La controversia de Flores

ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO

* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos

Los fósiles humanos encontrados en la Cueva de Liang Bua de la Isla de Flores (Indonesia) y publicados a bombo y platillo en la revista Nature en 2004, han producido tanta literatura científica y de divulgación que a buen seguro pronto se escribirán varios libros sobre este extraño y fabuloso hallazgo. Sus descubridores, Peter Brown y Michael Morwood, nombraron la especie Homo floresiensis para incluir los restos de Liang Bua, cuya antigüedad se ha estimado en 18.000 años. La estatura de los homininos de Flores apenas superaba los 100 centímetros, una cifra que está fuera de la variabilidad humana actual. La industria lítica de la cueva tiene entre 94.000 y 13.000 años, aunque muchos expertos consideran que aquellos humanos, con un cerebro de unos 400 centímetros cúbicos, habrían sido incapaces de realizar la proeza de fabricar instrumentos de naturaleza tan sofisticada.

La publicación de la especie levantó tal polvareda que ha sido prácticamente imposible seguir las continuas publicaciones de los defensores y detractores de la especie enana de Flores. Gary Richards y otros muchos científicos han defendido la hipótesis de que el enanismo de los homininos de Flores es patológico. Richards propone el síndrome de Laron, una enfermedad que produce grandes cantidades de la hormona del crecimiento (GH1 o somatotropina), pero los tejidos corporales son incapaces de responder al estímulo hormonal. Otros investigadores han sugerido que aquellos seres padecieron microcefalia, otra patología producida por una mutación del gen ASPM, que regula el número de neuronas del cerebro formadas antes del nacimiento. En estos pacientes el cerebro es muy pequeño, aunque el esqueleto facial es casi normal. Además, los pacientes microcéfalos sufren enanismo y un marcado retraso mental. Su cerebro presenta un cerebelo proporcionalmente grande y estrecho, un rasgo ausente en el hominino de Flores.

Frente a estas propuestas, que consideran a los homininos de Flores como individuos patológicos de H. sapiens, otros científicos siguen apostando por la hipótesis de Brown y Morwood. El equipo de Dean Falk ha llevado a cabo un estudio de anatomía comparada con tomografía computerizada del cráneo de homininos fósiles de varias especies, que incluye al ejemplar LB1 de Flores. Sus conclusiones indican que el hominino de Liang Bua tiene una relación entre su tamaño corporal y su tamaño cerebral comparable al de los australopitecos, pero la forma de diferentes partes del cerebro recuerda a la de H. erectus. Los homininos de Flores habrían evolucionado durante milenios en el aislamiento de la Isla de Flores hacia una forma enana en todas sus partes anatómicas, pero conservarían las mismas capacidades cognitivas que H. erectus.