Posos de anarquía

Por Andalucía despega con un motor ardiendo

Yolanda Díaz junto con los líderes de las izquierdas que componen Por Andalucía, durante la Feria de Sevilla.- Twitter Toni Valero (Europa Press)

Por Andalucía ha nacido dañada; antes incluso de echar a andar la coalición de izquierda para las elecciones autonómicas del próximo 19 de junio está tocada. La ausencia jurídica del pacto de Podemos y Alianza Verde -veremos cómo acaba el culebrón- genera desconfianza por la torpeza que entraña. Peor aún, si cabe, es intentar retorcer la legalidad presentando un escrito de subsanación que, a ojos de la opinión pública, se aparece como un pataleo pueril que oculta una incompetencia en este asunto.

La ley electoral es muy clara, tanto en términos como en plazos. Por este motivo, la Junta Electoral de Andalucía hizo muy bien en rechazar la coalición presentada a las 0:14 horas, catorce minutos tarde.  Aceptarla ahora con la argumentación presentada por Por Andalucía sería vulnerar la normativa, como lo habría sido volver a dejar a votar a Alberto Casero cuando se equivocó en la aprobación de la reforma laboral. El ejemplo encaja como un guante, pues en el caso del diputado popular era evidente  que se trataba de un error, de una torpeza, pero no ha lugar rectificación.

Así pues, todo indica que los candidatos y candidatas de Podemos y Alianza Verde aparecerán en las listas de Por Andalucía como independientes, sin su logo en las papeletas y sin recibir subvenciones para la campaña ni posibilidad de percibir otros ingresos procedentes del erario público. Aunque para el escollo económico existen ciertas fórmulas para paliarlo, la mayor complejidad es el clima de desconfianza entre los miembros que desprende esta coalición. Y eso no ayuda a recabar votos. Ha despegado con un motor incendiado.

Cuando se concurre a unas elecciones hay que ir a por todas. Es importante transmitir confianza, seguridad, solidez, más aún en unos comicios como los andaluces donde, en realidad, buena parte del pescado parece vendido. Más allá de optimismos exacerbados e invocaciones de la épica, lo cierto es que la victoria del PP se antoja segura, dejando lugar a la incertidumbre de si conseguirá la improbable mayoría absoluta que le evite tener que cogobernar con Vox.

Si compleja era la campaña para Por Andalucía ante este desafío, la pendiente aún se ha vuelto más empinada con su torpeza en la inscripción de la candidatura. Es evidente que la formación de una coalición como ésta es compleja, pero el primer preacuerdo data de finales de marzo. Las formaciones han tenido más de un mes para trabajar en ella, pero se les ha quedado corto a la luz de los hechos.

La imagen que proyectan a la ciudadanía es más semejante a un nido de cuervos que a un verdadero equipo que reme en la misma dirección, algo que estará por ver y encontrará su primera prueba de fuego este mismo mes, cuando su escrito de subsanación sea rechazado y a mediados de mes presenten las listas completas -a ver si esta vez llegan a tiempo-. Ese es el primer gran desafío para Inmaculada Nieto (IU), la cabeza de lista de Por Andalucía.

La otra deriva de este sainete andaluz es cómo y en qué medida salpicará a Yolanda Díaz. La vicepresidenta de Unidas Podemos parece que se implicará en esta campaña más de lo que lo hizo en la de Castilla y León, toda vez que ya ha movido ficha en la elección de Nieto, en detrimento de la opción de Podemos, el guardia civil y actual diputado Juan Antonio Delgado. Asumido que el resultado electoral de la coalición será discreto, es seguro que las repercusiones negativas hacia Díaz serán ingentes, puesto que las rotativas que fabricarán muchas de ellas artificialmente ya han comenzado a girar, quizás con tanta precipitación que yerren el tiro. La derecha anda inquieta ante la incógnita del proyecto político de Díaz, que pese a sus ataques continúa su camino sin soliviantarse. Y así seguirá tras el 19 de junio.