Opinion · Con M de

Cuando el futuro es realmente incierto

Desde hace unos meses España tiene un “futuro incierto” que debe preocupar a unos y otros por igual. Primero el discurso del odio triunfa y consigue un porrón de escaños, luego las coaliciones insospechadas consiguen quedarse con el gobierno del país; hay que tener miedo y, si acaso, rezar. Pero la realidad es que lo único que ha pasado en España es que la democracia es un sistema de gobierno sorprendente donde los ciudadanos eligen libremente a representantes que a veces no nos gustan nada. Es difícil aceptar la pluralidad, que hace que “la gente normal” sea finalmente casi todo el mundo. 

Mientras vagamos en este escenario donde se nos llena la boca de ideas polarizadas y poco constructivas, fuera de nuestras fronteras existen “futuros” mucho más inciertos que el nuestro, de los que difícilmente con tanto ruido podemos ser conscientes. 

Hace unos meses llegó a la oficina de la Fundación porCausa un grupo de seis periodistas sirios, muy jóvenes, todos menores de 30 años, dos de ellos casados, y  alguno de ellos de la ciudad de Idlib situada en el norte de Siria. Aunque no hemos hablado demasiado del tema, todos ellos han perdido a seres queridos en la guerra, todos han salido del país porque sus vidas corrían peligro, y todos ellos siguen teniendo familiares y amigos en el país. En los meses que llevamos juntos hemos creado una relación de confianza y amistad. Hemos aprendido muchas cosas a su lado, incluyendo a bailar la Dabka. Y nuestros compañeros sirios, entre otras cosas, han aprendido español a la velocidad del rayo. También hemos descubierto todos lo difícil que es ser solicitante de asilo en España, lo difícil que es encontrar un piso para una familia que no tiene nómina -aunque tenga asegurado un poco de dinero para pagarlo durante un año-. A día de hoy las dos familias siguen sin encontrar una casa de alquiler en Madrid y pueden perder el apoyo institucional si en las dos próximas semanas no arreglan este tema.

El pasado 24 de diciembre, mientras disfrutábamos de nuestra cena de Nochebuena, uno de estos periodistas escribía una noticia que nadie publicaría, en la que intentaba denunciar la serie de bombardeos sufridos por la ciudad de Idlib en los últimos días. En plenas vacaciones de Navidad quién se va a preocupar de un conflicto que está a tantos kilómetros de distancia, que nos resulta tan lejano. Varias de decenas de civiles murieron estos días debido a las bombas, entre ellos un grupo de niños que estaba en la escuela cuando se produjeron los bombardeos de los ejércitos sirio y ruso. Nuestros compañeros sirios no sabían cómo transmitirnos el horror y la pena que sentían, y nosotros éramos incapaces de justificar la indiferencia que nuestro entorno, abrumado por sus propios problemas, ha conseguido desarrollar hacia el “futuro incierto” ajeno.

Muertos en los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Muertos en los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib, por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib, por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed
Los bombardeos de Idlib por Mohamed Saeed

Desesperados, nuestros amigos salieron a la calle el día 26 y se manifestaron para pedir el cese de los bombardeos. Publicaron las fotos y la información en Twitter en un intento desesperado de conseguir algo de atención. Muchas de las respuestas que recibieron son de un nivel de agresividad y destrucción incomprensible. Y la sorpresa de nuestros compañeros sirios fue la nuestra porque personalmente nunca imaginé que pudiera haber algún dilema en apoyar a un grupo de personas que desde nuestro país intenta que dejen de matar a sus familiares y amigos. Sigo perpleja y triste. 

Extracto de la cuenta de twitter de @Okpazobany
Extracto de la cuenta de twitter de @Okpazobany

David Jimenez contaba en su libro ‘El Director’ cómo, tras publicar la noticia de Aylan, él como director de El Mundo intentó mantener el perfil informativo de lo que estaba sucediendo en el Mediterráneo y sus esfuerzos chocaron contra la indiferencia generalizada de los lectores, que dejaron de abrir las noticias relacionadas con este tema. Demasiado sufrimiento ajeno para nuestros cuerpos. De hecho, nosotras, si no tuviéramos a nuestros compañeros sirios y no sufriéramos su dolor, seguramente ni nos habríamos enterado de los bombardeos en Idlib. 

Desde porCausa luchamos todos los días por encontrar un modo de contar las historias para conseguir recordar a las audiencias que hay que seguir informándose, indignándose y comentado las noticias y el dolor ajeno, porque aquello de lo que no se habla no existe. Leer y difundir son la clave del cambio, copar el espacio del debate público con temas importantes es lo que nos librará de caer en el egocentrismo, el simplismo y la desidia moral.