Posos de anarquía

Oda a la derecha en Ceuta

Un minibús lleva en su interior menores marroquíes para su repatriación desde Ceuta. - Antonio Sempere/Europa Press.

Los Derechos Humanos (DDHH) no se han ido de vacaciones en Ceuta; sencillamente, nunca estuvieron. Quienes nos las prometíamos felices con un gobierno progresista, confiando en que al fin pusiera coto a las tropelías inhumanas de la Administración Rajoy, no podíamos estar más equivocados. Primero llegaron las evoluciones en caliente y ahora la entrega ilegal de menores a las fauces de sus opresores.

Ante la estupefacción, incluso, del Defensor del Pueblo o el relator de la ONU, continúan las devoluciones ilegales de menores marroquíes en Ceuta. De manera masiva, sin atender a los procesos individualizados que dicta la ley...  el atropello de los DDHH es tal que ni siquiera en los casos en los que los menores cuentan con abogados éstos son avisados antes de que sean deportados.

El pronunciamiento de la Justicia española, cada vez peor valorada, llega tarde y mal, porque para cuando toma cartas en el asunto ya se han producido las devoluciones. Por si esto no fuera poco, las ONG que buscan desesperadamente detener esta violación de DDHH denuncian que cada vez que acuden al auxilio judicial para tomar medidas cautelares lo que se ordena desde Interior es pisar el acelerador de las deportaciones.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, guarda silencio desde la semana pasada y no es hasta hoy, a primera hora en la radio cuando da la cara. Al cierre de esta columna aún restaba una hora para su intervención, pero no hay lugar para la sorpresa. El mismo ministro que defendió la devoluciones en caliente que su propio gobierno había criticado estando en la oposición, volverá a tratar de normalizar sin despeinarse esta nueva violación de DDHH.

Mientras, la oposición liderada por el PP vuelve a hacer un papelón, tratando de dar lecciones sin aportar soluciones; especialmente porque sus soluciones son las mismas, porque fueron los gobiernos de la derecha quienes comenzaron violando el Derecho Internacional de la mano del imputado Jorge Fernández Díaz y porque, de hecho, las deportaciones de menores que están teniendo ligar se están llevando a cabo en virtud de un acuerdo bilateral suscrito entre España y Marruecos en 2013, bajo el gobierno de Rajoy.

¿Cómo no van a estar escapando los jóvenes marroquíes de las instalaciones en las que se encontraban en Ceuta? ¿Acaso no lo haría usted? ¿Cómo es posible que un país como España, la cuarta economía de Europa, no sea capaz de acoger a unos pocos menores que huyen de la miseria, el maltrato y la represión que vivían en Marruecos?

Nadie se lo explica, como nadie se explica este proceder del gobierno PSOE-Unidas Podemos (UP). A la decencia, a la honestidad y al respeto por los DDHH de nada les sirve el pataleo de UP alegando que se oponen a esta devoluciones, porque forman parte del gobierno y, como tal, han de plantarse. ¿Cuántas tragaderas más habremos de soportar, viendo como las personas más vulnerables, ya sean migrantes, personas que no pueden hacer frente al precio de la luz o al del alquiler, son utilizadas como moneda de cambio con el pretexto del miedo a la extrema-derecha? ¿Acaso estas deportaciones masivas ilegales de menores en Ceuta no son en sí mismas una oda a la derecha?