Posos de anarquía

Cuando dar positivo es morir antes de tiempo

Voluntarios en la despensa solidaria del Teatro del Barrio.- GUILLERMO MARTÍNEZ

"La desigualdad es y será uno de los vectores de contagio más potentes". Lo escribí el pasado mes de abril, como grito de auxilio a las Administraciones Públicas para reclamar que en su lucha contra el COVID-19, enfrentaran la desigualdad y la pobreza, porque hacerlo nos blindaría más contra la pandemia. No se ha realizado el esfuerzo necesario o, quizás, es que la tasa de pobreza que hemos generado en España durante décadas es tan grande que llevará mucho más tiempo, pero la realidad es que la pobreza es el caldo de cultivo perfecto para los rebrotes.

La tasa de contagios en los barrios del sur de Madrid confirma tristemente la noticia. Son los barrios más pobres, en los que más hacinamientos se producen, en los que muchas personas están condenadas a sobrevivir de la economía sumergida porque se encuentran en la exclusión o, por ser más preciso, porque las hemos excluido. Y la solución que aporta el Gobierno de Ayuso es la recomendación de que las personas se autoconfinen.

En este punto, lean el tema de portada de hoy en El Periódico y descubrirán lo que supone confinarse a estas familias excluidas. "Le temo más al hambre que al virus", es la frase más repetida. Aquí, en Málaga, se escucha cada dos por tres en barrios abandonados por el Ayuntamiento de los museos como Palma Palmilla o Asperones. En todas las grandes ciudades sucede, con diversidad de variaciones como "el virus no nos matará, lo hará el hambre".

No piensen únicamente en poblados chabolistas, manteros o gente que se dedica al negocio de la chatarra. Piensen en buena parte de las personas que son pagadas en dinero B por un empresario y particulares indeseables, en campos como la hostelería o las empleadas del hogar... igual hasta se siente identificado, no con la víctima, sino con el/la verdug@. Hablamos de cerca de un 25% del PIB español según el sindicato de inspectores de Hacienda, Gestha, aunque la Agencia Tributaria lo reduce al 11%.

Tres de cada cuatro personas que trabajaban en estas personas han perdido ya sus ingresos. La que queda, ¿creen que se hará alguna prueba PCR? Tomará las precauciones que pueda para no contagiarse, pero ¿alguien cree que se expondrá a la posibilidad de que se desvele que es positiva en COVID-19?  No lo hará, porque dar positivo es morir antes de tiempo, porque es perderlo todo para ella y para l@s suy@s. Los esfuerzos que realiza la red social solidaria de entidades y diversos colectivos no es suficiente y, por mucho que este Gobierno asegurara que no dejarían a nadie atrás, lo cierto es que ya había muchísimas personas que ni siquiera estaban a bordo en el momento de partir, desembarcadas por gobierno central, autonómicos y locales. Esa es la realidad que continuamos sin atajar, sin que podamos reprochar a quienes habitan esos barrios pobres que piensen en nosotr@s lo mismo que pensábamos nosotr@s en ell@s antes.