Opinion · Crónicas insumisas

Mi programa electoral municipal

Tica Font, Centre Delàs d’Estudis per la Pau

No soy candidata electoral, pero tengo propuestas para afrontar el reto de convivencia entre ciudadanos/vecinos que comparto con todo aquel que quiera que las hablemos o defendamos.

Pacifiquemos la política

Cada partido, como es natural, tiene que hacer énfasis en sus propuestas y poner de relieve las diferencias programáticas con los otros partidos. Pero desde hace mucho tiempo los representantes políticos están de bronca permanente, elevando el tono de voz, usando un tono crispado, insultando a los adversarios y utilizando información falsa para atacar a su oponente.

Los ciudadanos necesitamos que los políticos se comporten en público de manera educada, que muestren respeto hacia las propuestas de los contrarios. No es necesario descalificar al oponente para mostrar en donde radica la diferencia de su propuesta. Los debates entre partidos parecen realities de broncas, más encaminados a mostrar quien es más duro y más intransigente que no a ayudar a los ciudadanos a descubrir los matices que aporta cada formación política.

Nos muestran una imagen de la política como confrontación y no como construcción. El hecho de la división de voto entre varios partidos tiene que conducir a mostrar los matices que aporta cada partido a los problemas que tenemos los ciudadanos.

Desmercantilizar la ciudad

Son los poderes económicos, financieros y los fondos de especulación inmobiliaria los que acaban decidiendo el urbanismo de la ciudad, los que distribuyen el espacio urbano, mediante determinadas intervenciones urbanísticas disfrazadas de buenas intenciones. Convertir el centro histórico en espacio turístico y comercial, desalojando a los vecinos y destruyendo el tejido social. Determinando las zonas de ocio nocturno, las zonas culturales para teatro, museos, cines u otras actividades. Esta mercantilización del espacio urbano provoca fenómenos de expulsión, de exclusión de acoso y de control sobre los ciudadanos. Construyendo una ciudad polarizada espacialmente, en donde cada barrio o distrito muestra un nivel de renta económica diferente, un nivel educativo, un estado de salud física o mental diferente o una esperanza de vida diferente.

La Ciudad siempre ha escenificado conflictos de todo tipo, ella en si misma es un entramado de contradicciones y fuente de conflictividad. El reto de ser los gobernantes de la ciudad radica en como gestionar estos conflictos y que intereses se van a priorizar ¿los mercantiles o los intereses de los ciudadanos? El sueldo mínimo interprofesional se ha aumentado a 900 €/al mes (con las consiguientes protestas del PP y Ciudadanos), el precio del alquiler de un piso en Barcelona ronda el más barato 680€ y el precio medio los 950€. Con esos salarios no se puede vivir y los servicios sociales no tienen suficientes recursos para compensar con algunas ayudas a las familias que no llegan a fin de mes.

Vivimos en el siglo de la diversidad. Hay que construir convivencia

Nuestras ciudades son crisoles de identidades diversas con múltiples lenguas, tradiciones culturales diferentes, prácticas religiosas diferentes. Las mujeres ocupan un lugar destacado luchando contra la discriminación, la desigualdad o la violencia que sufren simplemente por ser mujeres. Los diversos colectivos LGTBI revindican ser aceptados y reconocidos con su diferencia. El siglo XXI representa la demanda de ser reconocido por el resto de la sociedad con su propia identidad, representa el siglo de la diversidad y por tanto la ruptura de la homogeneidad.

Cualquier proyecto político que quiera gobernar la ciudad tiene que adoptar medidas para proteger a las personas que sufren racismo, xenofobia, intolerancia religiosa o sexual. Necesitamos que los políticos de todos los partidos ayuden a promover el respeto interpersonal y a la aceptación de las diferencias y la pluralidad. Necesitamos que los lideres políticos no aticen el miedo a la diferencia para ganar votantes.

Pero como he dicho no soy candidata a las elecciones, pero me comprometo a trabajar para que la ciudad sea más inclusiva y podamos todos convivir en ella pacíficamente.