El PSOE como alternativa electoral a sí mismo

José Manuel Naredo

Economista y estadístico

El teatro de la política nos acaba de sorprender con un hecho poco común. El de un partido en el Gobierno que presenta un programa electoral que se opone a la política que ha venido aplicando, sin que este giro lo justifique ningún cambio significativo en la coyuntura económica. Este tardío propósito de enmienda confirma que el PSOE, tras seguir en el Gobierno los dictados del capital, busca ahora que se acercan las elecciones congraciarse con el pueblo para obtener el mínimo de votos necesario para seguir gobernando. Y, para colmo, el cambio lo propone el hasta ahora vicepresidente de un Gobierno que se jactó de no “temblarle la mano” al decretar los “recortes” tan duros practicados en la presente legislatura.
En efecto, en su discurso como candidato, Rubalcaba considera que “es el momento de rectificar algunas cosas”. Así, tras haber denegado desde el Gobierno las propuestas de reforma del sistema electoral que habían presentado IU y otros partidos minoritarios, se declara al fin partidario de reformarlo. Tras alardear el Gobierno de Zapatero de connivencia con los banqueros y tras no haber escatimado ayudas a la banca, viendo que esta no da votos, Rubalcaba se ha permitido amenazarla en su discurso con “una tasa sobre los beneficios para crear empleo”. Tras haber eliminado el impuesto de patrimonio, propone ahora la creación de uno nuevo “sobre las grandes fortunas”. Tras haber mantenido la reducida fiscalidad de las sicav y de otras empresas instrumentales que facilitan la evasión legal de los más adinerados, declara su intención de “acabar con los paraísos fiscales”. Tras haber alimentado durante largo tiempo un modelo inmobiliario que promovió por toda la geografía la cultura del pelotazo (recordemos que el PSOE fue el artífice de la mismísima Ley Reguladora de la Actividad Urbanística de Valencia de 1994, que entronizó la figura del “agente urbanizador”, y que no apoyó los informes de la UE que cuestionaron el urbanismo valenciano) propone “controles previos de los planes urbanísticos para evitar la corrupción”…
Semejantes bandazos podrían devolver al PSOE apoyo electoral, pero también quitárselo en la medida en la que la mayoría de la gente considere que su discurso no es franco.