Posibilidad de un nido

Íntimas nuevas masculinidades

Hay algunas preguntas, encerradas en una más amplia, a responder antes de meternos en el tema de las llamadas "nuevas masculinidades" y en referencia al feminismo, dando por hecho que el feminismo es una acción política, o sea económica:

¿Cuánto tiempo (horas, días, meses, años) llevas invertidos en la lucha por los derechos de las mujeres, en la lucha contra la violencia a la que nos someten los hombres?

¿Cuánto dolor acumulas a causa de esa lucha, se trate de dolor íntimo, social, abstracto, familiar o cualquier otro adjetivo que se te ocurra?

¿Cuánto dinero te han costado todas las horas, días, meses, años invertidos en tal lucha (sea gastado o dejado de ganar), en términos de tiempo, que es cómo se mide lo económico?

Ah, el dinero, es tan importante el dinero y le prestamos tan poca atención en estos asuntos. La lucha feminista no solo es política, es económica. Sobre todo, y como todo, es económica. Pero no solo en el sentido de una transformación económica del cuerpo de la mujer, que por descontado. Resulta imprescindible tener en cuenta la cantidad de dinero que, en términos tales como horas no dedicadas al trabajo, a lo rentable en monedas, ha dejado una de ganar a cambio de horas dedicadas a asambleas, movilizaciones, organización, cuidados y auxilios, sí, auxilios a una chavala a la puerta de una discoteca a las 3 de la madrugada porque no se atreve a salir sola.

Todo lo anterior resulta ABSOLUTAMENTE IMPENSABLE en términos individuales. ¿De qué serviría mi lucha si no es una lucha común? No tendría más resultados que el de una suicida que no alcanza la soga. La acción contra el patriarcado, contra la masculinidad, contra el sometimiento violento, siempre violento, del cuerpo de las mujeres es una acción común. O sea, organizada. O sea, fruto de una asociación tenga la forma que tenga. Y con esto quiero decir que no es el resultado de muchas acciones individuales, sino de UNA ACCIÓN COLECTIVA. Quien conoce el dolor, el tiempo y el dinero invertidos en combatir el patriarcado y la violencia machista sabe de qué hablo. Es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE llevarla a cabo de forma individual.

Una vez entendido lo anterior, de nada serviría organizarse y asociarse sin el ACTIVISMO. Las mujeres que participamos de las redes tejidas contra esta sociedad basada en la violencia CONSTANTE y OMNIPRESENTE contra nosotras lo hacemos para llevar a cabo una acción social, pública, organizada y común, una intervención evidente y sólida EN EL ÁMBITO DE LO PÚBLICO, o sea fuera del ámbito de lo privado. Lo contrario son clubes de bridge o deportivos.

En resumen, somos muchas, pero somos un algo. Existimos como un solo sujeto que avanza compuesto por millones de individuos, individuas si se me perdona la licencia. Y esto es sustancial.

Siglos nos ha llevado llegar a donde estamos. ¿Dónde estamos? Toda la historia de la Humanidad nos ha llevado llegas a donde estamos. ¿Dónde estamos? Ni siquiera sabemos dónde estamos, no solo no tenemos respuesta a esa pregunta, sino que avanzamos asidas a la certeza de que siempre hay vuelta atrás, de que un zarpazo criminal puede devolvernos a la casilla de salida, de que si algo nos ha enseñado la Historia es que la abyección regresa.

Pero nuestra acción nace del dolor. No nace de una lección ni de un descubrimiento, ni siquiera es fruto de una época. Nuestra acción nace de la necesidad de sobrevivir. Así de bestia. Y si vamos más allá, del derecho a SOBREVIVIR DE FORMA DIGNA, punto este que se nos olvida hasta qué extremo resulta impensable entre la mayoría de las mujeres que pueblan el mundo. Nuestra acción no es fruto de una abstracción, de una teoría, sino de siglos y siglos de dolor que han levantado una memoria colectiva para la supervivencia.

Venga, ahora ya sí, ahora voy a lo de las "nuevas masculinidades", y podría parecer que, a buenas horas, pero todo lo anteriormente escrito trata de eso.

Hace algunos días, varios hombres, algunos de ellos escritores y/o teóricos, se enfrentaron conmigo por mi respuesta la pregunta de la periodista Berta Gómez en una entrevista para Pikara Magazine. Estas eran la pregunta y la respuesta:

En realidad, aunque sean minoritarios, existen, quizá el discurso más visible en este sentido actualmente sea el de las nuevas masculinidades.

La nueva masculinidad es una basura, ni nueva ni vieja ni ninguna, no hay que renovar nada, es como si dijéramos que puede existir un nuevo fascismo. Es tremendo, no dejan de situarse en el centro, es como ponerle a algo viejo que no funciona, a la fuente de todo dolor, una nueva capa para que luzca mejor. Que alguien se atreva a hablar de nuevas masculinidades me hace llorar, es comparable a decir que ya está todo perdido.

Pues ya lo lamento. Así es, desde mi punto de vista y así lo afirmo con los toscos argumentos expuestos.

Entiendo que todo lo dicho no tiene nada que ver con el desarrollo teórico del concepto. Masculinidades. Nuevas. Nuevas masculinidades. Como los teóricos y las teóricas, llegadas a este punto, habrán abandonado la lectura, evitándome las puntualizaciones a los orígenes queer del término y dejando claro que hablo desde el lugar donde se cruzan tiempo, dolor y dinero, me declaro incapaz de comprender el uso del término masculinidad. Sobre la masculinidad se ha construido nuestra brutal represión, la muerte, el sacrificio. ¿Qué significa renovarla?

Y más allá de renovarla, en el caso de que fuera posible, ¿qué significa tal cosa sin una acción paralela de lucha común y pública?

Existe, y sé de dónde parte su estimable impulso, una respuesta desde las "masculinidades" para "deconstruir" aquello que son, etcétera. Su mera definición ("nuevas masculinidades") y el hueco que los hombres como tales dejan en las calles, de forma autónoma no ligada a la lucha de otras, ese construir algo teóricamente sin acción, sin poner el cuerpo, me han llevado a escribir este artículo.

Pero seguro que ya está dicho.

La revolución, y esto forma parte de una revolución, requiere cuerpo, poner el cuerpo. Cuerpo y memoria. Tiempo, dolor, dinero. Tan viejo todo esto, tan vieja yo.