Posos de anarquía

Relevancia nacional a conveniencia

Las elecciones de Madrid han recibido un tratamiento informativo inédito. Ninguna otra cita electoral ha 'invadido' TVE y las televisiones autonómicas -por supuesto las privadas- del modo en que lo ha hecho esta. Medios de comunicación audiovisuales y escritos en cualquier soporte nos han sometido a una sobreexposición de este proceso, incluso, aunque se tratara de medios locales... y todo, para que después, anoche y tras la dolorosa derrota, el PSOE quitara importancia al resultado, negando que sea extrapolable a nivel nacional.

A más 500 kilómetros de distancia, la que otrora fuera cabeza visible de Unidas Podemos en Andalucía, Teresa Rodríguez, lamentaba la cobertura que Canal Sur estaba realizando de las elecciones de Madrid. Rodríguez no se explicaba cómo mientras ardían neumáticos en la fábrica de Airbus de Puerto Real o se privilegiaba la educación privada frente a la pública, la televisión autonómica andaluza tenía su mirada puesta en Madrid.

Lo cierto es que, aunque quienes vivimos fuera de Madrid estemos hartos del centralismo informativo a que somos sometidos, estas elecciones trascendían a esa Comunidad. Es así. Incluso en la Andalucía de Rodríguez y pese al compromiso de PP y Ciudadanos (Cs) de terminar la legislatura sin elecciones anticipadas, todo puede precipitarse. No es el PP partido de palabra -Juan Manuel Moreno ya habló de "caja de resonancia" de Madrid- y la desaparición de Cs en Madrid, sumadas a las ansias desde Génova de remontar el peor resultado del PP en unas nacionales pueden provocar extender el efecto Ayuso más allá de Despeñaperros.

El impacto a nivel nacional de estas elecciones es incuestionable por el punto de inflexión que supone, porque Isabel Díaz Ayuso planteó la convocatoria en clave nacional y, con la excepción de Más Madrid, el resto de formaciones tomaron ese testigo. La única que no abordó estas elecciones en clave nacional fue Mónica García (Más Madrid) y quizás por eso ya no solo lidera de facto la oposición, sino también deiure.

Lo que parece incomprensible es que otras elecciones autonómicas de peso, como las catalanas plebiscitarias de 2017 que ponían en jaque, incluso, la unidad territorial de España, no recibieran idéntico tratamiento informativo. La cobertura que se realizó entonces de aquellas elecciones dista mucho del vivido con las de Madrid, pese al impacto que tenían en todo el país y, si me apuran, a nivel europeo.

Y si eso parece incomprensible, más aún lo parece que, tras la derrota, el PSOE se desmarque y reste importancia ahora al resultado. Mientras PP y Vox se crecen como si fueran Pelayo a la reconquista de una España perdida a manos socialcomunistas, el PSOE analiza el resultado en Madrid como si fueran unas elecciones de un pueblo de la España vaciada. 

Cuán distinto sería el discurso del secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, si su partido hubiera conseguido, no ya ganar, pero al menos sumar para sacar a Ayuso de la Puerta del Sol. La hipocresía y el cinismo no tienen límites.