Opinión · Posos de anarquía

Receta para votar tu próximo ayuntamiento

El próximo 26 de mayo acudiremos de nuevo a las urnas para elegir la composición de nuestros ayuntamientos. Muchos de los partidos que actualmente gobiernan en los consistorios tratarán de revalidar su mandato. ¿Merecen su voto? Hay algunos indicadores que nos pueden ayudar a descartarlos, sean del color político que sean.

Primera pista: desconfíen de los alcaldes o alcaldesas que en los meses previos a la campaña electoral reasfaltan toda la ciudad y cambian el acerado. Varias reflexiones al respecto: ¿por qué no han acometido esas obras antes? ¿Acaso el grado de deterioro de una carretera es mucho mayor en el cuarto año de legislatura que en el segundo? Por otro lado y dado que los ingresos de los ayuntamientos se mueven más o menos en la misma horquilla, pregúntese que otras políticas se han paralizado para acometer esas actuaciones.

Segunda pista: desconfíen de los alcaldes o alcaldesas que prometen pero no hacen. En plena precampaña, habrá responsables de ayuntamientos que anuncien a bombo y platillo la construcción de teatros, auditorios, instalaciones deportivas, parques… y que no sean capaces de licitar las obras… por no hacer, es posible que ni siquiera tengan los pliegos listos en el área de Contratación. Las ciudades o los pueblos no se gobiernan a golpe de elección, o no deberían gobernarse así, sino con un proyecto de ciudad a medio-largo plazo.

Tercera pista: desconfíen de los alcaldes o alcaldesas que durante su mandato han sido opac@s en su gestión, privando de información a la oposición, maltratando a los medios de comunicación al más puro estilo trumpista. La falta de transparencia, la negativa a atender a la prensa y, con ello, el hurto al derecho de información de la ciudadanía es una de las prácticas más antidemocráticas que se puede realizar; un motivo más que suficiente para desalojar a cualquier polític@ de las instituciones. No ser transparentes sólo puede tener un motivo: algo se está haciendo mal; si se hiciera bien, ¿acaso no creen que intentarían sacarle rédito político?

Cuarta pista: desconfíen de los alcaldes y alcaldesas que arrasan con la gestión de sus antecesores. Es evidente que si se trata de formaciones de distinta ideología, habrá políticas antagónicas. Sin embargo, tiende a eliminarse cualquier proyecto que haya puesto en marcha la corporación anterior, sea cual sea el beneficio que éste aporte a la ciudadanía. En los casos de mayor desfachatez, se cambia el nombre de la iniciativa, como si se tratara de la primera edición cuando hablamos de un evento.

Quinta pista: desconfíen de los alcaldes y alcaldesas que niegan la participación ciudadana. La gran segunda transición en España debería ser el salto hacia una democracia participativa, en lugar de representativa. Negar unos presupuestos participativos reales o amañar consultas ciudadanas para llevar a cabo las actuaciones que de antemano se quería realizar es quedarse anclado en el pasado. Quienes todavía siguen aferrados a la idea de que la ciudadanía sólo debe elegir una vez cada cuatro años deberían ser víctimas de su propia doctrina, quedando desalojados de los consistorios.

Estas son sólo cinco pistas que deberían ser determinantes a la hora de mantener o retirar gobernantes en los ayuntamientos.  Nada tienen que ver con la ideología, sino con la gestión y, especialmente, con la honestidad, con un verdadero sentimiento de la democracia. La política más cercana es la municipal y, lamentablemente, son demasiados los casos en los que se ningunea a la ciudadanía. El próximo 26 de mayo el electorado puede poner a cada un@ en su sitio… si mantiene en su lugar a quienes actúan como describe este artículo, no tendrán más ocasión hasta 2023.