Opinion · Posos de anarquía

Las políticas comunes de PP, Cs y Vox

Vox ha apoyado finalmente los presupuestos en Andalucía. Todo el mundo sabía que éste sería el desenlace, pero al partido de extrema-derecha le gusta apurar hasta el final lo que sabía que haría desde el principio y al Partido Popular (PP) y a Ciudadanos (Cs) les encanta presumir de saber negociar. La imagen que han dado ha sido otra: los de Santiago Abascal han demostrado su gusto por el cacareo -no sorprende que en el Congreso hayan terminado en el gallinero– y el tándem PP-Cs ha mendigado la retirada de la enmienda a la totalidad.

El consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo (PP), tuvo que arrodillarse en Madrid ante Santiago Abascal para poder sacar adelante los presupuestos. Abascal conseguía de este modo varios propósitos: por un lado, dejar claro que sea donde sea, en Vox manda él. El magistrado prevaricador Francisco Serrano (número 1 de Voz en Andalucía) no tiene más potestad que la de obedecer el dictado de Abascal como una marioneta.

En segundo lugar y dado el batacazo electoral que se dio Vox respecto a sus expectativas tanto en las generales como las locales y europeas, el líder del partido de extrema-derecha busca seguir apareciendo en los medios de comunicación que tanto ha despreciado. Intenta trasladar la imagen de que tendrá mucho más peso en los gobiernos que apoye que el realmente otorgado por la ciudadanía. Y ello nos lleva al tercero de los puntos, imponer su ideología que, en realidad, no se atraganta ni a PP ni a Ciudadanos porque, en el fondo, la comparten.

La introducción de la «violencia intrafamiliar» para evitar hablar de la violencia machista es algo que Pablo Casado y Albert Rivera siempre han defendido. En el caso de PP, incluso, alguna de sus candidatas equiparó la violencia contra una mujer a la recibida por un perro. El problema es que las estadístiscas están ahí y la puesta en marcha de un teléfono especial para la violencia intrafamiliar llega en una semana en la que se han superado las 1.000 mujeres asesinadas por sus parejas desde 2003. Seguir negando esa realidad y querer compararlo a la violencia que reciben los hombres es grotesco.

Asimismo, retirar los fondos a la Memoria Histórica para derivarlos al descubrimiento de América es otro de los despropósitos de los presupuestos andaluces. Imponiendo su ideología fascistoide, Abascal ha hecho un favor a PP y Cs, porque les permite ejercer las políticas que realmente quieren con la cortina de humo de Vox. A fin de cuentas, tanto Casado como Rivera han hecho siempre todo lo posible por blanquear a Franco y la dictadura que sufrió España; en el caso del líder naranja, incluso, hablando de que «no hubo ni buenos ni malos»… pues en el holocausto indígena que lideraron los conquistadores españoles ya le advierto que sí hubo malos: los colonizadores esclavistas.

Otro de los puntos es lo que la extrema-derecha llama «la cultura de la vida» para poner cortapisas al derecho al aborto. En esta línea, Casado y su fichaje Adolfo Suárez Illana estarán contentos, tan conocedores de la cultura neandertal que son. Habrá que seguir conociendo el resto de los más de 30 puntos que han engullido PP y Cs sin que se les atragantaran en absoluto porque, si algo ha demostrado la derecha en los diferentes pactos en toda España es su facilidad para normalizar el discurso de la extrema-derecha. Cuando eso sucede, sólo tiene una explicación: se normaliza porque se tiene como normal, porque se asume, porque se comparte. Que nadie se sorprenda ahora de ello, pues se veía venir de lejos.