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Morir matando

VENTANA DE OTROS OJOS // MIGUEL DELIBES DE CASTRO

* Profesor de investigación del CSIC

Me encantaría que este título fuera sólo una metáfora, pero desgraciadamente es muy real. Estoy convencido (asumiendo que mi análisis no es nada científico) de que las prisas del Gobierno israelí por machacar a sangre y fuego el territorio palestino (y sus niños, mujeres y hombres) tienen más que ver con la situación política de Estados Unidos que con las cercanas elecciones en la propia Israel. Con Obama en la Casa Blanca no sería posible actuar así. Con Bush dejando la Casa Blanca, en cambio, tal vez no era posible actuar de otra manera, pues muere matando.

Durante gran parte del mandato del todavía presidente se han discutido sus intenciones de abrir a la prospección de gas y petróleo los parques naturales americanos. En ocasiones la cuestión había sido bloqueada en los tribunales, o parada por razones administrativas. En definitiva, la pelota seguía en el tejado y el desenlace parecía supeditado al de las elecciones (no en vano Sarah Palin había hecho bandera de que "bajo una Administración McCain se autorizarán y apoyarán nuevas explotaciones de petróleo y gas en nuestro territorio"). Dando al moribundo por muerto, nos habíamos confiado. Sin embargo, apenas un mes antes de que Bush tenga que dejar su cargo, el Ministerio del Interior de su gobierno ha sacado a subasta tierras de gran valor ambiental (en la zona del Gran Cañón, por ejemplo) para la prospección de combustibles fósiles.

Declarar un parque nacional o un monumento natural requiere estudios, informes, debates; hay que demostrar que merece la pena. Al parecer, alterarlo es mucho más sencillo. Las normas de esta subasta se han aprobado en cuatro días, cuando se tarda más de 60 en otras parecidas. Los expertos del Servicio de Parques Nacionales (curiosamente, integrados en el mismo Ministerio del Interior) no salen de su asombro. "Habitualmente", ha dicho uno de ellos, "se nos envían los proyectos de antemano y se nos conceden de uno a tres meses para opinar; por primera vez, en esta ocasión no hemos tenido la oportunidad de decir nada".

George Monbiot escribió en The Guardian hace mes y medio: "Bush se comporta como un moroso enfurecido que, a punto de ser desposeído de su casa por impago, no quiere dejar nada de valor a los nuevos dueños. Sus regulaciones con nocturnidad, abriendo la naturaleza mejor conservada de América a la explotación minera y maderera, eliminando controles de polución y rompiendo en pedazos las leyes conservacionistas, harán casi tanto daño en los últimos 60 días de su presidencia como el hecho en los previos 3.000". Y eso que entonces la desmedida e inclemente agresión en la Franja de Gaza no había empezado. ¡Que acabe ya!