Posos de anarquía

Juncker y Schulz y las garrapatas del bipartismo

Hoy es el Día de Europa y a la gente le importa casi lo mismo de lo que le importan las próximas elecciones europeas del 25 de mayo. De hecho, ni siquiera el 20% de los españoles saben cuándo son las elecciones. Por este motivo, las sospechas de una elevada abstención cobran cada vez más peso, a pesar de las encuestas cocinadas como propaganda barata que buscan inocular la idea opuesta.

¿De veras alguien se puede creer que los jóvenes de hasta 35 apoyan mayoritariamente el voto y, más aún, el bipartidismo? Eso decía una de las últimas encuestas supuestamente independiente, que venía a concluir que la llamada generación perdida, que precisamente debe su nombre a las políticas llevadas a cabo tanto por el PSOE como por el PP, les seguirían votando. Y aunque es cierto que el español tiene ese punto de masoquismo febril o de supina incoherencia que le lleva sistemáticamente a votar a quien más daño le hace, en esta ocasión me resisto a creer los resultados de ese sondeo.

Lo que sucede es que el bipartidismo es una de las mejores herramientas que tienen las élites económicas para arrimar el ascua a su sardina. Exactamente lo mismo sucede con la democracia bajo la que se escuda el capitalismo salvaje, que la defiende e instrumentaliza en tanto en cuanto le es útil y que, como hemos visto incluso en España, la mancilla y retuerce hasta límites que harían incluso sonreír al mismo Franco.

Por este motivo, el bipartidismo no es patrimonio exclusivo de España y vemos su fiel reflejo en el debate de ayer en Maastricht que enfrentaba a algunos de los candidatos a la Comisión Europea: Claude Juncker (Partido Popular Europeo), Martin Schulz (Partido Socialista Europeo), Guy Verhofstadt (Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa) y Ska Keller (Partido Verde Europeo). Las informaciones de hoy prácticamente quedan reducidas a lo que dijeron Juncker y Schulz, ninguneando al resto. Ya no digo el modo en que se quiso incluir tarde y mal a, posiblemente, el candidato que más daño puede hacer a este bipartidismo (junto a la extrema derecha): Alexis Tsipras (Syriza) al frente del Partido de la Izquierda Europea.

Y ratificando que el bipartidismo no es más que un instrumento del capitalismo, si algo quedó patente anoche es que, en el fondo, son más las cosas que les unen que les separen a Juncker y Schulz... pero para averiguar eso, en realidad, no nos hacía falta un debate, puesto que llevamos varios años padeciéndolo. Por estar de acuerdo, incluso, lo están hasta en seguir adelante con el Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE, ese pacto que lleva dos años negociándose en secreto y que someterá a los Gobiernos a manos de las grandes multinacionales.

Y es que, eso no se lo escucharán ni a Cañete ni a Valenciano, este tratado que ellos también impulsan dará tanto poder a las multinacionales que, por ejemplo, permitirá a éstas denunciar a los Gobiernos y recibir indemnizaciones de éstos si la legislación laboral les perjudica o les hace ganar menos... o si el canon que tienen que pagar por contaminar les empaña la cuenta de resultados. Si eso sucede, en virtud de este tratado, todos tendremos que pagar a las multinacionales, a los poderes económicos, será una auténtica extorsión legalizada, otro asalto a la soberanía de los poderes que tanto PP como PSOE, igual que hicieron con la modificación del artículo 135 de nuestra Constitución, no dudarán en ejecutar.

En el lado radicalmente opuesto de lo que defiende Juncker y Schulz se encuentran partidos como el del silenciado Tsipras que, por ejemplo, parece tener claro que el Tratado de Libre Comercio con EEUU no beneficiará a la mayor parte de los europeos a los que los dos primeros están pidiendo el voto y a los que ocultan esta información.

Cuando Tsipras se niega abiertamente a este Tratado legitima directamente sus propias palabras que hablan del imperativo de la "redistribución y solidaridad si Europa quiere sobrevivir". Por el contrario, cuando Cañete o Valenciano ni siquiera lo mencionan en sus mítines y prefieren hablar del machismo del uno y de la herencia heredada de la otra, lo único que hacen es que sus discurso barato de "una Troika social" o de "la senda de la recuperación" parezcan más falsos que un euro de madera.

A pesar del silencio informativo de los medios de comunicación masiva (y su manipulación), ya no hay excusa para estar desinformado; las nuevas tecnologías se han encargado de evitarlo. Haga uso de ellas, no sólo para comentar cotilleos, partidos de fútbol o el último desnudo de turno, y conozca la cantidad de alternativas (que son muchas) a ese bipartidismo que se ha anclado a la piel de nuestra soberanía como una auténtica garrapata... y no dejará de chuparnos la sangre hasta dejarnos secos.