Posos de anarquía

Discriminación en la Junta de Andalucía

La Junta de Andalucía, por boca de su presidente, el popular Juan Manuel Moreno, ha vuelto a mostrar su cara más inhumana. Después de llevar semanas reclamando al Gobierno de España la apertura de fronteras para dar entrada al turismo, ahora propone suspender este año la Operación Paso del Estrecho (OPE), dejando en la estacada a más de 3,3 millones de personas.

Según los propios datos de la Junta de Andalucía, el verano pasado esta región recibió a 8,4 millones de turistas, es decir, un 154% más que lo que supone la OPE. ¿La diferencia? Ésta última no deja tanto dinero en Andalucía, porque España deja de ser lugar de destino para serlo únicamente de tránsito. Así las cosas, al gobierno de las derechas andaluzas les preocupan más 3,3 millones de personas de paso por Andalucía, que los 8,4 millones que pernoctan (más de 26 millones en 2019) por toda la región.

Al diferente rasero con que Moreno maneja ambas situaciones se le pueden atribuir una larga lista de calificativos, escojan ustedes mism@s el que más les guste, pero ninguno de ellos debiera ir asociado a la prudencia, la responsabilidad o el humanitarismo. PP y Cs quieren privar a cientos de miles de familias de que puedan verse la única vez que lo hacen al año, que sus miembros celebren juntos la Fiesta del Cordero (11 de agosto), que para que el conservador le dé encaje en su sesera tiene aún más importancia para el colectivo musulmán que las procesiones de Semana Santa de su querida Málaga.

Probablemente, después de la peregrinación a La Meca, la OPE es el segundo dispositivo de gestión organizada de desplazamientos transfronterizos del mundo, por lo que sería absurdo negar que en las condiciones actuales de pandemia COVID-19 también estos movimientos han de adaptarse a la nueva normalidad. Quiere esto decir que la OPE ha de estar sometida a todas las cautelas y medidas de protección sanitarias necesarias para garantizar en la medida de lo posible que no se produzca un rebrote.

Sin embargo, estas medidas de protección no han de ser ni más ni menos que las que se lleven a cabo con los turistas británicos o alemanes -por decir dos de las nacionalidades de turistas que más acuden al sur-. Moreno discrimina, corta por lo sano y quiere impedir a millones de personas de reagruparse familiarmente en verano. La única causa real detrás de esta postura es el dinero, aunque con su deseo de cancelar la OPE las navieras y la hostelería que sí se beneficia de la OPE no andarán muy contentos. A sus ojos, no deja el mismo dinero un tipo de Bristol con los bolsillos llenos de libras que un marroquí con la baca del coche con obsequios para su familia.

En los tiempos que corren y conociendo a las derechas como las conocemos, lo cierto es que no sorprende este doble rasero, pero no por ello repugna menos. Eso sí que desprestigia a la región por culpa de una gestión política moralmente execrable. Es hora de dar un paso atrás y no permitir que este discurso engañoso, con un tufo xenófobo irrespirable, no se instale en nuestra atmósfera.