Civismos incívicos

Niñas diabólicas

Después de quedar atrapada en Paris, a medio camino entre la conferencia A Global Surveillance Society? y las Jornadas Acción, Cultura y Territorio, vuelvo a poder arrancarle horas al día para actualizar el blog.

Hace ya días que, siguiendo el hilo de la criminalización de los jóvenes, quería escribir sobre las niñas diabólicas: jóvenes que cometen actos de violencia inexplicables y que son presentadas ante la opinión pública como adolescentes salvajes, frías e incapaces de diferenciar el bien del mal. Por algún motivo, cada vez que se produce un caso así, como el reciente asesinato de una niña en Seseña, presuntamente llevado a cabo por una compañera de instituto, proliferan las voces que exigen mano dura ante un fenómeno supuestamente en ascenso.

Lo preocupante de este tema es que su tratamiento parece estar consolidando el mito del aumento de la violencia gratuita entre niñas y, como muy bien señala un artículo publicado por el New York Times hace unos días, dando pie al todo vale en la generalización de casos puntuales y al bullying de la sociedad hacia las adolescentes. Un bullying llevado a cabo precisamente por un colectivo entre los que los índices de violencia son muchísimo superiores: los hombres y mujeres de entre 35 y 54 años. Maduritos diabólicos, vamos.