Opinion · El rincón del ñángara

El hedor que sube del Sur

Decía el escritor uruguayo José Enrique Rodó que los partidos políticos no mueren solos: se suicidan. Ejemplos hay muchos, basta recordar a la UCD de la Transición, aunque para el caso que nos ocupa nos viene mejor el ejemplo de Unión Mallorquina, que se disolvió hace dos años después de que la corrupción hubiera hecho metástasis en su cuerpo.
Unión Mallorquina es uno de los pocos partidos que se ha suicidado por la corrupción. En general esta es una enfermedad que no es terminal para las formaciones de derecha. Semanas antes de que el Tripartito perdiera la Generalitat de Catalunya, cuando le llovían a CIU los casos de corrupción, Montilla le envió un mensaje a Mas en el que le decía: “Tranquilo Artur, tranquilo, que la corrupción no suele pasarle factura electoral a la derecha”. Tenía razón; CIU arrasó. También arrasó Rajoy envuelto en la podredumbre de la Gürtel y antes lo hizo el PP en Baleares aupado sobre los fraudes de Jaume Matas y también el PP de Valencia con sus mil basureros mafiosos.
Pero lo que es verdad para el electorado del PP no lo es para el del PSOE, que en Andalucía se va hundiendo cada día un poco más en las arenas movedizas de los ERE,s. El hedor que sube del Sur no es de naturaleza distinta al de Madrid, por poner un ejemplo. Lo específico es que emana de lo que hemos convenido en llamar izquierda. En el caso de los ERE,s el gran problema para el PSOE y para la Junta es que no son capaces de explicar lo más elemental: Cómo puede ser posible que durante diez años se desviaran al menos 136 millones de euros sin que nadie se enterara de la trama en el Gobierno andaluz.
Las explicaciones que hasta ahora ha dado la Junta (“No lo sabíamos y nadie nos avisó”) se acercan a lo que Aristóteles definía como “lo metafísicamente imposible: “es decir que una cosa sea y no sea al mismo tiempo. O dicho de otra manera: que con siete ex altos cargos del Gobierno imputados por el juzgado (algunos sentados en el Consejo) la Junta diga que no tenía ni idea del asunto. Una explicación de este tipo se asemeja mucho a un insulto a la inteligencia de la gente.
La penosa verdad es que ni Chaves ni Griñán han explicado lo que ha pasado. Solo se han disculpado por no haberse enterado de nada. Errores de vigilancia. Chaves ha reconocido que durante su mandato hubo corrupción: “Ha habido actos corruptos que deben ser condenados; que caiga todo el peso de la Ley”. ¿Sobre quién?… ¿Y qué pasa con los guardianes encargados de vigilar la corrupción?
Tampoco “han asumido responsabilidades políticas” (un eufemismo para definir la palabra dimisión) aunque el Gobierno está obligado a responder políticamente ante el Parlamento “de forma solidaria, sin perjuicio de la responsabilidad directa de cada consejero por su gestión”, según reza el artículo 124 de Estatuto de Autonomía.
Lo único que ha pasado por el Parlamento ha sido la patética Comisión de Investigación exigida por Izquierda Unida y que después de cinco meses terminó en un rotundo fracaso. El PSOE y el PP, cada uno con sus estrategias, impidieron sacar a la luz las entrañas podridas de este caso. Izquierda Unida hizo el ridículo, engañada (o tal vez no) por sus socios y por ese PP cortijero de Andalucía. Después no tuvo el coraje de poner en cuestión el pacto de Gobierno, exhibiendo otra vez públicamente su debilidad. IU sigue siendo incapaz de interpretar su propia música.

Decía Ortega que hay crímenes sin sangre que no están escritos en el Código y es verdad. Lo justo y lo legal no siempre coinciden. Pero no pueden diferir tanto que se conviertan en conceptos diametralmente opuestos. Esto les ha pasado a las burocracias sindicales de CC.OO y UGT. Aunque aceptemos lo que dicen sus máximos dirigentes en Andalucía: “que no han percibido dinero ilegal”, lo que es innegable es que estamos ante un gran oxímoron sindical. Es decir, socialmente se acepta que los sindicatos existen para evitar, en la medida de sus posibilidades, que los trabajadores sean despedidos. Su función no es, obviamente, la de colaborar en los despidos y cobrar por ello, aunque esto no sea ilegal. Si las cosas ocurrieran así los sindicatos cobrarían más por cuantos más despidos ayudaran a gestionar y su función se habría prostituido irremediablemente. Se habrían convertido en su reverso. Los burócratas y los dirigentes de los dos sindicatos tienen pendiente una explicación detallada a los trabajadores sobre cuál ha sido exactamente su cometido en el proceso de los ERE,s, en vez de limitarse a hacer simplísimas declaraciones de inocencia. Explicar su papel en los ERE,s fraudulentos y también en los legales, que son muchos más. Demostrar que no se han pasado al lado oscuro de la fuerza.

Es cierto que nadie ha sido juzgado todavía. Que las investigaciones continúan, que los imputados no pasan a ser condenados hasta que no haya sentencia. Desde los cenáculos de la Junta se difunden sospechas sobre la imparcialidad de la juez que instruye el sumario y de sus relaciones presuntas con el PP. Se especula con la posibilidad de que la juez este siguiendo la máxima de su gremio: “Al amigo hasta el culo, al enemigo por el culo y al indiferente la ley vigente”. Todo puede ser… O no.
En cualquier caso falta que la Junta y los sindicatos contesten a las preguntas sencillas que están planteadas y ofrezcan las explicaciones básicas que exige la decencia democrática. No es nada enrevesado. Es por pura profilaxis, por no manchar a la Izquierda. Para no tener que volver a recordar a Brecht cuando decía: “El peor de todos los bandidos es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales”