Opinion · Asaltar los Suelos

¿Podemos? Yo creo que sí

Estas han sido unas elecciones europeas atípicas. No han consistido en apostar sobre cuál de los dos grandes partidos iba a romper el empate técnico y hasta dónde llegarían las formaciones pequeñas. No. Han sido un verdadero examen para todos: desde los más grandes a los más pequeños.

Por primera vez han pinchado los grandes, el bipartidismo.

El Partido Popular ha perdido ocho eurodiputados y el PSOE nueve. No se puede decir que el bipartidismo haya desaparecido: han sido las dos fuerzas más votadas con cerca de 7.650.000 votos entre las dos. Sin embargo, si comparamos estos apoyos con los 12.800.000 que obtuvieron en 2009, o los 13.100.000 del 2004, se ve un acentuado descenso, un deterioro.

Es difícil decir que los dos partidos mayoritarios han ganado las elecciones cuando nadie va a Génova la noche electoral o Rubalcaba convoca un congreso extraordinario al día siguiente.

Para analizar cómo les ha ido a los partidos pequeños, basta con ver el nuevo abanico de colores que nos encontramos en los periódicos. En 2009, más allá del bipartidismo, había cuatro fuerzas políticas con siete eurodiputados. En 2014 hay ocho con un total de 24 parlamentarios.

IU ha triplicado su representación, UPyD tiene tres representantes más, ERC ha sido la fuerza más votada en Catalunya, Coalición por Europa se mantiene igual y aparecen otras fuerzas como Equo, Ciudadanos o Los Pueblos Deciden en el arco parlamentario. Además del gran campanazo: Podemos, que se coloca como cuarta fuerza política del país y tercera en algunas ciudades importantes.

¿Por qué digo campanazo?

Podemos es una fuerza política que se ha construido en cinco meses, sin recurrir a financiación por parte de los bancos y con un método nuevo (que también han utilizado otras candidaturas): primarias abiertas para la elección de la lista y la elaboración del programa abierta a la ciudadanía. Elementos como estos han hecho que esta fuerza haya sido capaz de recoger parte de la indignación que hay en la calle, cuestión en la que quizás han fallado en el resto de las fuerzas políticas.

Podemos ha roto el mapa político. En algunas Comunidades Autónomas como Asturias, Islas Baleares o Madrid ha sido la tercera fuerza más votada y en alguna ciudad como Rivas-Vaciamadrid ha sido la primera.

El dos de mayo, como es tradición, se publicaron encuestas de intención de voto para el Ayuntamiento y Comunidad de Madrid. Por primera vez en muchos años, el PP perdía la mayoría absoluta. Pero a día de hoy estas encuestas ya no valen. Ahora hay una nueva fuerza política que abre opciones factibles más allá del bipartidismo. Se abre la posibilidad de crear un frente amplio con otras organizaciones como IU o Equo, que no debe conformarse con echar al PP: tiene que luchar por echar a la casta.

Esta es una ventana de esperanza que podremos usar en las próximas elecciones municipales o Autonómicas. Pero si no lo hacemos bien, esta ventana se cerrará. El resultado de las elecciones europeas en Francia, donde la extrema derecha ha ganado, es un ejemplo de lo que puede pasar.