Posibilidad de un nido

Imagina el ocio nocturno

Noche blanca de la cultura en Aracena 2020 llevada a cabo cumpliendo las medidas de seguridad / Ayuntamiento de Aracena
Noche blanca de la cultura en Aracena 2020 llevada a cabo cumpliendo las medidas de seguridad / Ayuntamiento de Aracena

Por lo que parece, entendemos que el "ocio nocturno" es un asunto de primerísima necesidad. Aún no se han ampliado las plantillas de los ambulatorios, la sanidad pública es deficiente por recorte, ignoramos cómo van a estudiar lo millones de alumnos y alumnas de este país, pero cada día discutimos los horarios en los que algo que llamamos "los jóvenes" pueden acudir a bares y discotecas, analizamos beber de noche en locales cerrados como si fuera un derecho.

Imagino una sociedad en la que el ocio nocturno consistiera en la apertura de cines de verano en espacios abiertos, espacios públicos, con enormes pantallas y tumbonas o sillas, cada una a la distancia necesaria de la de al lado, y si resulta tan necesario, un gintónic en la mano.

Imagino una sociedad en la que el ocio nocturno se refiriera a la apertura de museos y librerías. En la que las librerías y editoriales sacaran sus libros a la calle, a la manera de Sant Jordi o las ferias del libro, y los autores y autoras se fueran turnando para charlar con quien acuda. Una feria, una fiesta de libros y arte convertida en una "noche blanca" diaria de la Cultura.

Imagino una sociedad en la que el ocio nocturno llenara de teatro y música las plazas y los parques. Donde quienes lo desearan pudieran sentarse tranquilamente (también si es necesario con un gintónic en la mano), si hace falta sobre la hierba, a gozar de los espectáculos.

Todo ha cambiado radicalmente tras el confinamiento. Lo llaman "nueva normalidad" pero de normalidad, tal y como la conocíamos, no tiene nada. Bien, pues podría aprovecharse dicha anormalidad no para padecerla, sino para gozar, convertir nuestras noches en momentos para disfrutar de la Cultura. Y de paso dar vida a un sector que agoniza y va desapareciendo de hambre. Llámenme boba, pero estoy segura de que la población que disfrutaría de ese "ocio nocturno" sería muy superior en número a la que exige beber en discotecas. Máxime cuando las discotecas, además de para alcanzar la ebriedad, están pensadas para bailar, y hasta bailar nos han prohibido. Y sí, también esa extravagancia a la que denominamos "los jóvenes".

Probablemente una cosa no está reñida con las otras. El problema es que esas otras que yo imagino ni se plantean. Preguntémonos por qué y a quién compete.

Imagino una sociedad en que el ocio nocturno no consistiera en beber sino en crecer, en gozar de la Cultura, y eso sí me parece de primerísima necesidad. Mira tú qué bobada.