Puntadas sin hilo

Carmena se baja las bragas

Siguiendo el conservador y encubridor refrán de Se dice el pecado, pero no el pecador, y emulando la demoledora y policiaca sátira de Gila con su Alguien ha matado a alguien, Manuela Carmena ha rectificado la página web del Ayuntamiento de Madrid, a instancias, mejor dicho, exigencia, del representante socialista Antonio Miguel Carmona, quien en un alarde de falso progresismo confunde el culo con las témporas, sosteniendo que los periodistas no son rectificables ni identificables con sus nombres si transmiten informaciones inexactas, ya sea de buena fe o ignorancia o ya sea con mala fe y ánimo dañino.

Los periódicos, por lo visto, son inatacables como no sea a través de los juzgados; no vale la concordia de la discrepancia. Pueden decir lo que les dé la gana y esperar a que les exijan judicialmente una rectificación tardía y fuera de lugar. El diario El País, pionero en el ataque a la web de Carmena, puede hablar y habla mal de otros medios, como por ejemplo el diario El Mundo, y tiene una estimable sección de la Defensora del lector, en que, con nombres y apellidos, rectifica errores propios y ajenos. Los partidos políticos también pueden decir lo que les apetezca, en su caso con nombres, como demuestran cientos de informaciones, sin responsabilidad alguna. Es mejor que el lector acierte quién es el autor del desaguisado informativo y así se entretenga y hasta cruce apuestas. El sábado pasado, en la Sexta, el expresidente de la Comunidad de Madrid y que actualmente disfruta del cargo de miembro vitalicio de su Consejo Consultivo espléndidamente remunerado con 8.500 euros mensuales, acusó a las ONG españolas de falsear y aumentar adrede los datos de la pobreza puesto que les interesa que haya muchos pobres porque si no los hubiera ¿de qué vivirían los miembros de las ONG? Tan repugnante afirmación pasa desapercibida, pero si algo parecido ocurriera en la web del Ayuntamiento de Madrid, no se habría podido informar del autor.

Aquí todo el mundo, ayuntamientos, diputaciones, Congreso, Senado, ministerios, empresas públicas y privadas, Comisión Europea (que la ha retirado no porque atacase a la libertad de información, sino por creer que existen métodos más rápidos y eficaces de denuncia) pueden decir lo que les apetezca con pelos y señales, salvo el Ayuntamiento de Madrid. Resulta penoso que Manuela Carmena haya cedido a la furia censora del PSOE, por supuesto del PP, y de tanto medio de comunicación. Rectificar es de sabios, pero según qué, cómo y cuándo. Quedará en su debe. Alguien ha matado a alguien.

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Gota ALUCINANTE: El ministro de Justicia, Rafael Catalá, afirma que el Gobierno no manipula los medios de comunicación públicos. Es alucinante la desvergüenza de esta gente. Televisión Española, Radio Nacional de España. Televisión valenciana, gallega, castellanomanchega, Telemadrid, Extremadura (sí, sí, ya sé lo de Canal Sur). Todo empezó con no respetar el acuerdo que había para el nombramiento del Director General de RTVE por consenso parlamentario). No tienen el menor pudor político.

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