Posos de anarquía

Las elecciones de Madrid maniatan al país

El hipercentralismo que vivimos en España con Madrid penaliza a toda la nación. Las elecciones anticipadas en la Comunidad de Madrid han vuelto a evidenciar el injustificable foco que se tiene en la región, paralizando acuerdos y negociaciones que afectan a todo el país. España no se puede permitir este parón y ninguno de los grandes partidos tienen la suficiente altura de miras para impedirlo.

Cuando se vive en Madrid, este continuo protagonismo de la región puede pasar inadvertido, pero les puedo asegurar que para quienes vivimos en otras Comunidades, ver un informativo nacional cada vez se parece más a sintonizar Telemadrid. Pareciera que únicamente nevó en Madrid con Filomena, que sólo hay problemas con la educación concertada allí o que cualquier ocurrencia de Ayuso es más noticiable que lo que sucede en La Rioja, Extremadura o Cantabria.

Este hipercentralismo informativo encuentra su reflejo en lo político y ahora vemos cómo por culpa de las elecciones en Madrid se paralizan procesos tan críticos para el país como la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). ¿Cómo es posible que la convocatoria madrileña actúe como una bomba de racimo institucional por todo el país?

La onda expansiva alcanza a Catalunya, donde la Mesa de Diálogo también queda incomprensiblemente paralizada, favoreciendo que el quiste de la cuestión catalana -incluidos los indultos/amnistía- profundice. Camino del ecuador de la legislatura, no se ha avanzado en este asunto y es uno de los grandes borrones del Ejecutivo que parece creer que congelarlo es resolverlo y le va a estallar en las narices en cualquier momento.

El debate tan necesario sobre el nuevo modelo de financiación autonómica también queda suspenso, mientras el malestar por el modelo actual es generalizado en Comunidades de diferentes signo político. Otros nombramientos, desde el de Defensor del Pueblo -al que optaba Ángel Gabilondo, candidato del PSOE en Madrid- a vocales en el Tribunal Constitucional se paralizan del mismo modo.

La detención, por enémisa vez, de todos estos trámites no tiene justificación alguna y consentir que las elecciones madrileñas maniaten al país es una grave irresponsabilidad que únicamente a tiende a fines partidistas. Encontrar políticos y políticas de altura resulta cada vez más complejo; cada jaque que nos planta la realidad se convierte en jaque mate, tirando a la nación a los pies de los caballos electoralistas.