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El racismo permea el discurso programático del 10N

Una patrulla de la Guardia Civil recorre la valla de Melilla. Foto: Ignacio Marín / Fundación porCausa.
Una patrulla de la Guardia Civil recorre la valla de Melilla. Foto: Ignacio Marín / Fundación porCausa.

Salvador Carnicero

Cuando llegué a la Fundación porCausa en marzo de 2018, el discurso xenófobo de la extrema derecha había decidido las elecciones domésticas de prácticamente toda Europa. El 4 de marzo, la última potencia europea del G20 sucumbió al argumentario racista: la Liga Norte podría formar gobierno en Italia con casi el 18% de los votos. Vivimos los tiempos del Brexit y de los muros. España estaba al caer.

Desde las andaluzas de finales del año pasado, el discurso racista de Steve Bannon ha ido permeando en los partidos políticos españoles. El marco de la seguridad militarizada frente a los migrantes, la cruzada del siglo XXI, ha envenenado la política. El terror ha ganado las elecciones. El miedo a toda migración no «regular, ordenada y vinculada al mercado de trabajo», como enumeran los programas de PP, Ciudadanos, PNV y PSOE, ha calado en el imaginario político.

La narrativa de la seguridad fronteriza bebe de presentar a las personas en tránsito como un problema y, consecuentemente, de encontrar la solución en muros simbólicos o físicos. Produce miedo y genera odio. Esto se consigue al vincular a los migrantes con delitos como la ocupación, la venta ambulante y el terrorismo, un patrón repetido en los programas de Ciudadanos y del Partido Popular.

El consultor boliviano en comunicación política y diseñador de campañas electorales en Neurona Consulting, Freddy Bobaryn, considera que el discurso racista “ha obligado a ambos partidos a asumir posiciones claras, a quitarse la careta y a mostrarse tal cual son” al igual que ha permitido que “digan muchas cosas que pensaban” pero que no se atrevían a manifestar. “Si cala el discurso racista es porque existe un electorado que piensa de esta manera”, remata el politólogo.

“Una impostura bastante cuestionable. Es como si el PP estuviera hablando”

Estas relaciones disertivas que ahondan en el discurso del miedo no son exclusivas de la derecha. El partido socialista que gobierna en funciones España se ha posicionado en cada uno de los marcos migratorios de sus rivales en su programa electoral, el más largo de los analizados. El mero hecho de gobernar durante estos cuatro meses ha endurecido su discurso y la campaña permanente los ha llevado a pescar en el caladero de votos de la derecha utilizando el marco de seguridad. Bobaryn considera que hay una “impostura bastante cuestionable” en el discurso migratorio del PSOE, pues “cuando está en la oposición se corresponde con el socialismo”, pero cuando gobierna “cambia radicalmente”: “Es como si el PP estuviera hablando”, compara.

Las propuestas conservadoras para la «modernización y el refuerzo de la seguridad» en la frontera de Ceuta y Melilla también figuran en el programa socialista. Entre ellas se encuentran el aumento de la altura de la valla, la ampliación del número de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y el desarrollo de las instalaciones securitarias en las ciudades autónomas.

La profesora de Lengua Española de la Universidad de Sevilla Marina González Sanz considera que “inevitablemente” el racismo ha influido en las estrategias argumentativas usadas por los partidos, y apunta como primer factor a la selección temática de la xenofobia: “Si los representantes de Vox no hubieran puesto el énfasis en determinados asuntos como el vínculo entre inmigración y delitos sexuales, los otros partidos no habrían hecho alusión a ellos”.

Todas las formaciones se han pronunciado a favor y en contra de la criminalización de los menores migrantes. La presidenta de Vox Madrid, Rocío Monasterio, organizó una manifestación racista frente a un centro de menores extranjeros este lunes en Sevilla, mientras que el partido de Pablo Casado considera en su programa de abril que los chavales “donde mejor están es con su familia”. González apunta como segundo factor de permeabilidad a la dificultad de contraargumentar estas “falacias” que no aportan evidencias, sino que “acuden a la sabiduría popular como base”.

Calados hasta los huesos del marco securitario, los de Pedro Sánchez prometen “mejorar la protección» de los menores migrantes mediante la creación del llamado Registro Mena. Con esta base de datos buscarán “establecer de forma rápida y verídica los datos de estos menores”, mientras que por su izquierda, Podemos, Más País, ERC y JxCat apuestan en mayor o menor medida por su acogida o adopción y se apoyan en la Convención sobre los Derechos del Niño.

El partido de Íñigo Errejón, el último en entrar en juego, no se ha posicionado sobre la mayoría de los temas migratorios externos. Un ejemplo: la existencia de los Centros de Internamiento de Extranjeros. El cierre de los CIE está entre las promesas electorales de los de Iglesias, Junqueras y Puigdemont, pero no ha sido barajada por el equipo del gobierno en funciones. El PSOE opta por “modificar el actual modelo” de los CIEs con la revisión de su reglamento interno, reforzar “los medios que permitan el adecuado control judicial de los mismos” y revisar “la composición exclusivamente policial” de su personal.

PSOE, Más País y PNV proponen una reforma de la Ley de Extranjería, mientras que Podemos, JxCat y ERC optan por su derogación. Para el consultor boliviano Bobaryn, quien realizó su máster y doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, esta regulación resulta un instrumento “incapaz” de dar respuesta a las personas indocumentadas que se encuentran en suelo español.

La derecha prioriza el acceso a asilo de los refugiados venezolanos

El politólogo también se muestra contrariado ante el marco discursivo conservador que vincula la libertad de un extranjero en España a un contrato de trabajo facilitado desde el país de origen. A Bobaryn se le antoja “bastante irreal” poder conseguir un trabajo en España desde el exterior y antes de llegar, pero esta situación es la única promovida por los partidos de la derecha española como vía de migración legal además del asilo político. En este aspecto, los partidos de Casado, Rivera y Abascal priorizan la ayuda explícitamente a los extranjeros de origen venezolano.

Ciudadanos va más allá y promete crear un Estatuto de Protección Temporal para los que “huyen de la miseria y la persecución de la tiranía de Nicolás Maduro”. Con la excepción de Podemos, todos los partidos apuestan por un fomento de las relaciones bilaterales en la cooperación internacional, otro efecto del giro discursivo fronterizo.

Nuevas narrativas

Los expertos consultados coinciden en que «el voto lo deciden las emociones», como recuerda Bobaryn, pero González también ve imprescindible que las nuevas narrativas migratorias se construyan «sobre evidencias lógicas«. No obstante,  avisa de que «los ciudadanos con menos formación no cuentan con las herramientas críticas para identificar y combatir el discurso argumentativo falaz».

Bobaryn defiende incluso que el discurso racista «debe ser tolerado» a priori para poder combatirlo desde la evidencia de que existen determinados perfiles psicológicos que asumen más fácilmente la intolerancia y que «defienden verdades absolutas y establecidas». «No hay dogma que valga», añade: «Lo importante y vital es cuestionar este tipo de verdades absolutas, poderlas debatir y expresarlas con absoluta naturalidad», concluye.

En la Fundación PorCausa continuaremos trabajando para implementar y enriquecer estas narrativas migratorias positivas en la línea con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.