Posos de anarquía

Tu miseria enriquece a otros

Oxfam Intermón enciende de nuevo las luces de alarma por el avance imparable de la desigualdad, que aprovechando la pandemia de COVID-19 anda más desbocada que nunca. Entre las conclusiones de su último informe destaca cómo el número de superricos aumentó en 2020, ganando durante el azote del coronavirus cerca de 26.700 millones de euros, que para vegüenza nacional es el triple de lo que aumentó el gasto sanitario (unos 8.000 millones extra).

El informe revela cómo el primer trimestre del año también afectó negativamente a la cuenta de resultados de esta élite económica que, sin embargo, durante los siguientes nueve meses consiguió recuperar más de la mitad de lo perdido. Dicho de otro modo, mientras el PIB se desploma más del 11%, los milmillonarios continúan enriqueciéndose. Mientras la pobreza severa ya afecta a más de cinco millones de habitantes en España y el número de gente que vive con menos de 16 euros al día sube en casi 800.000 personas (con Andalucía a la cabeza), hay una élite que incrementa su patrimonio. Si ampliamos la horquilla hasta los 24 euros al día, la cifra de pobreza se dispara hasta casi los 11 millones de personas.

¿Cómo es posible que todavía haya personas que defiendan este sistema? Hacerlo es inmoral y comprobar cómo en tiempos de pandemia el despiadado capitalismo engulle a las personas más vulnerables es terrible. Se activan mecanismos, como un menos efectivo de lo esperado Ingreso Mínimo Vital (IMV) o los ERTE, que según Oxfam Intermón han salvado a más de 700.000 personas de caer en la pobreza, pero son parches.

Continuamos sin una reforma fiscal efectiva que, como solicita la ONG, ponga coto a la elusión fiscal y persiga a los grandes defraudadores, que sea justa en la recaudación. Mientras los agujeros legales y la laxitud reguladora beneficien a la élite, la pobreza no se atajará. La miseria llena las huchas de los ricos y sin coraje político no romperemos jamás esos cerdos.