Opinion · Posos de anarquía

Por qué Zoido inquieta

El nombramiento de Mª Dolores de Cospedal al frente del ministerio de Defensa es uno de los que más ríos de tinta de columnistas traerá. Sin embargo, y dado que ayer mismo me tomé una cerveza para celebrar la salida del Gobierno de un tipo tan retrógrado como Fernández Díaz, me centraré en su sucesor.

Juan Ignacio Zoido, el ex alcalde de Sevilla, el mismo que una de las primeras cosas que hizo al llegar a la alcaldía fue cambiar el nombre a la avenida Pilar Bardem por el de Nuestra Señora de las Mercedes –modificado previamente tras eliminar un nombre franquista cumpliendo la Ley de Memoria Histórica-. Sí, lo han adivinado, tenemos al frente del ministerio del Interior a otro católico al que le gusta hacer gala de ello.

Y que sea católico me resulta indiferente, pero que en un estado aconfesional asuma una alcaldía asegurando que gobernaría con la Constitución y la Biblia en la mano, no me gusta un pelo. En los detalles, está el diablo, como detalle es que el argumento para quitar el nombre de Pilar Bardem fuera que “no tiene más mérito que haber insultado a todo el mundo, incluido el presidente del Gobierno [José María Aznar].

¿Saben cuál fue la alternativa inicial al Bardem? El columnista de ABC Antonio Burgos que, personalmente, me parece un tipo que sigue anclado en la Dictadura con una mente machista enfermiza. Pero oye, Zoido lo debe admirar… así como a sus textos publicados en ABC entre los que recuerdo, por ejemplo, las líneas que dedicó a Carmen Chacón cuando accedió a la misma cartera que hoy accede Cospedal: “VALE, aceptamos Carmen Chacón como animal de compañía, de batallón, de regimiento, de brigada y de división, que ya es ministra de Defensa”.

No es de lo peor que escribió en ABC al que Zoido quería dedicar una calle: también dijo de Leire Pajín que tenía cara de actriz porno, llamó “tiorras feas” a las políticas independentistas y “focas”, “callos horrorosos” o “puñeteras niñas” a las hijas de Zapatero. Una joya Burgos, que desprecia que el 18 de julio esté marcado a fuego entre los españoles de bien como el día de un golpe de Estado que nos sumió en una Guerra Civil y añora cómo «en los felices 60 del desarrollismo, el 18 de Julio no era ya una fecha de exaltación de camisas azules y uniformes caquis, ni de desfiles, inauguración de pantanos y pisos sindicales, y marchas militares por la radio. Lo que se inauguraba el 18 de Julio era el verano, paga extraordinaria en mano».

Así, no sorprende que si nuestro nuevo ministro del Interior admira tanto al tal Burgos, él mismo fuera capaz de imponer sanciones de 750 euros a quienes buscaran comida en los contenedores de Sevilla. Como lo oyen, la miseria que los recortes del PP trajeron a España disparando la pobreza, Zoido la criminalizó porque decía que “no estoy dispuesto a que Sevilla sea una ciudad sin ley”.

Sí señor, Zoido, el hijo de pasteleros que se hizo juez, que se llevaba tan bien con el juez Garzón que incluso éste le pidió que le buscara piso en Nervión justo antes de meterse en política… El mismo Zoido que no dudó en fichar como asesor para su grupo municipal en el Ayuntamiento de Sevilla a Juan José Cortés, el padre de Mari Luz, la niña asesinada en Huelva en enero de 2008, centrando su labor en barrios con problemas de exclusión social.

Aquello, admitámoslo, fue un acto populista, como lo fue que Rajoy también nombrara a Cortés, pastor evangélico, asesor para la reforma del código penal… El propio Cortés protagonizó un episodio, a lo Puerto Hurraco, con bidón de gasolina en una mano y escopeta de caza en la otra –junto con sus familiares acompañantes-, amenazando con quemar la casa de su tío. Casi ná…

Zoido, que ha jurado su cargo hace unos minutos, y que si en 2011 se lamentaba de que su hijo anduviera en casa en paro con dos carreras y dos idiomas, unos meses después éste accedía al prestigioso bufete de abogados Garrigues. Zoido, entonces, sacó pecho y dijo que solo era becario pero obvió algunos detalles… detalles como que Garrigues trabajara con el Consistorio sevillano… que fue el mismo bufete que había donado 15.000 euros a la celebración de la Copa Davis en la capital andaluza… Detalles, ya saben, donde está el diablo, como que diseñaran un puesto a medida de subdirector del Real Alcázar y fuera para la esposa de uno de los socios del bufete o que, casualidades de la vida, Mercasevilla cambiará a su despacho de abogados por Garrigues…

Zoido, un hombre que, me temo, hará historia y no será para bien, como su predecesor… Ya la ha intentado cambiar, como cuando en un mitín proclamó: «Querido Mariano, en la Edad Moderna Sevilla fue el kilómetro cero. De aquí salieron las naves para descubrir América y aquí se empezó a construir la Europa del futuro. Aunque os digan que las naves salieron de Palos, es mentira, las naves salieron de aquí«.   Por muy desastrosa que sea su política de Interior, resulta difícil que consiga hacer buena la llevada a cabo por Fernández Díaz, pero no nos conformemos con eso.