Posos de anarquía

Mentir por sistema y por el sistema

El Consejo de Informativos de TVE denunció ayer la manipulación de la cobertura de las elecciones en Galicia y País Vasco en el ente público... a favor del PP, claro. La manipulación y propaganda en los medios de comunicación no es nada nuevo, como ya se han encargado de señalar en numerosas ocasiones maestros como Noam Chomsky con su Armas silenciosas para guerras tranquilas o Guy Durandin con La información, la desinformación y la realidad.

Sin embargo, en los últimos tiempos la parcialidad había quedado más desterrada que nunca en TVE, dejando definitivamente atrás las malas prácticas del pasado llevadas a cabo tanto por el PP como por el PSOE. Entonces, regresó la derecha al poder con ansias revanchistas y colocó al frente de informativos a su peón Somoano, que se hizo un experto en las malas artes de la manipulación durante su paso por Telemadrid.

Decía Maquiavelo en El Príncipe que "es necesario ser un gran simulador y disimulador: y los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar". Las cosas han cambiado y comienza a no ser tan sencillo engañar al pueblo. Hasta ahora había resultado fácil porque informarse cansa, requiere trabajo y no basta con encender la radio, comprar el periódico, sentarse delante del televisor o leer la prensa en internet. Hay que contrastar, bucear en busca del periodismo de calidad y huir de la propagando de uno u otro signo. Es, como decía Ignacio Ramonet, el precio que hay que pagar por el derecho a participar inteligentemente en la vida democrática. Y ahora, buena parte de la ciudadanía está dispuesta a pagar ese precio... incluidos los ejecutores -muchas veces por necesidad- de la manipulación, esto es, los periodistas.

No contaba con eso, quizás, el Gobierno del PP ni tampoco Somoano, a pesar de que él mismo sufrió esta revuelta en Telemadrid, en donde sus profesionales se han hartado de denunciar por activa y por pasiva la manipulación de la cadena autonómica. Y sumergidos en esa ignorancia de lo que se cuece en el pueblo, optaron por mentir por sistema y por el sistema, tratando por todos los medios de perpetuar un modelo senil que se descompone por momentos. A diferencia de los movimientos sociales como el 15-M, que se limitan a exponer hechos y animan a que una vez conocidos éstos cada uno reflexione y extraiga sus propias conclusiones, las prácticas del Gobierno del PP imponen su pensamiento único, su visión deformada de la realidad con una pátina de falsa credibilidad que, con denuncias como la de ayer, deja ver lo que realmente hay detrás.

Naomi Klein acuñó su 'doctrina del shock' para referirse a la necesidad de una crisis (social, política, económica...) para poder cambiar un modelo social. Pues bien, en la actualidad convergen todas esas crisis y, cada vez más, buena parte de la población vive en un estado de subversión permanente, a los ojos del poder. Una subversión que es contagiosa y, lo más importante y que la distingue de las prácticas de manipulación, trata al individuo como un ser inteligente, que razona y reflexiona y, precisamente por eso, se contagia. Y no hay antídoto para eso. Afortunadamente.