Posibilidad de un nido

Feijóo con su camello marca España

Feijóo con el contrabandista Dorado, a bordo de la embarcación de este, en la ría de Vigo en el verano de 1995.

Mataría por verlo. Como periodista. Mataría es una hipérbole, dicho queda por los juicios que nos van crujiendo a las que llamamos camello al camello. Juro que mataría por ver la foto de una ministra en biquini llevando el timón del barco de un camello. ¿Lo ves o no lo ves, Núñez Feijóo? Ay, tío, imagínate un presidente del Gobierno de España cuya foto más conocida (¿la única?) es su retrato en el barco del camello sin haberse sabido untar del todo la cremita. ¿Qué es peor, dime, Núñez Feijóo? ¿Qué es peor como promo mundial de "marca España", el camello o la cremita?

Vale, venga, bajo un pelín el tono. Si tú me admites, por ejemplo, esa horterada de micromachismos, yo hago lo mismo con microcamello. Quid pro quo. Oye, o a lo loco: machismo y camello. "Una ministra y sus amigas deciden hacer turismo en Nueva York...", declaras, así como si tu Manolo Fraga pudiera escuchar esa manera de decir "amigas". Mira que hay que ser torpe, timonel, y has de saber que lo que continúa, Núñez Feijóo, no va a tener ni puñetera gracia.

Allá voy, pichón: El caso es que yo creía llevar mucho rocanrol a la espalda. Hasta que tú anunciaste tu candidatura: "Lo tengo muy claro, muy claro... pero he dudado". ¿Pero cómo no vas a dudar, alma de cántaro? Con 34 añitos, ahí, tan pichi, al timón del bajel pirata que llaman por lo suyo micronarco. Ay, esa foto, primo, pulveriza mi marca, ya me perdonarás que te tutee, es lo que tiene la calle, que me sacas solo 7 y está claro que me perdí la clase en la que enseñaban lo tuyo.

Pero hoy te escribo para que sepas que aun así te saco ventaja, y quién nos lo iba a decir, con lo que tú has sido. Te saco una ventaja mayor que un ministerio, que un gobierno, que un reino, ventaja continente.

Escúchame, Núñez Feijóo, tú que sabes de lanchas y microtrapiches. Escúchame como el padre y esposo católico que dices ser. Escúchame como el corifeo que pagará su vanidad sin haberla gozado: La cuestión es la foto, y me sorprende que sabiéndolo nadie te haya frenado.

La cuestión es la foto y tu osadía.

Nunca he sido cruel, y mira que a sujetos como Aznar, Mayor Oreja, González, Pujol y similares les he tenido ganas. Jamás he relatado todo lo que sus fotos y el retrato de los suyos mostraban de humano latido. Pero es que estoy mayor, qué te voy a contar, ¿verdad, Núñez Feijóo? Estoy mayor y me ha resultado intolerable. Yo qué sé, será lo de dejar un mundo en herencia.

Será que ya no soporto la violencia que tú y quienes se comportan como tú infringís a las mujeres que me suceden y superan.

Será que te conozco como a todos los de mi generación.

Será que las mujeres de Igualdad y que yo misma te sacamos un mundo de tamaño, pensamiento, dolor, inteligencia.

Será o no será, pero ahora la cuestión está en la foto de marras, la tuya y la de nadie más. ¿Pero tienes alguien cerca, me pregunto, un peón del partido, un secretario, un familiar o ser humano con ánimo de lucro que al menos desayune argumentario?

Mira, Núñez Feijóo, si mi talón de Aquiles fuera un pasado de cóctel molotov, o yo qué sé en tu caso, una amante trotskista, lo último que se me ocurriría es lo que acabas de hacer. Tu talón es la foto, esa jodida foto que te convertirá, y en tal caso ahí va tu penitencia, en la marca España del micropresidente conduciendo la lancha del microcamello.

Oye, pero tú vas y te quedas tan ancho: "Lo visto en redes este fin de semana, insisto, cuando una ministra y sus amigas...". En las redes has visto una foto. ¡Estás hablando de una puñetera foto y no es la tuya, man! Que alguien te pague un redactor de cámara, y este consejo es gratis.

Bueno, a lo nuestro. Te saco una ventaja inconmensurable: Publiquen la foto que publiquen de lo mío, no acabará apareciendo en el NYTimes, The Guardian, Le Monde o La Voz de Tu Barrio como descripción de un país. Ya lo siento, colega, y espero que te merezca la pena lo que les vas a hacer a tus seres queridos, porque tú me preocupas ya solo en tanto que relato de la idiocia. Y te relataré, no tengas dudas.

Mira, Núñez Feijóo –tanta presidencia para nada, primo—, en política se puede robar, matar, violar, torturar, delinquir en general, qué vamos a contarnos a estas alturas. Lo único, y es muy poco, que no se puede hacer en política, por ahora, en España, en Europa, es lo tuyo. No puedo comprender cómo no te lo han dicho, visto que tú pareces haberlo olvidado: Lo único que no se puede hacer en política es conducir la lancha de un camello. Peor aún lo tuyo. Cuando tu foto más conocida, la que circulará en caso de ganar algo, lo que sea, te retrata junto a un camellito, colega, más te valía haberte quedado donde estabas, porque era un lugar que no aparece en los medios internacionales.

En cuanto a lo de "la ministra y sus amigas", esto también te lo regalo: Cuando dices "entiendo que el señor Sánchez debería de pronunciarse y actuar en consecuencia", quieres decir "debería pronunciarse". Te sobra el "de".

De nada, primo, y que te sea leve.