes no les da la sensación de que Rajoy se ha quedado desplazado y fuera de tiempo y lugar en la política española? Ahora dice que va a cambiar cargos en el Gobierno y en el PP para acercarse a los ciudadanos y para enmendar errores. Menos en lo económico, que, por lo visto y padecido, todo ha sido acertado, alegando que nos ha salvado de una por él imaginada quiebra, y aunque haya dejado al país en quiebra moral y de repulsiva desigualdad e injusticia. Se considera el factótum legitimado para trastocar fichas, pero, eso sí, siempre anteponiendo su continuidad y sin pararse a pensar si a lo mejor él es el responsable del desmoronamiento de su política. Mientras continúe Rajoy, España permanecerá anquilosada. Rajoy es un personaje antiguo y anticuado y de ahí procede la imposibilidad de que, por muchos cambios que haga, España se relance hacia el progreso. Yo imagino a Pedro Sánchez como un rinoceronte, a Albert Rivera como un pingüino, a Pablo Iglesias como un jabalí, y a Mariano Rajoy como un dinosaurio. Es decir, el animal ya inexistente. Ha descendido del asno al dinosaurio y ha fragmentado la sociedad española. Se dispone a dar sus coletazos y embestidas finales. Es de los de morir matando y dañando. Además de lo antiguo y anticuado que es, tiene el problema añadido, él y los suyos, de lo antipáticos que son. Los españoles queremos que, al menos, formalmente nos traten bien y no con la displicencia, arrogancia y suficiencia de estos cuates que no sabe por qué y de qué se ríen y que han convertido España en un parque jurásico. Les queda cinco meses de devastación, de ordeno y mando, de degeneración política, de denostar al adversario, de sembrar terror, de querer distraernos con baratijas y juegos de abalorios. En las municipales ya han demostrado su mal perder, ellos sentencian qué es o no es democrático. Cinco meses de engaños y retrasos. Cinco meses de nuevas y falsas promesas, ¿por qué ahora sí? Rajoy no es un cisne, sino un dinosaurio. Solo le salvaría, y no es descartable, que la izquierda se hundiera en la radicalidad de la que le acusan en este carnaval de los animales. Cinco meses tensos y apasionantes que empiezan el sábado para la muerte política del dinosaurio con la pulcritud y la decencia de la gestión de los nuevos animales Manuela, Ada y demás.

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