Posos de anarquía

Activismo atronador contra el Sáhara silenciado

La concentración reunió a cerca de 7.000 personas frente al Ministerio de Asuntos Exteriores. - David Bollero

El sábado pasado hubo una multitudinaria concentración -no una manifestación- en Madrid, frente al Ministerio de Asuntos Exteriores. El matiz de concentración es importante, más aún considerando que durante la semana ya se habían concentrado decenas de miles de personas en otras ciudades españolas, todas ellas reunidas por el mismo motivo: la indignación que provoca el cambio de posicionamiento del Gobierno de España sobre la cuestión del Sáhara Occidental, avalando al invasor marroquí. Y de nuevo se produjo lo de siempre: el apagón informativo.

En un momento tan crucial como el que vivimos resulta absolutamente incomprensible cómo los medios de comunicación pasaron de puntillas por la concentración del pasado sábado. Cerca de 7.000 personas llegadas de toda España, en una concentración convocada apenas unos pocos días antes, con alrededor de 40 autobuses  llegados desde puntos de todo el país en un momento en el que costear un viaje así no es sencillo... En esencia, fue un acto de fuerza del movimiento solidario, una demostración de que, incluso en los momentos de más adversidad y al contrario de lo que hace el Gobierno de España, el pueblo español no abandona al saharaui.

El giro del Gobierno de España busca legitimar la invasión ilegal de Marruecos. - D.B.

Durante su comparecencia en el Congreso, el titular de Exteriores, José Manuel Albares, trató de justificar su cambio de posicionamiento apoyando ahora a Marruecos en la necesidad de pasar de mero espectador a actor. Y aquí radica su mayor error: el pueblo español lleva más de cuatro décadas como actor activo en este conflicto, defendiendo el cumplimiento de la legalidad internacional y las resoluciones de la ONU, reclamando el referéndum de autodeterminación para el pueblo saharaui que éstas determinaron. Son los Gobiernos de España, tanto de PP como de PSOE, los que no han estado jamás a la altura, ni de la ciudadanía española, ni de sus programas electorales, ni del Derecho Internacional.

Ante esta dejación de funciones del Ejecutivo, activismo. Ante su posicionamiento del lado del país agresor -Marruecos-, del que viola sistemáticamente los Derechos Humanos (DDHH), activismo. Y ante el apagón informativo que esta causa lleva sufriendo durante décadas, activismo.

Y activismo en mayúsculas, sin caer en las agresiones ni en las provocaciones, sin recurrir a niñas saharauis cantando Frozen, sin forzar dramatizaciones porque, sencillamente, lo que lleva viviendo el pueblo saharaui ya es lo suficientemente dramático como para adosarle una banda sonorosa absolutamente innecesaria.

Tanto Pedro Sánchez como Albares pasan por alto las continuas violaciones de DDHH en el Sáhara Occidental por parte de Marruecos. - D.B.

Durante los próximos días, al silencio informativo que ha acompañado a la indignación española por este giro en política exterior que no cuenta ni con el aval del Consejo de Ministros ni mucho menos con el del Congreso, le seguirán una profusa cobertura del regreso del programa de Vacaciones en Paz, con el que en verano vienen menores saharauis con familias de acogida. Hay que lavar la imagen del Gobierno de España y mostrarlo como solidario con el pueblo saharaui, después de haber tomado un posicionamiento que favorece su aniquilamiento.

Intentos vanos de blanquear el modo en que Pedro Sánchez y sus secuaces han vendido al pueblo saharaui, cediendo al continuo chantaje de Marruecos, cuya invasión ilegal tratan de legitimar desde La Moncloa. La concentración del sábado no fue solo un acto de fuerza puntual del movimiento solidario, fue una advertencia de qué cara le puede salir la factura electoral al PSOE -y muy posiblemente a Unidas Podemos- de no rectificar este error histórico.