Del consejo editorial

Atrapados en las velocidades

 

CARME MIRALLES GUASCH

El debate de la velocidad de estas últimas semanas es sólo un síntoma. Un indicio de cambios globales y sustanciales y de sus consecuentes y más que previsibles resistencias. Los cambios surgen desde distintos frentes y se agolpan en ámbitos locales, exigiendo soluciones a unas administraciones que no tienen la escala adecuada para enfrentarse a ellos.

El encarecimiento del petróleo, el debate sobre la energía y la contaminación ambiental, entre otros, son indicios que reflejan el mundo interrelacionado y finito en que vivimos. El crecimiento del precio de los combustibles no es sólo el resultado de dinámicas especulativas o de coyunturas políticas en las zonas productoras; es también resultado de un incremento sostenido de la demanda sobre un bien que se sabe limitado. El debate sobre la energía es una de las grandes cuestiones actuales y, aunque se centre en sus fuentes generadoras, el problema también está en el consumo. Y especialmente en no controlar el despilfarro cuando se conocen las dificultades que toda fuente de energía conlleva. La contaminación ambiental también es un signo del planeta limitado en que vivimos, pues incluso la atmósfera que nos parecía inmensa ahora se nos revela limitada a través del incremento de la temperatura.

Y todo ello se traduce en un debate sobre la velocidad en las carreteras. Un debate social degradado al volverse partidario, pero que sigue ahí y que reaparecerá en esta o en otras formas. Un debate social que tiene que avanzar con propuestas políticas que no pueden estar aisladas del contexto internacional y de los avances científicos. La velocidad no es una cuestión tecnológica, ni es un asunto de política local. Al contrario, es un debate de política de Estado e incluso de política internacional, pues su origen radica en cuestiones que hoy son objetivos de la estrategia geopolítica global.
Miremos, pues, a través de la polémica sobre los límites de velocidad, las cuestiones que se discuten hoy en el mundo. Incluso las consecuencias sobre la energía nuclear después del terremoto de Japón están relacionadas con ella. Sólo así se puede entender la dificultad y la importancia de estar atrapados en las velocidades.

Carme Miralles Guasch es profesora de Geografía Urbana