Opinion · Posos de anarquía

Transición comunista

Acto de clausura de la primera Fiesta del PCE, celebrada en la Casa de Campo de Madrid en 1977 – Nemo – Own work, CC BY-SA 3.0

Bien por desconocimiento de la Historia o, sencillamente, por mala fe, la derecha anda utilizando la palabra «comunista» como si se tratara del peor de los insultos. Obvian que el Partido Comunista Español (PCE) jugó un papel esencial en la salida de la dictadura, la tan vanagloriada Transición y la llegada de la democracia que hoy, a diferencia de lo que sucedería con sus antepasados políticos, les permite soltar exabruptos y mentiras a la opinión pública.

Los partidos de la derecha (PP, Cs y Vox), así como sus medios de comunicación de referencia, se hayan inmersos en su particular cruzada de desprestigio cuya composición oficial se acaba de producir hace apenas unos minutos. Para ello, uno de los apelativos que más emplea es la palabra «comunista», intentando identificarla con lo más execrable de la sociedad.  Lo primero que sorprende es su capacidad de generalización, considerando que de las 23 personas que conforman el nuevo Ejecutivo tan sólo una (Alberto Garzón) es comunista.

Pero sin duda lo que más deja en ridículo tanto a los partidos de la derecha como a sus altavoces mediáticos es la manera en la que olvidan cuánto han de agradecer al comunismo en España. De manera premeditada, se entregan a una amnesia selectiva que les lleva a ocultar que uno de los Padres de la Constitución fue Jordi Solé Tura, miembro del PCE. Su participación en la elaboración y aprobación del texto constitucional fue esencial y, por ello, todos cuantos hoy creen insultar cuando berrean «comunista» lo que hacen, en realidad, es elogiar.

Esta amnesia selectiva de la derecha también le lleva a olvidar que otro de los Padres de la Constitución fue Manuel Fraga y, que el hecho de que participara de ello se debe, en gran medida, a la inmensa generosidad y sentido de Estado del Partido Comunista. A fin de cuentas, Fraga, fundador del Partido Popular (PP), venía de ser ministro de un dictador asesino y, por tanto, cómplice de un régimen que mató, torturó y privó de libertad a millones de españoles y españolas.

El PCE entendió entonces que, aun mereciendo como poco el destino al que él había contribuido para con miles de personas, Fraga había de irse de rositas y ser incluido en esta Transición donde el comunismo tuvo mucho que decir. Dicho de otro modo, l@s comunistas fueron copartícipes esenciales del nacimiento de nuestra democracia que, precisamente, trataba de dar carpetazo al régimen defendido y promovido por el presidente fundador del PP.

En la actualidad, las mentiras, manipulación y declaraciones empapadas en bilis de la derecha chocan con el telegrama enviado por Mariano Rajoy en 2009 con motivo del fallecimiento de Solé Tura. Entonces, el que era presidente de l@s de Génova aseguró que Jordi Solé Tura «supo imprimir en la Carta Magna su abierto sentido de la convivencia democrática y su compromiso con el valor del pluralismo político». Ya ven, el comunista… va a ser que ser comunista no es tan malo.