Del consejo editorial

Sólo dos páginas

 

ALFONSO EGEA DE HARO

La Unión Europea se encuentra atrapada en una ecuación de difícil solución. La disciplina fiscal multiplicada por la mejora de la competitividad es igual a recuperación económica. Al menos es la propuesta franco-alemana encarnada en el pacto por la competitividad. Esta fórmula levanta ampollas porque, más que la recuperación económica, persigue regular el acceso al fondo europeo de rescate. El acuerdo reciente para su ampliación a 500.000 millones de euros, a partir de 2013, cuando se convierta en un mecanismo permanente, se realiza a cambio de una serie de contrapartidas vagamente definidas y ya ampliamente criticadas. Una cierta armonización del impuesto de sociedades, reformas en la edad de jubilación, desvinculación del aumento salarial con la inflación o la fijación por ley de un límite al endeudamiento público son los elementos de un pacto por la competitividad que, de momento, se contienen en sólo dos páginas.

Las críticas proceden de todos los flancos. Los europarlamentarios ven diluida su participación en un debate cada vez más limitado por minicumbres y ejes entre dos o tres gobiernos. No todos los gobiernos coinciden en el tipo de reformas estructurales aludidas en el pacto por la competitividad. El Banco Central Europeo ve con recelo que su propuesta de endurecer las sanciones para los incumplidores del pacto de estabilidad y crecimiento (como la suspensión temporal de los derechos de voto) sea atendida Finalmente, las dudas vienen también del partido liberal de la coalición de Gobierno alemana, el FDP, que en vistas a las elecciones regionales de marzo ve cómo estas medidas pueden condicionar su tradicional discurso a favor de una menor presión fiscal.

Quizás sea esta última la más difícil de gestionar para la canciller alemana ante unas encuestas desfavorables y un electorado reacio a nuevos planes de rescate. Pero también puede pensar que estas críticas son más asumibles que proyectos como el de reestructuración de la deuda, por la que los acreedores asumirían parte de las pérdidas (o del rescate). Y es que la exposición de los bancos alemanes en los llamados países periféricos supera los 400.000 millones (OCDE), cantidad superior a la aportación europea en el fondo de rescate actualmente disponible.
Son demasiados frentes abiertos como para buscar una solución en dos páginas y presentarlas, además, como un plan de recuperación para la economía europea.

Alfonso Egea de Haro es profesor de Ciencia Política